10 claves que quizás no conozcas sobre "Punishment Park"

Autor: Sergi Aragón Fuente: Filmin

10 claves que quizás no conozcas sobre "Punishment Park"

Controvertida e implacable en su retrato de la represión y brutalidad policial, “Punishment Park” (1971) fue criticada por la prensa mainstream en su momento como una película sadista y radical, que se atrevía a hablar de los Estados Unidos como un estado fascista sin más profundidad en su discurso que la de la rabia de los tiempos. Aunque en el momento fueron muy pocos los que pudieron llegar a verla, a lo largo de los años y con el éxito de la carrera de su polémico director, Peter Watkins, ha ido ganando popularidad. Es una de las principales novedades de esta semana en Filmin, y por si los 47 años que separan el estreno de la película de la actualidad o las críticas que la tachan de “propaganda hippy” os desaniman, en este post os damos 10 razones para verla, 10 motivos por los que lo consideramos un título cuyo incendiario discurso abraza una rabiosa actualidad, un título desgarrador y estimulante a partes iguales que deja en agua de borrajas "Los Juegos del Hambre".


1. Premisa potente

1970. La guerra en Vietnam está escalando. El presidente Nixon lanza una campaña secreta de bombardeos en Camboya. Hay protestas públicas masivas en los Estados Unidos y en todo el mundo. Nixon declara un estado de emergencia nacional y activa la Ley de Seguridad Interna de 1950 (la Ley McCarran), que autoriza a las autoridades federales, sin referencia al Congreso, a detener a personas consideradas "un riesgo para la seguridad interna". A partir de ese momento, Nixon impone una serie de medidas extremas para reprimir la subversión de manifestantes y pacifistas que protestan contra la guerra de Vietnam. Los disidentes detenidos pueden escoger entre la cárcel o participar en unos retorcidos entrenamientos policiales en medio del desierto. En otras palabras, en Punishment Park. La mayor parte de ellos opta la segunda opción y lo que sucede una vez allí es lo que nos cuenta la película.

2. Falso documental para hablar de una situación real

Todo lo que ocurre en “Punishment Park” es alegórico, pero es una de esas veces en que la alegoría lleva tan al extremo la realidad que la ficción es un espejo extremo y voraz de la situación que retrata. De hecho, la ley que supuestamente permite la detención de “todo aquel que pueda suponer un riesgo para la seguridad estatal” existe, se llama la ley McCarran y se aprobó en el 1952, en plena “caza de brujas” y con McCarthy como presidente. “Punishment Park” demuestra que el miedo al comunismo seguía vivo 20 años más tarde en la sociedad norteamericana, convirtiéndose en una prioridad para el gobierno de Nixon que, con la mirada fija en la guerra del Vietnam, abordaba con políticas de miedo y violencia los movimientos contraculturales de finales de los 60 y la firme oposición política a la guerra por parte, principalmente, de la juventud de izquierdas.

3. Alegato contra la represión

Ante todo, y más que un documental que aporte datos o información sobre el conflicto que despertó la guerra del Vietnam en territorio estadounidense, “Punishment Park” es un alegato en contra de la represión. Mediante la radicalidad de su contenido alegórico, Watkins pone encima de la mesa hasta qué punto las políticas violentas sólo engendran violencia y cómo la preocupación por la “seguridad nacional” acaba conduciendo a un gobierno al totalitarismo y la represión.

4. Sin pelos en la lengua

Si una cosa no tiene “Punishment Park” es corrección política. Como experimento radical y en contra de la represión que es, la censura no existe en boca de los protagonistas - ni por parte de los detenidos, ni por parte del jurado ni por parte de los policías. Esto, junto con el hecho de que la mayor parte de los actores no eran profesionales, deja para la posteridad frases inmediatas, llenas de rabia y verdad que duele. Frases como “The US is as psychotic as it is powerful” (“Los Estados Unidos son tan psicóticos como poderosos”) impactan puntualmente en la película dentro de su rápido montaje pero dejan su huella en el espectador. Son reflexiones que nacen de la ira y de la injusticia pero estimulan y hacen reflexionar cada vez que asistimos a las sesiones de juicio a los detenidos.


