Otro día cualquiera en la Guerra de Balcanes

Autor: Manel Carrasco Fuente: Filmin

Otro día cualquiera en la Guerra de Balcanes

¿La realidad supera a la ficción? Quizás. En cualquier caso, la relación entre ambas es estrecha y a menudo funciona como vasos comunicantes. Es el caso de un conflicto que golpeó terriblemente el corazón de la Europa civilizada. Un 6 de abril de 1992 estallaba la Guerra de Bosnia, que resucitó el fantasma del genocidio étnico y sacó los colores a una Unión Europea que a menudo se mostró totalmente inoperante. El cine pronto se hizo eco de todo aquello, ya fuese en producciones internacionales o en películas rodadas por cineastas muy cercanos a aquel drama. En Filmin damos buena cuenta, y es que hoy es "Un Día Perfecto" para ello.

Con el paso de los años, una galería de realizadores surgidos de los Balcanes ha aportado su propia visión del conflicto. Entre ellos, Emir Kusturica y Danis Tanovic, cuyo éxito internacional no ha impedido que siguieran caminos un poco diferentes. Kusturica rodó en 2004 "La vida es un milagro", donde su estilo épico y hedonista se ponía al servicio de los amores entre un serbio y una bosnia con la guerra de fondo. Bien recibida en Cannes, la cinta tiene más de su director de lo que cabe esperar. La reacción del protagonista, que no ve venir el conflicto hasta que lo tiene encima, se corresponde con la actitud de un Kusturica que, en abril de 1992, asistía incrédulo a un estallido violento que era incapaz de imaginar. Sin embargo, durante 20 años sus opiniones políticas han provocado grandes controversias entre los que ven en su cine una apología del nacionalismo serbio… y los que lo acusan de ser demasiado bosnio. Que cada uno vea sus películas y se forme su propia opinión.

En el otro lado de la balanza, Danis Tanovic se dio a conocer con "En tierra de nadie" (2001), y si ya en el estrado de los Oscar dedicó su premio a toda Bosnia, desde entonces su cine ha vuelto a menudo al conflicto que tanto lo marcó personalmente. Mucho de ello hay en "Triage"(2009), donde las vivencias de un fotógrafo traumatizado por el conflicto en el Kurdistán beben de la propia experiencia de Tanovic como cámara en los combates de su tierra natal. Un año más tarde, con "Cirkus Columbia" (2010) retrató el paisaje antes de la batalla, en una Yugoslavia que se niega a creer que se encamina hacia su separación.

Entre Tanovic y Kusturica, una miríada de talentosos cineastas ha tratado la guerra de Bosnia y sus consecuencias, y el tema no se agota. Un veterano como Goran Paskaljevic reflexiona sobre el legado del enfrentamiento en una sociedad pretendidamente pacificada; ya sea desde el descarnado humor negro de "Optimistas" (2006), que actualiza el Cándido de Voltaire, o desde la reflexión sobre el legado a las nuevas generaciones de "Sueño de una noche de invierno"(2005) o "Honeymoons" (2009). El tema de la herencia también está presente en Jasmila Zbanic, y especialmente en "Grbavica: el secreto de Esma" (2006), donde los esfuerzos de una madre por silenciar su pasado esconden los traumas de una sociedad herida por el odio fratricida.

Junto a ellos, muchos directores de la escena internacional han hablado sobre el conflicto, a veces de forma velada. Por nuestros lares, en "La vida secreta de las palabras" (2005) Isabel Coixet construye un relato sobre el que planea el fantasma de las peores atrocidades de aquella época: Una alegoría contundente del recuerdo imborrable de aquella guerra, cuyos ecos siguen resonando con fuerza a lo largo y ancho de toda Europa.


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