Después de "Chemsex"...

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Tres son las razones principales por las que encumbramos "Theo y Hugo París 5:59" como uno de los grandes estrenos del año entre quienes hacemos Filmin. Primero y ante todo, por presentar la que probablemente suponga la escena de apertura más provocativamente dilatada y estéticamente potente de este 2016. Segundo y sugerente, por hacerse con el Premio del Público en la Berlinale de este mismo año, donde tuvo su estreno mundial. Y tercero y definitivo, por la contundencia con la que recoge el testigo de propuestas similarmente sensibles y arriesgadas como es el caso de "Weekend", "Antes del Amanecer" o "Stockholm" mismamente. Hablamos de una historia de amor universal, que a su vez supone un punto y seguido a las "Chemsex" que pudisteis descubrir en el Atlántida Film Fest.

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Con siete películas a sus espaldas (y no todas de registro LGBT) y varias participaciones en festivales capitales como Berlín o Toronto, "Theo & Hugo París 5:59" supone sin embargo la película que definitivamente pone en el mapa a la pareja directorial (antes lo fueron también en la vida real) formada por Olivier Ducastel y Jacques Martineau. Rodada en tiempo real (la película sucede entre las 4:27 y las 5:59 de la madrugada) "Theo y Hugo París 5:59" empieza pisando fuerte desde los 'bajos fondos' de un club gay, donde los cuerpos de Théo y Hugo se encuentran, se reconocen y se entremezclan en un abrazo apasionado. Pasado el impulso del deseo y la exaltación de este primer momento, los dos jóvenes, desengañados, en las calles vacías del París nocturno, se enfrentan a su amor naciente.

Partiendo de un provocativo ejercicio de puesta en escena que ante todo supone una prueba irrefutable del descaro formal que sus directores ofrecen, planteada como una suerte de performance homoérotica en la que el sexo explícito y las erecciones se muestran sin ningún pudor, la suya es una secuencia de apertura realmente compleja de planificar, extraordinariamente iluminada y sustentada asimismo sobre un empleo de la música electrónica que simple y llanamente, se siente descomunal. Y aunque precisamente parezca lo contrario con semejante carta de presentación, "Theo y Hugo París 5:59" destaca ante todo por la reveladora capacidad que demuestra atesorar para huir del registro pornográfico y abrazar de lleno, no solo el contexto erótico, si no ante todo el romántico. Porque la película de Olivier Ducastel y Jacques Martineau es principalmente una historia de amor universal. Una captura tan naturalista como visceral de ese ¿inalcanzable? momento en el que surge el verdadero amor, la inevitable pasión, aquella que precisamente desemboca en el encuentro amoroso partiendo de es impulso violento que propulsa el desatado deseo. Una obra mayor que desprende una profunda sensibilidad desde una libertad creativa tan apasionante como definitivamente radical. Avisado estáis.



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