“Maya” algo pasa con Mia

Autor: Filmin

“Maya” algo pasa con Mia

Presentada en el Festival de Sevilla tras su aplaudido paso por Toronto, la última película de Mia Hansen-Løve llega por fin a nuestras pantallas de la mano de nuestros compañeros de Golem. Una película de cambios, de viajes y de transiciones, un retiro, tanto espiritual como cinematográfico, que marca un punto y aparte en la filmografía de la aclamada cineasta francesa, una de las voces más distintivas de entre todas las que suenan en Europa, cuyo personalísimo sello de autor nos lleva en esta ocasión a la bella y lejana India. Nos embarcamos con ella.

¿De qué va?

Diciembre de 2012. Al cabo de cuatro meses de cautiverio en Siria, dos periodistas franceses son liberados. Gabriel, el más joven, tiene algo más de 30 años. Después de pasar chequeos médicos y contestar a muchas preguntas, puede estar con su familia y su novia. Transcurren unas semanas, e incapaz de encontrar un rumbo, decide ir a Goa, donde creció. Allí conocerá a Maya.

¿Quién está detrás?

Es una de nuestras directoras predilectas y una de las voces francesas más consolidadas del cine de autor europeo. Tras deslumbrar con Isabelle Huppert y su “El Porvenir”, Hansen-Love se traslada a la India en la que quizá es su película más libre hasta la fecha, aunque sin renunciar a los temas centrales que han cimentado su cine, como los cambios vitales a los que siempre deben enfrentarse sus protagonistas o el acomodamiento de la burguesía. Con una bella fotografía orquestrada por la veterana Hélène Louvart, Hansen-Love sale de su zona de confort cinematográfica, Francia y París, para enfrentarse un paisaje que le era totalmente desconocido hasta la fecha. La cineasta siempre ha confesado que, para escribir sus escenas, antes las imagina dentro de cuadros, de lugares que ya conoce, una forma de entender el cine que quizá ha sido uno de los principales valores para que con "Maya" escape de las manidas postales turísticas que podrían acechar este tipo de cine.

¿Quién sale?

En su presentación en Sevilla previa a la proyección, Mia Hansen-Løve contó que uno de los motivos principales para escribir “Maya” fue tener una oportunidad de darle un papel protagonista a Roman Kolinka, con quien ya había coincidido brevemente en “Eden” y más profundamente en “El Porvenir” como alumno de Isabelle Huppert. Toda una declaración de intenciones para lo que la directora describe como un flechazo profesional hacia la melancolía que desprenden los ojos de Kolinka y que tan desaprovechada la había sentido en sus anteriores películas. Completan el reparto actores no profesionales hindús entre los que destaca la joven Aarshi Banerjee como “Maya", que consigue una química inmediata con el actor galo y a la que esperamos ver más en un futuro. 

¿Qué es?

“Columbus” + “Un amour de jeunesse” en “El Río” de Jean Renoir.

¿Qué ofrece?

Hay películas en las que te quedarías a vivir, y en el cine de Mia Hansen-Løve, sobre todo en un nivel más puramente estético, eso es algo que suele ser habitual. Hay una especie de halo armónico que envuelve todo su cine, que navega entre los colores ocres y verdosos de los bosques europeos, paisajes que han sido una constante dentro de su cine y que hemos podido experimentar en todo su esplendor en películas como "El porvenir" o "Un amour de jeunesse". Sensaciones que se repiten en "Maya", alcanzando cuotas expansivas e incluso stendhalianas gracias a los bellos paisajes que le ofrece la India, territorio inexplorado para la cineasta francesa que, a pesar de estar familiarizada con el subcontinente hindú, jamás había rodado allí. De hecho, "Maya" es la primera película en la que la cineasta gala abandona sus tierras, pero no será la primera, ya que su próximo proyecto, "Bergman's Island" estará ambientado y rodado en la legendaria isla de Faro, lugar de inspiración y reposo para del director sueco. Una suerte de retiro espiritual y cinematográfico donde todo sus paisajes y protagonistas fluyen con la misma naturalidad con la que se retrata al exótico país, huyendo de la etiqueta de postal turística que suelen tener las películas occidentales que deciden trasladar su acción a Asia u otros continentes donde el choque cultural se convierte en inevitable.

Así pues, “Maya” bien podríamos considerarla una película de renacimiento, de búsquedas pero también de desencuentros, que funciona a un doble nivel, tanto como para el personaje interpretado por Kolinka como para la propia directora, quien parece utilizar el metraje de su nueva ficción como un vehículo de fuga dentro de su propia filmografía. De hecho, recorremos en ella muchas de las señas de identidad ya exploradas anteriormente por su personalísima filmografía, como es el caso de la búsqueda del 'yo' en las etapas de ruptura de la vida, el acomodamiento de la burguesía o ese amor fugaz que viene y se va para devastarnos, sí, pero también para otorgarnos experiencias únicas que jamás olvidaremos en nuestro ciclo de vida. De hecho, hay un ligero “lost in translation” en todo este viaje vital compartido que recupera la fuerza con la que habíamos vibrado en sus anteriores trabajos a pesar del cambio de registro geográfico en el que se embarca, lo que bien vendría a ser un salto sin red del que sale ilesa, merced de esa belleza visual, esa cadencia hipnótica con la que envuelve e impregna el devenir de la letanía de su pareja protagonista. Veremos finalmente a dónde nos lleva "Maya" Imposible adivinar qué. Lo mismo da. Seguros estamos de que no necesitaremos billete de vuelta.


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