Singularidades de una chica rubia
Singularidades de una chica rubia
Singularidades de una chica rubia

Singularidades de una chica rubia

Singularidades de uma rapariga loira

Audio y subtítulos

Versión Original con Subtítulos en Español

País

Portugal

Año de producción

2009

Género

Drama

Estreno en cines

18/12/09

Recaudación

36.286,00 €

Espectadores

6 048

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IMDB

Sobre la película

A los pocos días de empezar a trabajar como contable en la empresa de su tío, Macario se enamora locamente de una mujer rubia que vive en el edificio de enfrente. Nada más conocerla quiere casarse con ella. Su tío, se opone firmemente a ésa unión y al no poder hacerle cambiar de parecer le despide y le echa de su casa. En la calle y sin trabajo, Macario se ve obligado a aceptar un trabajo en Cabo Verde, donde consigue hacer fortuna. Cuando finalmente consigue la aprobación de su tío para casarse, Macario descubre las "singularidades" de su prometida.

Premios
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Dirección y reparto

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Cuando tu primera aproximación al cine de Manuel de Oliveira es "Singularidades...", cuando tienes las películas de Eric Rohmer como cine de cabecera, la sorpresa no puede ser más grata, y la ilusión por descubrir una nueva filmografía, hace que volvamos a sentir que el cine, más que necesario, es imprescindible.
Gracias

23 julio 2015 (Editado)
9.5

"Deliciosa pieza de cámara con aroma a cuento moral, puede no ser un film para todos los gustos. Sus personajes prefieren el gesto hierático y la declamación teatral, mientras la puesta en escena celebra lo estático a ritmo de adagio. Estamos ante lo nuevo de Manoel de Oliveira, que, con 101 años, persiste inagotable en su particular rastreo del alma humana. Su cine está detenido en un tiempo fantasmal: entre la locuacidad expresiva del periodo mudo, la fuerza simbólica del clasicismo y las derivas sensuales de la modernidad. Así, quien acepte el pacto gozará de una misteriosa y sublime travesía por la efervescencia del amor platónico, la lucha del individuo contra la rigidez social y las ironías del destino. Una pequeña gran joya."

Manuel Yáñez Murillo de Fotogramas

9.0

"Oliveira ens demostra com encara, en ple segle XXI, és possible enlluernar-se amb els plans fixos, i estudiar-los com si fossin quadres, amb un estatisme que permet la mirada cercadora. També reivindica la capacitat i la bellesa de la paraula, instrument de coneixement que el cine ha oblidat quasi completament. L’espai que veiem a la pantalla no és transitable com a la majoria de les pel·lícules: més aviat és un espai per a la poesia. Oliveira experimenta, no amb tecnologia, sinó amb una peça literària romàntica inserida en la Lisboa més actual: el contrast entre els elements resulta apassionant i apel·la a la intel·ligència de l’espectador."

Xavier Sáez de Time Out

8.5

"Nuva y gustosa cita con los ya infinitos mundos de Manoel de Oliveira. 63 minutos dura esta pieza de cámara, trabajada y bruñida como una vetusta pieza de orfebrería, como si Eric Rohmer se hubiera fijado en Eça Queiros para uno de sus Cuentos morales. Y es que una vez más Oliveira se hermana fuertemente con Rohmer  para servirnos una historia de desamor, de encuentro fortuito, de caprichoso destino. (...) A nosotros sólo nos queda regalarle al maestro un aplauso atronador. Pues el mío es espontáneo y me brota del alma."

Toni Vall de Cinemanía

8.0

"¿Bastan 63 minutos para elaborar una de refinado entramado visual y argumental? La respuesta es afirmativa, no en vano este director empezó rodando cortometrajes en las postrimerías del cine mudo."

Lluís Bonet Mojica de La Vanguardia

8.0

"Algo de buñueliano hay en la atracción que un discreto contable (Ricardo Trêpa) siente al ver a una chica rubia desde su ventana. Se enamora, en realidad, de una imagen: el cineasta portugués encierra a Luisa (Catarina Wallenstein) en su propia ventana, como si se tratara de un cuadro animado. La pintura se asocia entonces con el relato oral –Macario explica su historia a su anónima compañera de viaje (Leonor Silveira) en el transcurso de un viaje en tren– y con la literatura –Oliveira se inspira en un cuento de Eça de Queirós–. Hablábamos de Luis Buñuel porque esta hermosa miniatura sobre el «amour fou» tiene afectos fetichistas (un abanico chino), detalles inquietantes (la tierra se traga una ficha de póker) y un sorprendente anacronismo (aunque se desarrolla en el presente, los hábitos sociales a los que están sometidos los personajes son, como mínimo, de finales del siglo XIX)."

Sergi Sánchez de La Razón