5. Psicosis y sadismo

La psicosis está presente en toda la película, en los debates entre acusados y policías que siempre acaban en gritos y en los estallidos de violencia policial. La situación es límite y el campamento en medio del desierto se entiende como un espacio donde aparecen todos los miedos del gobierno norteamericano para tomar cuerpo de la manera más violenta. Pero “Punishment Park” no sólo habla de psicosis, sino también de sadismo. Hay un punto de éste en la perversa idea de recrear el juego de buscar la bandera con los detenidos, prometiendoles que si logran escapar de la policía y alcanzar una bandera nacional a 53 millas de distancia conseguirán su libertad.

6. Canciones sediciosas

En un momento del film, Watkins nos muestra como una cantautora folk es acusada por componer canciones sediciosas. Las letras que podemos escuchar hablan de cómo la libertad - sexual, moral y política - sólo será posible a partir del colapso del gobierno y la caída del estado financiero, con metáforas graciosas y apelaciones en segunda persona; nada que no pudiera estar en uno de los primeros discos de Bob Dylan. Es sorprendente ver cómo estas letras son interpretadas por el tribunal como síntomas de esquizofrenia y neurosis, una muestra de cómo la represión empieza por la censura cultural y la coartación de la libertad de expresión.


7. Estilo gamberro y provocador

Una de las claves que mantienen la frescura de la película desde la actualidad es el estilo visual con el que Watkins la filmó y montó. La cámara-documental graba los sucesos siempre en movimiento, acercándose a los rostros de los personajes con zoom ins, y el montaje funciona a base de golpes, precipitado pero eficaz. En su mezcla entre documental y ficción, Watkins consiguió una obra digna del cine de trincheras: gamberra, inmersiva y abrumadora.

8. Un discurso de rabiosa actualidad

Lo que es curioso es cómo una fábula alegórica de los años 70 que juega contra el telón de fondo de la Guerra de Vietnam por parte de la administración Nixon todavía parece fuerte, provocativa y necesaria 47 años más tarde. Al fin y al cabo, no sólo es una cápsula del enfrentamiento político de los 70 (que sin duda lo es), sino que también es un testimonio único y aterrador sobre la posibilidad del castigo y la represión en las democracias occidentales, todavía más interesante visto desde el panorama actual, después del 9/11, Guantánamo y con Trump en la Casa Blanca.

9. Peter Watkins, un pionero

Pionero del docudrama y del falso documental, la preocupación pedagógica ha sido central en la trayectoria de Peter Watkins. La práctica totalidad de su obra se ha caracterizado por subvertir el papel del cine y la televisión como garantías del orden establecido, convirtiéndolos en instrumentos de rebelión. Activo desde los años cincuenta hasta fines de los noventa en el cine y la televisión, Watkins ha mostrado una preocupación constante por repensar el papel del público y para liberarlo de las estructuras autoritarias de lo que él denomina «monoforma», es decir, el suprasistema que forman los medios en torno a la realidad social. Esta preocupación se ha concretado en recreaciones de hechos históricos protagonizadas por actores no profesionales, en transposiciones del estilo visual del periodismo televisivo que descubren el carácter mítico de su supuesta objetividad o en ficciones futuristas (investigaciones estilísticas que pretenden siempre suscitar la implicación del público en asuntos cruciales para el futuro de la humanidad, como la guerra, la libertad de conciencia o la persistencia de las desigualdades sociales). 

10. Sus referentes: tan lejos, tan cerca de "Los Juegos del Hambre"

De "Network" a "Battle Royale", de "Alphaville" a "Fahrenheit 451" pasando por "Milestones""La Muerte en Directo". Son los transgresores referentes que bien podrían definir lo que nos depara esta magistral obra de culto, este icono irreductible de la contracultura cinematográfica titulado "Punishment Park".



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