AMFF 2022: Isabelle Huppert, toda una Masters of Cinema

Autor: Filmin Fuente: Filmin

AMFF 2022: Isabelle Huppert, toda una Masters of Cinema

En la gala de clausura de este Atlántida Mallorca Film Fest, celebraremos la vida y obra de la legendaria actriz francesa, Isabelle Huppert, quien nos acompañará para recoger el premio Masters of Cinema. Isabelle Huppert afronta la madurez de su carrera desde la altura de las mejores leyendas del cine. Ha trabajado con los mejores cineastas europeos y norteamericanos, como Patrice ChéreauJean-Luc GodardClaire DenisMichael Cimino y hasta el sur-coreano Hong Sang-soo. Creemos que era un buen momento para hacer un repaso de su prolífica y espectacular carrera. A pesar de que se pueden trazar una infinitud de itinerarios por la por la vida y obra de Isabelle Huppert -y de ahí, en parte, radica la fascinación de la cinefilia- , nosotros venimos a proponeros el nuestro. 

La historia del cine francés camina al lado de Isabelle Huppert. Con más de 140 títulos a sus espaldas, dio sus primeros pasos en el mundo de la interpretación a la tierna edad de 16 años, y desde entonces, ya nunca paró de trabajar en un medio que adora. La intérprete que hizo de la frivolidad un arte vino de una familia burguesa del centro de París, y ya de bien pequeña fue educada en la alta cultura en varias instituciones de élite como el Conservatorio de Versalles y la facultad de Clichy, donde se graduó en ruso. Al mismo tiempo y sin demasiada confianza, aprendió a actuar en el Conservatorio Nacional de arte francés, alentada por su madre. Aunque esa falta de confianza duraría poco. 

Tras una serie de papeles menores que hicieron llamar la atención del mundo del cine, Huppert brilló como secundaria en una de las películas más recordadas de Claude Sautet, "Ella, yo y el otro" (1972), un hermoso drama romántico protagonizado por Yves Montand y Romy Schneider. El éxito del film la llevó a obtener sus dos primeros grandes papeles, el drama erótico "Los rompepelotas " (1974) y "Aloïse" (1975), por el que cosechó su primera nominación al César

Durante los años 70 Isabelle Huppert pasó de ser la floreciente promesa del cine francés a convertirse en toda una realidad del panorama interpretativo. Su celebrado rol como una joven abocada al mundo de la prostitución en "Prostituta de día, señorita de noche" (1978) le valió el premio a la mejor actriz en el Festival de Cannes y además, por si fuera poco, el comienzo de una larga y fructífera relación con el venerado Claude Chabrol, con quien llegó a trabajar hasta en 8 ocasiones. Un camino de baldosas amarillas que la llevó a tener su primera gran oportunidad en el mundo de Hollywood, "La Puerta del Cielo" (1980), el épico y magistral western de Michael Cimino. Colosal superproducción de United Artists que se iría de vacío en la taquilla y se convertiría en la película maldita por antonomasia. Fue en los 70, también, cuando se originó la desagradable enemistad con otra de las actrices francesas del momento, Isabelle Adjani ("La Posesión"), con quien compartió un rodaje complicado en "Las hermanas Brontë" (1979), el minucioso biopic realizado por André Techiné sobre la mítica dinastía de escritoras.


La apuesta por autores y autoras de renombre siempre ha guiado el astuto olfato de una Huppert que ya en los 80 empezaría a escoger a dedo sus papeles. Desde la radicalidad de la "Pasión" (1982) de Jean-Luc Godard a "Loulou" (1980) de Maurice Pialat, la figura de Huppert iba consolidándose como una de las más poliédricas e impredecibles del cine galo. En los 90, sublimaría ese acto gestual entregando dos de las interpretaciones más recordadas de su carrera: "La Ceremonia", de Chabrol y "Amateur", una rara avis dentro de su filmografía dirigida por Hal Hartley ("La increíble verdad"), la joya de la corona de la escena "indie" norteamericana. 


