American Portraits: DIANA VREELAND y 5 de sus musas

Fuente: filmin

“Creo que las estrellas son lo único que tenemos. Tenemos una estrella, la seguimos… puede que mañana nos olvidemos de ella, pero hoy, sin las estrellas, no podríamos avanzar”. Palabras de Diana Vreeland, nuestra protagonista de la semana gracias a la colección American Portraits que tan glamurosamente presenta Seagram’s Gin. Junto con el documental “Diana Vreeland, la mirada educada” os descubrimos a uno de los grandes personajes del siglo XX, toda una pionera de la moda que cambió la forma en la que veíamos a las actrices y modelos. Suyo es el mérito de poner en el firmamento a estrellas como Lauren Bacall, Barbra Streisand o Edie Sedwick, destancado sus peculiaridades físicas y haciendo de ellas su estandarte. 

El mundo de la moda jamás ha vivido semejante advenimiento. Diana Vreeland lanzó por los aires todas las ideas que tenía la sociedad sobre lo que debía ser moda y dictó la suya propia. Pero aparte de lo revolucionario de su mirada, también destaca su capacidad para descubrir diamantes en bruto que estaban destinados a brillar en el mundo del show business. Hoy, os presentamos algunas de las musas que inspiraron a Diana Vreeland para ilustrar las portadas de las revistas en las que trabajó: Vogue y Harper’s Bazaar

Sus musas

Lauren Bacall

Aún lloramos la muerte de Lauren Bacall, una de las grandes pérdidas de este extinguido 2014, pero si de algo podemos estar seguros es de que su estrella jamás se apagará. Y si hay que darle las gracias a alguien por ello, es, sin duda, a Diana Vreeland. En la Nueva York de los años 40, la joven Lauren Bacall malvivía como modelo hasta que Nicolas de Guznburg le concertó una cita con la irreverente editora de Harper’s Bazaar, un momento que la propia actriz describe como “un giro del destino que cambió mi vida para siempre”. A pesar de ir en contra de las tendencias de ese tiempo, Vreeland decidió poner a Lauren Bacall en portada y el resto ya es historia. La famosa foto de la actriz hizo que directores de Hollywood como Howard Hawks se fijaran en ella por ese aura de modernidad que desprendía su mirada, y tras protagonizar “Tener y no Tener”, junto a Humphrey Bogart, quién más tarde sería su marido, su nombre entre las estrellas estuvo asegurado.

 

Lauren Hutton

Otra Lauren que se benefició de la revolucionaria mirada de Diana Vreeland. Si en 1940 puso el mundo de las modelos patas arriba con la portada de Lauren Bacall, en 1960 haría lo propio con Lauren Hutton. “Es lo mejor de America. Es la persona que la gente quiere ver”, palabras de Diana Vreeland sobre Lauren Hutton. Y una vez más, no se equivocaba, pues con ella introdujo el “New American Look”, enérgico, lleno de vida y con un encanto juguetón. “A veces tiene los ojos de un bebé, la mirada inquisitiva de un niño. Y después te sacude con esta electricidad tan especial. Sus reacciones son tan rápidas. Me gusta su velocidad, su ritmo”. Sin duda, Diana Vreeland sabía lo que se hacía, pues todas estas cualidades le servirían a Lauren Hutton para cumplir su verdadero sueño: hacerse un camino en Hollywood. 

 

Barbra Streisand

Si por algo destacaban todas las modelos que elegía Diana Vreeland para protagonizar sus portadas era sin duda por aquello que las diferenciaba del resto, lo que les hacía únicas. Es por ello que la nariz de Barbra Streisand fue más que celebrada en las páginas de Vogue, y al final, junto con su voz, se convirtió en la seña de identidad más característica de una de las mayores solitas que ha dado Estados Unidos que además, hizo sus pinitos en el cine con excelentes resultados: Dos Premios Oscars y su impresión para siempre en el imaginario colectivo. ¡Que viva Barbra!

 

Maria Callas

“Si sus ojos fueran balas, todos a los que mirara deberían estar muertos”. Ha sido la cantante de ópera más famosa de todos los tiempos, el gran y controvertido amor de Aristóteles Onassis y la apoteósica protagonista de “Medea” de Pier Paolo Pasolini. Maria Callas causó una gran impresión en Diana Vreeland y cada vez que la diva salía a escena, la editora de Vogue se deshacía en halagos: “Durante años, no pude superar lo de Callas… Era la artista más extraordinaria que he visto en mi vida, jamás. Era única. Y esta no es una palabra que use a la ligera”.

 

Anjelica Huston

La hija de John Huston siguió los pasos de su padre en el cine de manera inmejorable, pero también se dejó ver en las portadas de las revistas luciendo su particular belleza, algo que sin duda debió chiflar a Diana Vreeland, abanderada de lo diferente. La genial Anjelica es una de las entrevistadas en el documental “La mirada Educada”, destacando la importancia de la editora de Vogue en su carrera. 

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