10 libros de imágenes para (re)pensar el cine

Autor: Manel Domínguez Fuente: Filmin

10 libros de imágenes para (re)pensar el cine

En Filmin estamos un poco preocupados por la dirección visual a la que nos dirigimos. Hacia donde se dirige el cine después del constante aluvión de múltiples tendencias digitales que revolucionan el medio en paralelo. En esta flamante colección, os queremos emplazar a que os unáis a las reflexiones que plantean estos cineastas sobre el relato contemporáneo. A través de particulares libros de imágenes que emergen como narraciones de una candente intensidad dramática a la par que exploran su vertiente más ensayística, todos tienen en común esa voluntad por indagar en la construcción de la imagen presente y futura. A su vez, queremos que esta colección potencie ese gran bastión empequeñecido aunque valorado internacionalmente que es el "otro cine español". Movimiento cuyo acercamiento documental es sobradamente conocido.

1.
EL LIBRO DE IMÁGENES

En su edición del 2018, el festival de Cannes se vio obligado a otorgarle al más “joven” de los cineastas franceses (su nonagenaria condición no le exime de proponer las más sugerentes miradas hacia el futuro), Jean-Luc Godard, una Palma de Oro especial por esta monumental obra ensayística, que reflexiona sobre el vínculo estrictamente político que guardamos los seres humanos con la imagen contemporánea. Una obra inabarcable que incide, entre sus múltiples exégesis, en las ataduras coetáneas que poseen significado y significante. Como anécdota,  el acto que reflejó la beligerante actitud de Godard ante el presente imagocéntrico que nos rodea fue la rueda de prensa en la presentación del festival galo, donde el autor hizo acto de presencia mediante una teleconferencia en “facetime”. Sublime. Como complemento al film, os recomendamos encarecidamente que le echéis un vistazo al exhaustivo "abecedario discontinuo" que el crítico Manu Yáñez, de Otros Cines Europa, dedicó a la expansiva obra del suizo.


2. BUSCANDO LA PERFECCIÓN

Julien Farraut dejó con la boca abierta al público y la crítica del Festival de Berlín con este vibrante análisis mimético de los mecanismos del dispositivo cinematográfico. El objeto empleado para dicho ejercicio de corte imitativo, los devenires profesionales del famoso tenista John Mcenroe, haciendo mella en su destructiva y notoria derrota en el Roland Garros de 1984.


3. HISTOIRES DU CINEMA

De nuevo, otra entrada del cineasta total de la historia de cine. Un todoterreno a 200 por hora cuya obra bascula entre las perífrasis narrativas de enmarañado lenguaje propio y sus salidas ensayísticas. En esta descomunal obra poética, Jean-Luc Godard pinta un fresco abstracto en forma de collage fílmico que marca un íntimo repaso de la historia del cine. Nos encontramos ante la obra más personal y confesa que ha profesado el inaccesible director.


4. CORRESPONDENCIAS

Son muchas las referencias epistolares en el mundo del cine. Cineastas que usan cartas y películas para mediar palabra. En ese sentido, rememoramos con vehemencia el proyecto iniciático que tuvieron Víctor Erice y Abbas Kiarostami, que posteriormente fluctuó en una serie de correspondencias (comisariadas por el CCCB) entre cineastas ibéricos e internacionales cuyas obras distintivas las encontrábamos en las correspondencias que tuvieron Isaki Lacuesta con Naomi Kawase, Jose Luis Guerín con Jonas Mekas y Jaime Rosales con Wang Bing. En otro terreno completamente dispar, enfatizamos en otro relato cinematográfico cuyo aparato formal se basa en las cartas, el libro “Correspondencias: Cartas como Películas”. La espectacular labor arqueológica que llevaron a cabo Garbiñe Ortega y Francisco Algarín Navarro ponía en primera línea de fuego desconocidos diálogos entre grandes cineastas de la historia del cine (Orson Welles con Flaherty, Jean Vigo con Jean Painlevé…). En “Correspondencias”, la autora portuguesa Rita Azevedo echa mano de estos preceptos fílmicos (hermoso punto de partida, todo sea dicho)  para explorar la estrecha y distante conversación entre dos poetas separados por sangrantes circunstancias políticas.


