Mumblegore: El terror indie señala sus nuevos referentes
Agarrad el punto de partida de "Funny Games" y preparaos para un excelente divertimento gore fundamental para estos días en los que, según nuestro presidente del gobierno, la crisis ya es historia. Hablamos de "Cheap Thrills", de estreno inminente en filmin, y de sus desesperados protagonistas, que harán lo que sea para intentar sobrevivir a esa pesadilla tan real que se formó en los pasillos de Wall Street y acabó en los hogares de medio mundo. La excusa perfecta para recuperar un artículo sobre uno de los géneros más predilectos del cine de bajo presupuesto actual. Señoras, señores, ante ustedes, el mumblegore.
Un nuevo subgénero ha nacido: ¡Viva el mumblegore!
Si las películas de bajo presupuesto pudieran relacionarse con algún género cinematográfico, ese sería sin duda el terror. Estigmatizado muchas veces bajo la etiqueta de Serie B o incluso Serie Z, ha sido la antesala de grandes directores como Sam Raimi y Peter Jackson, que empezaron sus andadas con películas como "Posesión Infernal" o "Mal Gusto". Pero las leyendas de antaño han tenido que cederle paso a los auténticos principes del terror actual, los señores del Mumblegore, un nuevo subgénero que conjuga el horror de sus propuestas con la independencia y carácter autorial que ruedan sus directores. Ellos son Adam Wingard, Ti West, E.L Katz y Simon Barret, diseccionados hasta el hueso en un excelente artículo de L.A Weekly del cual nos hacemos eco, celebrando así la llegada de "Cheap Thrills (Juegos Sucios)" a nuestro catálogo.
Todo empieza cuando Adam Wingard y E.L Katz se conocen en Florida. Ambos, amantes del género de terror, ambos unos outcast. Unidos por su pasión y ambición, pronto deciden que lo suyo es hacer películas y se lanzan a la producción de "Home Sick". Rodada en 35 mm y con presupuesto infimo, su debut trataba sobre un "acoplado" que se unía a una fiesta y mataba a todos los invitados. La película fue un desastre, pero les condució a otro camino en su historia: el set de rodaje de "Dead Birds" de Simon Barret.
Al estar sin blanca para volver a rodar tras el desastre inicial, acceden a trabajar para la revista especializada en terror Fangoria, que les propuso hacer un artículo respecto a la nueva película de Barret, una pequeña producción que incluía actores como Michael Shannon e Isaiah Washinghton. La química entre Barret y los dos chicos fue instantánea, y tras el rodaje Katz decide irse con Barret a Los Ángeles para malvivir escribiendo guiones que nunca se realizaban porque no seguían la, por aquel entonces actual, corriente del género: el torture porn. "Tratábamos de hacer algo raro en una industria que muchas veces mira al género como una fórmula, de una manera muy incompetente", dice Katz.
Y es que el el horror siempre se ha construído entorno a las tendencias, si una película triunfa, los estudios intentarán copiar la fórmula hasta desgastarla. "Halloween" marcó la época dorada del slasher, "El proyecto de la bruja de Blair" lo hizo del found footage, y "The Ring" llenó nuestras pantallas de remakes japoneses y coreanos. El Mumblegore en cambio, intenta evitar estas corrientes para liderar una propia, esperando que la audiencia vaya a seguirla. Utilizando las bases del género, estos jóvenes directores intentan expandir la definición del horror más allá de las formas tradicionales como los zombies, los fenomenos paranormales e inquietantes cintas de video aparecidas de la nada. Acuden a la forma más básica del horror, y por ello, la más terrorífica: el propio ser humano.
No hay nada más perturbador que la realidad de la crueldad humana, y bajo la superficie de todas las películas mumblegore residen temas tan cotidianos como la desesperación, el poder, la envidia, o incluso la crisis económica. Ejemplos de ello, lo encontramos en "V/H/S", en la escena en la que una banda fuerza a una chica a quitarse la camiseta, o en "Cheap Thrills" del propio Katz, una engañosa comedia negra que acaba por sacudir y golpear como el más sobrecogedor y obsceno dramón social. "Cheap Thrills" lleva las consecuencias de la crisis hasta su más absoluto extremo, y lo hace bajo un discurso tan gamberro y desatado, como definitivamente demoledor, retratando de forma retorcida y perversamente pasada de vueltas la pérdida de valores que tan aguda crisis conlleva, acabando así con todo posible resquicio de dignidad y humanidad. Fue una de las grandes sensaciones del pasado Festival de Sitges.
Y mientras Katz seguía su camino, Wingard ya había recorrido el suyo sacando adelante, "Tú eres el siguiente", que partía de un guión del ya citado Simon Barret, y estaba protagonizada por otros pioneros del mumblegore, Joe Swanberg y Ti West. Dos prometedores directores cuyas películas más reconocidas podemos ver en filmin, es el caso de "Hannah takes the stair" y "La casa del diablo". Tal interconexión entre todos los miembros del movimiento no es casual, y es que no solo comparten inicios, si no también residencia en Los Angeles, donde la cercanía les permite continuar trabajando conjuntamente en sus nuevas películas siempre que la financiación es posible. La última muestra de ello la vivimos con la película clausura del Festival de Sitges 2013. Dirigida por West y protagonizada por Swanberg, "The Sacrament" no tiene casas encantadas ni terroríficas criaturas del averno, pero da miedo. Mucho miedo.
Nuevas formas de sobrevivir
La interconectividad nacida de la relación de estos directores no ha sido el único factor determinante para el establecimiento del mumblegore, y es aquí donde entran las nuevas formas de distribución y realización, claves para la final conformación del subgénero. Ante la creación de un nuevo proyecto siempre existen tres caminos: Aceptar micro-presupuestos para hacer la película que tú quieres, venderte a un productor para hacer la película que ellos quieren (Ti West acabó mal en esta vía, pidiendo al estudio de "Cabin Fever 2" que quitara su nombre de los títulos de crédito. Tal fue su enfado que no le ha importado volver a hacer películas de bajo presupuesto donde él pueda dar las órdenes) o hacer una película de bajo presupuesto tan buena que llame la atención en los festivales y un gran distribuidor acabe comprando los derechos, o lo que es lo mismo, el caso de "Tú eres el siguiente", que tuvo tan buena acogida que Lionsgate acabó incorporándola a su catálogo.
Tras dos años de espera por razones que desconocemos, se estrenó este 2013, recuperando la inversión inicial pero esperando que gracias a las plataformas VOD, mucho más arraigadas en Estados Unidos que en Europa, la película de Wingard empiece a generar beneficios. El beneplácito de la crítica ya lo tiene, que ha caído rendida a los pies de la que se postula como la película estandarte de un movimiento que promete más de una alegría para un género que sufre terriblemente del estancamiento de sus propias fórmulas. Solo queda saber si el mumblegore podrá mantenerse esquivando esta dolencia y si sus prometedores directores serán capaces de seguir insuflando el aire fresco que tanto necesita.