American Portraits: FRANK LLOYD WRIGHT sus edificios, sus pelis
Si hace unos meses os introdujimos la figura de Frank Lloyd Wright mediante el magnífico documental que Seagram’s Gin ofrece de forma gratuita a través de filmin y la colección American Portraits, ahora volvemos a la carga con tal fascinante personaje pero observando su arquitectura desde una óptica diametralmente opuesta. Hoy, veremos cómo las obras de tan caótico arquitecto han supuesto toda una inspiración no solo para el primer arte, si no también para el séptimo.
Al nacer en 1867 y morir en 1959, Frank Lloyd Wright vivió el nacimiento y asentamiento del cine como industria, y a pesar de que sus edificios se han mostrado en el celuloide principalmente tras su muerte, su relación con el showbiz no ha sido exclusivamente póstuma. Durante la etapa más dulce de su vida, aquella que vivió en la segunda Taliesin junto con su mujer y su extenso grupo de seguidores, o alumnos, como a él le gustaba llamarles, recibió las visitas de múltiples personalidades del Hollywood clásico que disfrutaban con la presencia del excéntrico Wright. Actores tan reconocidos como Charles Laughton o productores como Mike Todd se cuentan entre la lista de célebres visitas que recibió la casa.
David Lynch también ha proclamado su profunda admiración por la obra del arquitecto americano, siendo las construcciones de Wright objeto de algunas de sus películas, como “Mulholland Drive”, donde se muestra la Ennis House y a modo más anecdótico, “Carretera Perdida”, donde la casa del protagonista está situada a pocos metros de la residencia personal de Lynch, construida nada más y nada menos que por Frank Lloyd Wright.
Sus edificios, sus peliculas
El Museo Solomon R. Guggenheim
Es sú última gran obra, y también una de las más conocidas. A Frank Lloyd Wright no le bastaron esos 91 años de vida para ver acabado el Museo Solomon R. Guggenheim, un proyecto que persiguió como pocos al ser uno de sus sueños personales. La estética y composición del museo dinamitaban la fachada de Nueva York, pero poco le importó a Lloyd Wright, que lo bautizó como un “templo para el espíritu”, siguiendo a rajatabla su máxima de la arquitectura orgánica. Tras muchas disputas y críticas, el edificio se ha acabado consagrando como un auténtico hito de la arquitectura, hasta el punto de que se ha convertido en una obra de arte más a la que admirar. Este atractivo no ha pasado desapercibido para el cine, y muchos directores han querido aprovechar tan excelsa localización para ambientar sus películas. Desde “Touch the Sound”, maravilloso documental sobre la compositora Evelyn Glennie a thrillers palomiteros como “The International”. Y tampoco podemos olvidar al otro Guggenheim, el nuestro, el de Bilbao, exquisitamente diseñado por otro Frank, Gehry esta vez, y del cual disponemos el estimulante documental de Sidney Polack, “Apuntes de Frank Gehry”.
La Ennis House
La Ennis House fue un diseño algo insual dentro de la obra de su autor, pero no particular. Frank Lloyd Wright ya había demostrado con su Hotel Imperial su capacidad para fusionar arquitecturas extranjeras con su peculiar visión de la naturaleza y la arquitectura, y la Ennis House no fue menos al incorporar las particularidades estéticas de las edificaciones mayas. Su misión primordial fue ser el nido de amor de Charles y Mabel Ennis en 1924. Ahora es la residencia personal del magnate Ronald Burkle, pero también ha sido la inspiración para muchos diseñadores de producción cinematográfica. Entre ellos, Lawrence G. Paull y David Snyder, responsables del imaginario visual de “Blade Runner” y de “construir” el apartamento de Deckard, profundamente inspirada en los esquemas de Wright. Y no solo ha servido para los propósitos de la ciencia ficción, también se rindió al horror de William Castle y su legendaria “La Mansión de los Horrores”, donde cumple la función de fachada para tal infame morada.
Falling Water
Si el Guggenheim es su edificio más famoso, sin duda, Falling Water es el más bello. Cumbre de su discurso integrador de naturaleza y construcción humana, la casa de Wright consiguió lo imposible: fusionarse a la perfección con el paisaje que la rodeaba. A día de hoy sigue siendo tanto una maravilla de la técnica como de la belleza y a pesar de que no muchas películas han osado posarse en su interior, sí que se han hecho réplicas que intentaban mimetizar la esencia de dicho prodijio. La más destacada de todas ellas es la mostrada en “Con la muerte en los talones”, de Alfred Hitchock, que construyó una réplica de la casa en el Monte Rushmore como residencia del espía Philip Vandamm.
Otros edificios
Si tuvieramos que abarcar todo el espectro de edificios de Frank Lloyd Wright y su repercusión en el cine, posiblemente acabaríamos con la extensión de este artículo y con vuestra paciencia, pero no podemos obviar tan grandes ejemplos como los mostrados en “Gattaca”, donde se utilizó la fachada del Marin County Civic Center para recrear el centro de trabajo de Ethan Hawke. Y un hombre no es tan solo su obra, si no también su legado, y por ello hemos creído conveniente incluir la Casa Sheats/Goldstein, diseñada por uno de sus alumnos y vista en películas como “El Gran Lebowski”.