Sofia Coppola a través del origen suicida de "La Sirenita"

Fuente: The Atlantic

Después de ofrecernos en "The Bling Ring" un retrato de una juventud hastiada, decadente y totalmente bombardeada por los flashes y el lujo de Hollywood, Sofia Coppola anunciaba la semana pasada un nuevo proyecto que la llevará de las más altas esferas de la industria del cine, al más profundo fondo del mar. Y lo hará para reimaginar uno de los cuentos más famosos, pero también más oscuros del escritor danés Hans Christensen Andersen. En efecto, hablamos de "La Sirenita"

Y no, quien produce no es Disney, como muchos podríamos temer. En este caso es turno de Universal, y a pesar de su condición de major, rezamos por que vuelva a disponer de la suficiente libertad creativa que le permita relucir con brio su peculiar elogio de lo cool. Y es que el originario cuento de Andersen no solo tiene mucho potencial, también atesora elocuentes reminescencias hacia el cine de la directora estadounidense como bien nos muestra Noah Gitell en un revelador artículo que nos brinda  "The Atlantic", donde compara el cine de Sofia Coppola con uno de los grandes emblemas de Disney, aunque sea bastardo en este caso.

Las películas de Sofia Coppola son tan conocidas por su atmósfera de ensueño como por su hermosa y malhumorada belleza. Pero sus trabajos también comparten algo más. No es una cineasta política per se, el suyo es un mundo en el que las mujeres son oprimidas, no necesariamente por los hombres, si no por mitos culturales. Ya sea retratando una monarquía tradicionalmente estricta en "Maria Antonieta", una sociedad obsesionada con la imagen como en "The Bling Ring", o todas las adolescentes cachondas americanas en "Las Vírgenes Suicidas", las películas de Coppola se rebelan contra un mundo que dicta las normas para las mujeres, aquellas mismas que las castiga por acatarlas. 

 

LA VERDADERA HISTORIA DE LA SIRENITA

La historia primigenia de Hans Christensen Andersen tranquilamente podría leerse en clave de una comedia romántica demente. Mientras que la típica rom-com hace pasar a la heroína por una serie de momentos embarazosos para, finalmente, darle su recompensa (el amor verdadero), “La Sirenita” reemplaza la vergüenza por el dolor físico. En la versión de Andersen, la sirena es una niña de unos 15 años (la mayoría de protagonistas de Coppola son chicas adolescentes) que está dispuesta a sufrir rituales dolorosos para tener la oportunidad de llegar al príncipe del cual está enamorada. Una bruja del mar corta su pequeña lengua como pago por la poción que la volverá humana. Después de conseguir su deseo, sufre un dolor constante en cada paso que da con sus nuevas piernas, sintiendo como si estuviera pisando cien cuchillos afilados. Ninguno de estos dolores es comparable a aquel que acompaña su transformación. Una vez la bruja cierra el trato por el cual la sirenita cede su voz, ella le explica lo que le pasará cuando se tome la poción:

“Tu cola se quebrará, se encogerá y se convertirá en lo que los hombres llaman unas bonitas piernas. Se trata, sin embargo, de un proceso muy doloroso. Será como si atravesaran con una espada. Tendrás un paso tan ligero que no habrá nadie capaz de bailar como tú, pero cada paso que des será como si pisaras cien cuchillos afilados, y la sangre fluirá. Si estás dispuesta a soportar todo esto, yo te puedo ayudar”.

El lenguaje que usa Andersen es vagamente sexual. Para acompañar la transformación de la sirenita, la fálica espada debe pasar a través de ella, sentirá un gran dolor, y la sangre fluirá. Andersen está describiendo la transformación de una chica en una mujer, pero eso conlleva una horrible prueba y un dolor duradero. La sirenita será hermosa bajo los ideales de los hombres, pero no tendrá voz y estará bajo un malestar constante. Para cualquier mujer que ha llevado un corsé apretado o se ha sometido a cirugía, este trato puede sonar ligeramente familiar, y se aplica a algunas de las heroínas de Coppola. Maria Antonieta y Charlotte de "Lost In Tranlastion" no sufren dolor, pero si hastío (la versión de la clase alta del dolor) de ser objetificadas y de tener, también, la voz silenciada. 

¿Por qué sufren las mujeres de esta manera? En el caso de la sirenita, no se trata únicamente por el príncipe, tan solo es la fachada de sus miedos y deseos más profundos. Es solo cuando ella descubre que los humanos tienen un alma eterna (mientras que las sirenas no) que decide transformarse. Y la vieja bruja le dice que su muerte será permanente a menos que “un hombre te quiera tanto que signifiques para él más que su propia madre o padre, que todos sus pensamientos y todo su amor están fijados en ti, y que el cura junte vuestras manos prometiéndote él amor verdadero eternamente". 

Si el príncipe se casa con otra persona, este trato con el mar estipula que la sirenita morirá. El ultimátum es subyacente: encuentra el amor verdadero o perece. “Las Vírgenes suicidas” que protagonizan la ópera prima de Sofia Coppola, escogen lo último. Y que nadie se equivoque, a pesar de tan sugestivo subtexto, no debemos esperar que Coppola convierta esta historia en un trabajo abiertamente feminista, ese no es su estilo. Pero, ciertamente, la metáfora inherente en la forma de la sirenita, y su elección al final de la historia, donde muere por el príncipe, establecen una conexión contigua a la mirada de la directora. La noción de la sirenita convirtiéndose en humana es una metáfora del paso de la adolescencia a la vida adulta. De hecho, al final escoje la muerte sin llegar a consumar su relación con el príncipe ni en convertirse en una mujer. En otras palabras, es una protagonista típica de Coppola: otra vírgen suicida.

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