Perdidos en el Electronic Music On de "Edén"

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Nos vamos de 'disco' con "Eden", un monumental electro-proyecto que significa, de largo, la obra más ambiciosa, tanto como la película más costosa hasta la fecha de Mia Hansen-Løve, quien nos transporta a la década de los 90, cuando la música electrónica se desarrolla a gran velocidad,para echarse a la pista de baile al compás de DJs como Daft Punk, Liquid, Aly-Us, Kings of Tomorrow, Frankie Knuckles, The Orb, Mr. Oizo o incluso Derrik May. Una estelar selección de la escena electrónica de los años 90 que no le ha salido precisamente barata. Sólo por los derechos musicales, han pagado alrededor de medio millón de euros.

Lo que nos lleva un musical épico y colosal que tiene la escena electrónica francesa (concretamente el garage) como principal protagonista. Mia Hansen-Løve sigue los pasos de la generación del French Touch desde 1992 hasta día de hoy y nos cuenta la historia de un DJ llamado Paul inspirándose en la experiencia vital de su propio hermano, Sven Løve, con quien ha co-escrito el guión. Sin embargo, y aunque su atractiva carta de presentación invite a lo contrario, a lo largo del fascinante viaje en el que se embarca "Eden" las situaciones dramáticas que aparecen en escena nunca se adueñan de ella. Sus amores y desamores, sus problemas con las drogas, la pérdida de un ser querido, su conflictiva relación con su madre o con su entorno íntimo y social o incluso su viaje a Estados Unidos, es decir, lo que significaría el núcleo narrativo del film bajo el prisma de cualquier otro realizador, no son más que estimulantes retazos, sutiles pinceladas bajo el certero y personalísimo objetivo de quien en este caso está tras la cámara. Elementos que no significan más que sólidos recursos únicamente destinados a contextualizar la trama al servicio del verdadero amo y señor de la película: la melodía electro-house que distingue la música garage.

Para que nos entendamos, lo que a grandes rasgos identificamos a día de hoy como la música disco que identifica a toda una generación. Es más, aunque apunte lo contrario, su guión tampoco se centra en el auge y caída de Paul como cabría esperar. De hecho, no vivimos un auge ni tampoco caída, porque su relativo éxito tras los platos nunca llega a reflejarse en su hastiada condición económica o personal. Un sorprendente detalle que resulta tan valioso como clave a la hora de dejarse llevar por un recorrido de carácter tan absorbente como aletargado, que destaca por un asombroso uso de la elipsis, por su embriagador poso melancólico, sus múltiples guiños y lúcidas referencias directas, el insólito naturalismo con el que retrata la efímera y artificiosa cultura rave, o la frescura que emanan sus arrebatadoras imágenes. Y es que, la joven directora de "Un Amour de Jeunesse" acaba de revelarse como la artista que mejor sabe rodar la fiesta en una pista de baile. Para emocionarse y flipar. 20 años de alucinante recorrido en el que el músicón nunca deja de sonar. Un fiestón de esos cuya celebración bien merecería darse en todo un Sónar. Suben los decibelios. Os dejamos con su banda sonora íntegra. A bailar.


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