El debut de Manoel de Oliveira (y lo que vino después)

Fuente: filmin

Del mudo al sonoro, continuando por el paso del blanco y negro al color hasta alcanzar la era digital, el maestro Manoel de Oliveira ha sido testigo excepcional de los cambios que marcaron el devenir del celuloide. No en vano, la filmografía del infatigable y prolífico director de "Una película hablada" ha sido una referencia imprescindible a la hora de hablar sobre cine europeo. 

Pues bien, como todos ya sabréis, el cineasta luso nos decía adiós el pasado viernes con 106 años de edad, y lejos de hacerlo retirado o postrado, lo hizo embarcado de lleno en el rodaje de su nuevo film. Un siglo de cine al que hoy brindamos su merecido homenaje, empezando por su ópera prima "Douro Faina Fluvial" (1931) y siguiendo por 8 de sus imprescindbles películas que actualmente os ofrecemos en filmin. 

Oliveira dio sus primeros pasos en el mundo del celuloide como actor cuando aún no existía el sonoro. Haciendo balance de su carrera ha señalado que en esa época sentía su vocación ligada a la interpretación, aunque, tras comprobar que no reunía cualidades suficientes para este oficio, optó por la dirección cinematográfica. Pero su experiencia como actor no le abandonaría jamás: las películas del director portugués han dado forma a un cine de la palabra, en el que también tiene una importancia capital el uso de las técnicas teatrales heredadas del cine mudo. En sus obras adopta una perspectiva histórica desde la que rastrea las huellas de una identidad portuguesa; también la filosofía, la creación artística y una reflexión consciente sobre el cine y sobre el acto de mirar ocupan un lugar destacado en toda su filmografía.

Sus trabajos se caracterizan por la independencia y la libertad que ha ejercido en todos ellos; indispensable fue en este sentido la estrecha colaboración con el productor Paulo Branco, iniciada a partir de los años ’70. Actores de la talla de Catherine Deneuve, John Malkovich o Marcello Mastroianni trabajaron a sus órdenes, lo que contribuyó en gran medida a que sus películas se hicieran populares fuera de las fronteras de su país. En el Festival de Cannes 2008 recibía la Palma de Oro en reconocimiento a una trayectoria tan lóngeva y eterna como inigualable. Ejemplo que sirve para ilustrar a la perfección el ritmo de trabajo que ha mantenido durante las últimas siete décadas. Alrededor de cincuenta títulos componen la extensa obra de este emblemático director, que ha consagrado toda su vida a su gran pasión: el séptimo arte.

Desde filmin le decimos adiós con una sugerente selección de 8 de sus títulos referentes, que funcionan como un ejemplo más de la maestría de un hombre que partecía disfrutar un extraño pacto vital con el cine. Adeus Mestre Oliveira.

Inquietud (Inquietude, 1998)

"Historia de hechizos donde Oliveira impregna de magia el relato, reflexionando sobre la inmortalidad a través de un complejo y embriagador drama".

 

La Carta - Premio del Jurado en Cannes (A carta, 1999)

"Chiara Mastroianni como una joven burguesa envuelta en desengaños amorosos, que desembocan en un callejón sin salida. Un lío de fladas tan formalmente complejo y definitivamente magistral, como sentimentalmente visceral".

 

Palabra  y Utopía (Palabra e utopia, 2000)

"Palabra y utopía" ofrece otro ejemplo de como Oliveira ha sublimado un estilo centrado en su vigorosa dirección de actores, en especial la de Lima Duarte como Antonio Vieira, un sacerdote jesuita del siglo XVII que luchó por los derechos de los indígenas brasileños y consiguió el apoyo de la Reina Cristina de Suecia y el Papa. Con una fotografía excepcional por obra de Renato Berta".

 

El principio de la incertidumbre (O princípio da incerteza, 2002)

"Entre planos fijos, travellings sobre el río, diálogos dichos sin entonación y cargados de sentido, cuatro destinos entrecruzados pasan por las llamas del infierno. Llamas que arden  sobre las grandes casas de las riberas del Duero y los confortables pisos del Oporto más elegante que Oliveira conoce muy bien". 

 

Una película hablada  (Um filme falado, 2003)

"Desde las ruinas de Pompeya a Atenas, pasando por Estambul y las pirámides de Egipto. Entramos en un viaje iniciático que evoca todo lo que ha marcado nuestra cultura occidental".

 

Belle Toujours (Belle Toujours, 2006)

"Mirada nostálgica hacia todo un clásico del cine europeo de los años sesenta: "Belle de Jour". 38 años después de del inolvidable y emblemático film de Luis Buñuel, Oliveira recupera a sus dos personajes protagonistas y nos sitúa en un contexto en que se pretende revelar un secreto trascendental que afecta a ambos".

 

Singularidades de una chica rubia (Singularidades de uma rapariga loira, 2009)

"Manoel de Oliveira en su versión más buñueliana y rohmeriana, para una película fantasmagórica y elíptica que versa sobre la efervescencia del amor platónico. Y todo ello condensado en tan solo 63 minutos. En resumidas cuentas: Orgiástico"

 

Centro Histórico - Segmento "El conquistador" (Centro Histórico, 2012)

Al dar un paseo por Guimarães (la ciudad fundadora de Portugal), nos preguntamos: ¿Qué historias tiene que contarnos? La respuesta a esta pregunta la encontramos en las distintas voces de los cuatro realizadores, con visiones únicas del cine y que juntos participan en esta película. Las múltiples dimensiones de la historia provienen de la ficción y de la realidad; y es que las cosas, no son aquello que a primera vista parecen. Centro Histórico se divide en cuatro historias: El Tabernero, escrita y dirigida por Aki Kaurismäki. Dulce Exorcista, escrita y dirigida por Pedro Costa. Vidrios Partidos, escrita y dirigda por Víctor Erice y El Conquistador, escrita y dirigida por Manoel de Oliveira, como no.

 

Y para acabar, no se nos ocurre mejor despedida que el genial videoensayo que Kevin B. Lee dedica a su "angelical cine" en Fandor.

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