Bailar en la Oscuridad
Decía Rudolf Nureyev que su nacionalidad era el baile. Una nacionalidad compartida, probablemente, por millones de personas, ya sea en el clásico formato de un escenario o en la alocada pista de una discoteca. Profesionales o aficionados, bailamos para sentirnos vivos y, a veces, para evadirnos. Como los amantes de los viejos musicales, que, no pudiendo estar juntos, coreografían sus desdichas y las convierten en danza, ballet o claqué. Algo parecido sucede en “Timecode”, el cortometraje de Juanjo Giménez que ha hecho historia (y aún le queda una parte importante por escribir) recibiendo el pasado mayo la Palma de Oro en Cannes -algo de lo que únicamente podía presumir hasta ahora un español: Buñuel- y más recientemente el Gaudí, con la mirada puesta al otro lado del Atlántico.
En él, una pareja se comunica a través del baile. Y de las pantallas. Concretamente, de las pantallas de vigilancia de un párking. Y el rutinario ejercicio de la guardia nocturna se vuelve algo excitante y sus cuerpos, cansados, se vuelven ligeros, plenos. Entonces entendemos aquello que escribió Nietsche: “Solo creería en un dios que sepa cómo bailar”. Para aprender sobre la fuerza y belleza del baile como mecanismo de defensa personal y sobre todo, existencial, ante la miseria social que actualmente nos sacude, desde aquí os proponemos una sucinta colección de 6 títulos (más un encore, que se diría en argot musical) y un cortometraje.
TIMECODE
Preludio: 15 minutos de una historia de amor y silencio extraordinaria. Una mujer de aspecto taciturno que trabaja como vigilante descubre la manera de comunicarse con su compañero, con él que apenas intercambia unas pocas palabras durante el cambio de turno. El medio no podrá ser otro: el baile. Concretamente, la danza.
Nominado a mejor cortometraje en la próxima edición de los Oscar y habiéndose impuesto en su categoría en el pasado Festival de Cannes, la obra de Juanjo Giménez es una muestra del atractivo de la danza y de la capacidad que tiene para transformar la realidad y la vida de la gente. Es, sin lugar a dudas, la mejor elección que alguien puede hacer para adentrase en el mundo del baile y el séptimo arte.
TOTÓ Y SUS HERMANAS
Primer movimiento: Estamos en Rumanía y un adolescente intenta sobrevivir a la miseria y la tragedia familiar a ritmo de hip hop.
Totonel tiene sólo 10 años y ha debido acostumbrarse a la soledad, al sufrimiento y la ausencia. Su madre está recluida en la cárcel por tráfico de heroína y su padre, desaparecido. Vive en un barrio marginal y apartado, con unos tíos que han convertido su casa en el centro neurálgico de la drogodependencia. Crece junto a sus dos hermanas, Andrea y Anna. Esta última caerá en el mismo error que su madre, lo que precipitará que Totó y Andrea sean enviados a un orfanato. Allí, nuestro protagonista descubrirá la lectura, el placer de la escritura, pero, sobre todo, el baile. Y en este caso, lo hará con un grupo de hip hop. El baile como elemento liberador de una realidad asfixiante y dolorosa. Una realidad que su director, Alexander Nanau, nos muestra sin maquillaje, con crudeza, sin caer en los excesos del sentimentalismo, pero con ciertos momentos de ternura y júbilo. Producida por HBO Europa, este retrato documental es un buen comienzo para entender lo paliativo -incluso curativo- que puede ser el baile.
CERCA DE TU CASA
Segundo movimiento: De nuevo, la desgracia. Y de nuevo, el baile. Una mujer es desahuciada y no puede hacer frente a los pagos que le exigen desde el banco.
Sonia es desalojada de su casa y debe refugiarse en la de su madre, quien ve la situación como un fracaso vergonzante de su hija. Ésta, mientras, deberá conseguir la forma de saldar las deudas pendientes con el banco. Una historia que se entrelaza con la Jaime, uno de los policías obligados a ejecutar el desahucio de Sonia, y que, tras una crisis laboral y existencial, decide rastrear obsesivamente a Sonia y su familia para comprobar que ha sido de ellos. O la de Pablo, un trabajador bancario con sentimientos de culpa. Y entre esta desgarradora y sórdida situación -por desgracia, la misma que sufren millones de personas en este país- el baile y la música. Las dos únicas cosas que parecen proporcionarle paz a Sonia. Silvia Pérez Cruz da voz a la desdichada protagonista y compone la banda sonora, mientras la coreógrafa Sol Picó, muy versada en Danza clásica, le otorga su personal y distintivo sello
UN BACIO
Tercer movimiento: problemas de adolescentes, bullyng en las aulas y un repertorio de música pop como telón de fondo. Una imposible versión italiana de "Glee".
