Amores, langostas y otras faunas
Es otra de nuestras grandes debilidades y con dos razones, más que suficiente. El director de "Canino" y "Alps" puso patas arriba el Festival de Cannes y la taquilla española con "Langosta". ¿Novedades? unas cuantas, empezando porque el nuevo Yorgos Lanthimos habla en inglés y dirige a Colin Farrell, John C. Reilly y Rachel Weisz para contarnos una love story nada convencional y nada afín a la soltería. Langostas y a volar.
En un futuro distópico, mucho más cercano que lejano, todo aquel que permanezca sin pareja, es arrestado y transferido a un hotel en el que están obligados a encontrar su media naranja en un máximo de 45 días. Si fallan, son transformados en el animal que ellos prefieran para ser liberados en el bosque. Y claro, quien no se atenga a las reglas se convierte en un fugitivo al que toca darle caza.

Este es el sugerente punto de partida de "Langosta", una love story distópica y marciana que en cierta forma resulta conscientemente contradictoria, tal y como también lo son sus predecesoras. Si "Alps" nos hablaba de como sobreponerse a la muerte reflexionando sobre la posibilidad de sustituir tus seres queridos con otras personas, y lo difícil que ello puede llegar a ser, "Langosta" da continuidad a este particular y bizarro registro romántico observando y reflexionando sobre como la mayoría de las personas se unen para formar parejas mientras otras no, incidiendo así en lo que verdaderamente es nuestro mayor temor: y no, no lo es tanto la muerte como el miedo a estar solos, cuando la soledad que puede provocar una mala compañía también debería ocupar su debido lugar. Y es entonces, cuando pasamos del espectro íntimo a la feroz crítica social.
En todo ello incurre "Langosta", y lo hace partiendo de un apabullante registro formal, también de un concepto de trama sustentado, como era de esperar, en el más demente WTF. Los diálogos absurdos recuerdan a "Canino", mientras que la rigidez de los líderes de grupo que campan a sus anchas en "Langosta" no están muy lejos del totalitarismo familiar de "Alps". Sobrevolando nuevamente temas como la identidad, la pérdida, el control, la mentira, la alienación, pero en este caso, sobre todo el amor, lo nuevo de Yorgos Lanthimos si presenta sin embargo, una novedosa singularidad. Y es que, el enfant terrible griego demuestra que también tiene su pequeño corazón, plasmando a ratos una tierna historia de amor, en la que tiene incluso cabida un pequeño y entrañable momentazo en el que en pleno bosque suena Nick Cave. Retazos que sin embargo, no evita que estemos ante una mirada latentemente violenta y extremadamente radical, cuyo tono se siente tan grave como devastador, aunque también resulte extrañamente simpático, así como enfermizamente vacilón. Estimulantes contradicciones que nos llevan a disfrutar, más bien a flipar, de todo un peliculón. Tanto es así que te invitamos a descubrir en que animal te convertirías tu. Langostas y a volar.
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