Crónica Sitges 2013: "The Sacrament" el infierno en un pedazo de cielo
Fin de fiesta. La ceremonia de clausura del Festival de Sitges viene coronada por el nuevo trabajo de uno de los apadrinados de Quentin Tarantino y Eli Roth, un habitual del certamen y uno de los valores de futuro (de presente) del terror norteamericano: Ti West. El director de La casa del diablo (2009), Cabin Fever 2 (2009) (ambas en Filmin) o The Innkeepers (2011) se ha hecho un hueco suficientemente grande en la industria como para permitirse ligeros cambios de tercio y variaciones en el género que le ha dado fama. TheSacrament (2013), su nuevo trabajo, no tiene casas encantadas ni terroríficas criaturas del averno, pero da miedo. Mucho miedo.
¿De qué va?
La hermana de Patrick se ha unido a una secta en el corazón de la selva. Sam y Jake, dos reporteros de la revista VICE, acompañan a su amigo en su búsqueda con el objetivo de realizar un reportaje sobre este tipo de organizaciones. Al principio, lo que encuentran allí parece de cuento de hadas, pero pronto se abrirá el infierno.
¿Quién está detrás?
Ti West opositaba a enésimo director de terror de serie B hasta que Quentin Tarantino lo descubrió en una maratón del Festival de Sitges y se dio cuenta de que el chico tenía talento. No se equivocaba.
¿Quién sale?
AJ Bowen y KentuckerAudley son rostros relativamente desconocidos pero habituales en el nuevo cine de terror y en los trabajos de West. Pese a su juventud, Joe Swanberg tiene una amplia experiencia como actor y director de cine. La inquietante Amy Seimetz hace doblete en el Festival con Upstream Color (2013). Pero el que se lleva el gato al agua es el gran Gene Jones con una caracterización de líder iluminado que pone los pelos de punta.
¿Qué es?
La constatación de que en ocasiones el mejor cine de terror tiene lugar en amplios espacios soleados, de la mano de risueños comuneros. Una Arcadia neohippie teñida de sangre, un hijo nada bastardo de El último exorcismo (2010) y de TheWickerMan (1973).
¿Qué ofrece?
Uno de los trabajos más acongojantes de esta edición del Festival, con un último tercio capaz de dejar sin aliento a todo el Auditori. West se sirve de los recursos expresivos del foundfootage a su antojo para componer un relato en el que la ponzoña corre a nivel del subsuelo hasta que estalla con fuerza y lo envenena todo. La caracterización del entorno, de esa comunidad con caras reconocibles y definidas pero que actúa como un ente colectivo, envuelve progresivamente al espectador en una telaraña de la que no puede escapar sin un estallido de violencia, sin un trauma de horribles consecuencias. West nos habla de lobos con piel de cordero, del fanatismo de una comunidad pacífica capaz de agarrarse a un clavo ardiendo, de carácteres gregarios y de comportamientos alienados, y la película se cierra como una pinza sobre nuestras cabezas. The Sacrament bebe de casos sobradamente conocidos y en particular del destino de la colonia del Reverendo Jones en la Guayana Francesa, pero más allá de la enésima reconstrucción de unos hechos reales West nos sirve una narración tensa, incómoda y por momentos directamente angustiosa, capaz de pegar a la silla al espectador más bregado durante treinta interminables minutos.
Nota: 7.5 / 10