Tres adolescentes completamente diferentes pero que sufren el mismo problema: la incomprensión y el acoso de sus compañeros. Lorenzo es gay, exuberante, afeminado y extraordinariamente inteligente. Antonio, por el contrario, es retraído, tímido, vive traumatizado por la muerte de su hermano en un accidente de coche y todo el mundo le considera alguien muy limitado intelectualmente. Como contrapunto femenino, el triángulo lo cierra Blu, la hija de una acaudalada familia. Todos ellos estrecharán su amistad cuando deban enfrentarse al resto de compañeros. Y como la mayoría de adolescentes, se refugian en un mundo colorista, llamativo, alegremente pop. Como si vivieran en un videoclip de Mika o, por poner un ejemplo patrio, La Casa Azul. Un musical delicioso que mezcla la fantasía del Ryan Murphy menos retorcido con recientes películas de temática LGTB como “C.R.A.Z.Y”.
COMO UNA MUJER
Cuarto movimiento: la danza del vientre aglutina y mezcla la vida de dos mujeres marcadas por la angustia, que iniciarán, como si fueran Thelma & Louie, un viaje hasta Santa fe para ganar un campeonato de lo único que proporciona estabilidad en sus alteradas vidas: la danza.
Mona es una inmigrante de origen egipcio que trabaja en una tienda con su marido mientras es acosada constantemente por su autoritaria suegra, quien le atormenta por el hecho de que hasta ahora Mona ha resultado infértil y no le ha proporcionado el nieto que ella esperaba. Marilyn, por el contrario, es estadounidense y trabaja como secretaria en una pequeña empresa, pero todo su matrimonio es una farsa que le hace profundamente infeliz: su marido es alcohólico e infiel. Para huir de esta situación, se volcará con pasión en la danza del vientre, hasta el punto de decidir abandonar a su marido y encaminarse hasta Santa Fe en coche para participiar en una campeonato.. Mona también ha huido al creer que es responsable de la muerte accidental de su suegra y, uniéndose a Marilyn, le promete ser su compañera de baile. Un baile que resultará el catalizador perfecto que ambas necesitaban para recomponer sus maltrechas vidas.
MI PADRE BARYSHNIKOV
Quinto movimiento: Como Jamie Bell en “Billy Elliot” aunque en modo ballet, un adolescente -en este caso, de nacionalidad rusa- vive obsesionado por el ballet. Una obsesión que se volverá enfermiza cuando crea que un famoso bailarín es su padre biológico.
Ambientada en uno de los momentos más críticos de la historia de Rusia, en el clímax de la Perestroika, Boyra es un quinceañero, huérfano de padre, que forma parte de la Academia de Ballet Bolshói y que admira profundamente a Baryshnikov, reconocido como uno de los mejores bailarines del mundo. Al conocer que su madre coincidió con él brevemente en el pasado, se convence a sí mismo de que Baryshnikov, a pesar de vivir en Nueva York, es su padre. En resumen: Billy Ellot conoce a Alexander Kerner.
POR LA NOCHE, ELLAS BAILAN
Sexto movimiento: Y, por último, la belleza en bruto triunfa sobre la realidad más cruel.
Ésta es la historia de una familia del Cairo y de un clan de mujeres donde el arte de bailar se transmite de madres a hijas desde tiempos remotos. La matriarca conduce a la vez familia y negocio, a veces con paciencia, pero casi siempre con mano dura. El punto de encuentro familiar es un pequeño apartamento donde afloran constantemente las quejas y súplicas de las hijas. Allí, el caos, el miedo y las discusiones también dejan espacio a la ternura, la vulnerabilidad y la esperanza de una vida mejor.
SING STREET
Encore: Estrenamos esta semana en Filmin, "Sing Street". Una feel good movie con todo el sabor y la nostalgia de los 80, que nos adentra en la vida de Conor, que, para impresionar a una misteriosa mujer, creará una banda de música con sus amigos y se sumergirá en las turbulentas tendencias musicales de la escena inglesa de los 80, donde, por supuesto, no pueden faltar The Cure o Duran Duran. Una película tierna y divertida que supondrá un placentero y feliz momento de evasión para cualquier espectador. Exactamente igual que un baile.