Tras saborear de nuevo las mieles del cine de autor protagonizando los nuevos trabajos de Olivier Assayas o Raul Ruiz -más adelante también rodaría con su esposa, Valeria Sarmiento en "Las Líneas de Wellington" (2012)-, Huppert entraba en el nuevo siglo por la puerta grande con la que es quizás, junto a "Elle", la exhibición actoral más venerada de su carrera y la que la convertiría en la actriz que sublimó el arte de la frivolidad. Hablamos, por supuesto, de  "La Pianista" (2001), de Michael Haneke. Un extraordinario drama psicológico que cuenta las miserias de una profesora de piano y su turbia relación con un estudiante mientras lidia con traumas maternofiliales. La finura y entrega de la que hace gala en "La Pianista" le valió de nuevo a Huppert el premio a la mejor actriz en el Festival de Cannes y, aunque la campaña popular para los Oscar fuese incesante -despertó el aplauso unánime entre la crítica norteamericana-, jamás pudo ser nominada debido a que la distribuidora estadounidense no envío la solicitud para ser inscrita a concurso.


Más tarde ampliaría sus horizontes interpretativos y políticos con "Una mujer en África". Bajo las órdenes de Claire Denis, interpreta a una terrateniente en una colonia africana que está a punto de ver como su estabilidad se hace añicos bajo la amenaza de una guerra civil. Esta aventura etnográfica descubrió a una Huppert dispuesta a explorar otros límites del cine de autor, estela que seguiría hasta realizar una serie de obras alejadas del marco industrial francés como "Bella Addormentata" (2012), del maestro italiano Marco Bellocchio, "Cautiva" (2011), del director filipino Brillante Mendoza, "Abus de faiblesse" (2013), de la directora de cine erótico Catherine Breillat o la risueña "En otro país", de Hong Sang-Soo, con quien volvería a rodar en 2017 "La cámara de Claire". 


La tercera incursión en el cine de Michael Haneke, "Amor" (2012) le reportaría a Huppert una Palma de Oro en su abultado palmarés, aunque no sería hasta 2016 donde llegaría a las cotas más altas de su carrera. El año empezó con la presentación, en el Festival de Berlín, de la resplandeciente "El porvenir", considerada la mejor película de su directora Mia Hansen-Løve y la demostración contenida del prolífico talento de Huppert a la hora de interpretar a personajes fuera de su registro habitual. 


Sin embargo, fue el regreso tras las cámaras de Paul Verhoeven, la hipnótica "Elle" (2016), la que la volvió a poner en el primer plano del panorama internacional. En este polémico thriller, encarna a una vil empresaria que trata de vengarse, con una inquietante serenidad, de una violación sufrida en su domicilio. El film fue un éxito total que resucitó la carrera de Verhoeven a la par que colocó a Isabelle Huppert en el lugar donde merecía, obteniendo un Globo de Oro a la mejor interpretación dramática y una nominación al Oscar


"Claro que quiero ganar, ¿Quién no querría?", replicó Huppert cuando fue preguntada por si le hacía ilusión estar nominada a los Oscar. La brillantez de la francesa fue reconocida, entonces, por una incontestable saga de actrices de Holywwod que incluía a Julianne Moore o Nicole Kidman, que la citaban como una inspiración fundamental en sus carreras. Jessica Chastain, por ejemplo, dijo de ella que es la mejor actriz que ella ha visto jamás. Últimamente, Huppert ha presentado en Cannes "Eo", sumando así otro gran autor con el que ha trabajado, Jerzy Skolimowski, uno de los máximos exponentes de la nueva ola del este en los años 60. En el futuro, se encuentra enfrascada en el nuevo proyecto de André Techiné, "La Révocation". 

Títulos mencionados

Publica un comentario

Sin comentarios