5. A.K.

Chris Marker, uno de los más ilustres relatores de dietarios fílmicos de la historia del cine (equiparable en muchos puntos, a la obra río de Jonas Mekas), se inmiscuye aquí en los entresijos de la psicología de un tirano para ejercer un circunloquio sobre la imagen fílmica. En 1984, Chris Marker logró infiltrarse en el rodaje de “ Ran", la obra maestra de Akira Kurosawa. Durante la filmación, Marker filmó con nervio las afecciones personales y físicas del paciente equipo, destrozado por la meticulosidad totalitaria del cineasta nipón en una obra dotada de un corazón palpitante. Marker pone de manifiesto la imposibilidad vital del cineasta, de vivir sin filmar.


6. AINHOA, YO NO SOY ESA

A veces, cuanto más nos acercamos a alguien, más se engrandece su sombra, y por ende los secretos que se lleva. La cineasta española Carolina Astudillo fisga en un llamativo material filmado que sirve como una cronología de hechos que siguen a Ainhoa, una mujer cuya imagen personal colisiona con su personalidad real. Componiendo un artefacto narrativo basado en la disociación entre imagen y sonido, Astudillo efectúa un relato feminista y liberador basado en los diarios de este personaje tan corriente como profundamente peculiar.


7. EL HOMBRE CON LA CÁMARA

La película río definitiva de la historia del cine. Dziga Vertov revolucionó los sintagmas clásicos del montaje cinematográfico con esta obra inabarcable que lanza 1000 ideas por minuto. Una elocuente concatenación de imágenes que se plantea el gesto de filmar (y el dispositivo cinematográfico) como ente de representación puro y mecánico de la realidad cotidiana. Imprescindible.


8. PADRE NO NUESTRO

Como no podía ser de otra manera, no nos estamos de citar a una de las mejores arqueólogas audiovisuales en activo, María Cañas. Y es que de algún modo, todas las películas de la cineasta ibérica podrían erigirse como libros de imágenes. Como manuales para enfrentarse a una modernidad vampirizada por la frivolidad de las relaciones humanas que nos propone Tinder, y capitalizada por las corrientes ideológicas que discurren en los angostos senderos de Twitter. No obstante, Cañas comprende este pesimismo imperante desde una perspectiva socarrona e irónica. Porque el humor es lo último que se pierde.


9. VAMPIR CUADECUC

La película de Pere Portabella podría concebirse como una “cult movie” dentro de una “cult movie”. Si Chris Marker conseguía colarse en el rodaje de “Ran”, de Akira Kurosawa, Portabella hacía lo propio con nuestro cineasta maldito más querido, el imperecedero Jess Franco. Investigando los laberínticos universos estéticos que planteaba el maestro del terror en “El Conde Drácula”, protagonizada por Christopher Lee. El abanderado de la escuela de Barcelona toma punto de partida la película de Franco para proponer un ejercicio fílmico sobre la violencia que prevalece en la esencia innata de las imágenes.


10. IVAN Z

Este año se cumplen 4 décadas de la obra maestra del cine español, “Arrebato”. A su vez, por una macabra casualidad del destino, se cumplen 10 años de la muerte de su autor, Iván Zulueta. Ávido entusiasta y ferviente consumidor de imágenes, Zulueta permanece como el cineasta de culto definitivo de nuestra cinematografía. Un iconoclasta a contracorriente cuya carrera en el mundo del cortometraje experimental brilla por su clarividente acercamiento al género del terror. En este escueto documental, el venezolano Andrés Duque le dedica una arrebatadora carta de amor escudriñando un retrato a flor de piel del eterno maldito donostiarra.


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