Las otras manos invisibles que inspiran a Isaac Rosa

Autor: Isaac Rosa Fuente: Filmin

Con motivo del estreno en Filmin de "La Mano Invisible"Isaac Rosa nos propone un listado con sus películas favoritas sobre el mundo laboral. "Si uno piensa en películas sobre el mundo del trabajo, acuden un puñado de títulos evidentes, dedicados a retratar conflictos y dificultades desde una perspectiva social. Pero lo laboral se cuela por todas partes, y a menudo reflejan mejor la violencia y el absurdo de la relación laboral aquellas historias que miran a la clase trabajadora desde un lateral. Suelo decir, sin pretender una boutade, que mi película favorita sobre trabajadores es Alien (Ridley Scott, 1979) con esos marineros del espacio enfrentados a la encerrona de su empresa".

Una encerrona a la que precisamente se ven abocados los protagonistas de la película de David Macián: un mecánico, un albañil, una mujer de la limpieza, una telefonista, un mozo de almacén y un informático. Trabajadores de cuello azul convertidos en un producto de entretenimiento. Formulada como una película cooperativa y autogestionada que trata de buscar alternativas al modelo de producción tradicional,  "La Mano Invisible" toma prestada la esencia de la novela de Isaac Rosa en la que se basa para obligar al espectador a plantearse ciertas preguntas que tal vez no le resulten cómodas: ¿por qué trabajamos?; ¿para qué sirve lo que producimos?; ¿para quién trabajamos realmente?; ¿qué nos aporta el trabajo?; ¿nos dignifica de alguna manera?; ¿nos hace ser mejores personas? Preguntas cuya respuesta también encontramos en los títulos que Isaac Rosa nos propone para complementar el visionado de "La Mano Invisible" y celebrar como toca el día del trabajador. Bienvenidos al espectáculo del trabajo.

"Propongo un listado de títulos que combinan la mirada directa e intencionada con esa otra mirada lateral, combinando títulos clásicos y recientes. (Dejo fuera otros títulos fundamentales por no estar en Filmin, claro). Están ordenadas por fecha, y con sus títulos en español".  

-Tiempos modernos (Charles Chaplin, 1936): aunque parezca un título obvio, es ineludible empezar por esta película icónica. En su ingenuidad es más vigente hoy que entonces.

-Ladrón de bicicletas (Vittorio de Sica, 1948): trabajadores cuya supervivencia depende del pedaleo setenta años antes de Deliveroo. Tan hermosa como desoladora.

-El salario del miedo (H.G. Clouzot, 1953): cuando la necesidad aprieta, aceptas cualquier trabajo, incluido conducir un camión cargado de nitroglicerina.

-Sábado noche y domingo mañana (Karel Reisz, 1960): seguramente no es la mejor película del Free Cinema, pero adapta bien una gran novela de Sillitoe sobre la válvula de escape de los trabajadores: “work hard, play hard”.

-El sirviente (Joseph Losey, 1963): el trío Losey-Pinter-Bogarde es pura perversidad. La violencia de la lucha de clases se aprecia mejor cuando se le da la vuelta.

-Danzad, danzad, malditos (Sidney Pollack, 1969): la desesperación convertida en un show cruel, la película que David Macián tenía en mente al adaptar mi novela.

-Recursos humanos (Laurent Cantet, 1999): muy pocos consiguen retratar fábrica, obreros y lucha de clases sin didactismo ni caricaturas, en toda su complejidad.

-El taxista ful (Jo Sol, 2006): una joya a descubrir. El reverso de los discursos sobre emprendimiento y economía colaborativa, un llamamiento a la acción colectiva.

-El jefe de todo esto (Lars Von Trier, 2006): aunque La mano invisible tiene ecos formales de Dogville, comparte más con esta genial comedia sobre esa mano (aquí invisible por disimulada) que mueve los hilos en la empresa.

-Buscando a Eric (Ken Loach, 2009): no puede faltar el tándem Loach-Laverty, retratistas excepcionales de las penurias y esperanzas obreras. Me quedo con esta inspiradísima comedia, para nada una “obra menor”.

-Moon (Duncan Jones, 2009): la lucidez de la ciencia ficción, aquí con trabajadores reemplazables y obsolescentes, y compañías que se desentienden de ellos. 

-Las nieves del Kilimanjaro (Robert Guédiguian, 2011): uno de los directores más leales a la clase obrera, con su película más conmovedora.

-Dos días, una noche (Hermanos Dardenne, 2014): la fina línea que separa solidaridad y caridad en tiempos del sálvese quien pueda.

-Comanchería (David Mackenzie, 2016): “He sido pobre toda mi vida. Y mis padres. Y los padres de mis padres. Es como una enfermedad que pasa de generación en generación. Pero mis hijos no lo serán. Ya no.” Desahucios, trabajadores pobres y el mito de Robin Hood en una de las mejores películas de los últimos años.


 

Títulos mencionados

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