Manoel de Oliveira, 106 años y sumando

Fuente: filmin

Del mudo al sonoro, continuando por el paso del blanco y negro al color hasta alcanzar la era digital, el maestro Manoel de Oliveira ha sido testigo excepcional de los cambios que marcaron el devenir del celuloide. No en vano, la filmografía del infatigable y prolífico director de "Una película hablada" es una referencia imprescindible a la hora de hablar sobre cine europeo. El cineasta luso más internacional celebra hoy su 106 cumpleaños, y lejos de pensar en la retirada, actualmente se encuentra en mitad del rodaje de su próximo proyecto.

Ejemplo sirve para ilustrar a la perfección el ritmo de trabajo que ha mantenido durante las últimas siete décadas. Alrededor de cincuenta títulos componen la extensa obra de este emblemático director, que ha consagrado toda su vida a su gran pasión: el séptimo arte.

Oliveira dio sus primeros pasos en el mundo del celuloide como actor cuando aún no existía el sonoro. Haciendo balance de su carrera ha señalado que en esa época sentía su vocación ligada a la interpretación, aunque, tras comprobar que no reunía cualidades suficientes para este oficio, optó por la dirección cinematográfica. Pero su experiencia como actor no le abandonaría jamás: las películas del director portugués han dado forma a un cine de la palabra, en el que también tiene una importancia capital el uso de las técnicas teatrales heredadas del cine mudo. En sus obras adopta una perspectiva histórica desde la que rastrea las huellas de una identidad portuguesa; también la filosofía, la creación artística y una reflexión consciente sobre el cine y sobre el acto de mirar ocupan un lugar destacado en toda su filmografía.

Sus trabajos se caracterizan por la independencia y la libertad que ha ejercido en todos ellos; indispensable fue en este sentido la estrecha colaboración con el productor Paulo Branco, iniciada a partir de los años ’70. Actores de la talla de Catherine Deneuve, John Malkovich o Marcello Mastroianni trabajaron a sus órdenes, lo que contribuyó en gran medida a que sus películas se hicieran populares fuera de las fronteras de su país. En el Festival de Cannes 2008 recibía la Palma de Oro en reconocimiento a una trayectoria tan lóngeva y eterna como inigualable.

Desde filmin celebramos su 106 aniversario con una sugerente selección de 8 de sus títulos referentes que funcionan como un ejemplo más de la maestría de un hombre que parece tener un extraño pacto vital con el cine.

Inquietud (Inquietude, 1998)

 

La Carta - Premio del Jurado en Cannes (A carta, 1999),

 

Palabra  y Utopía (Palabra e utopia, 2000)

 

El principio de la incertidumbre (O princípio da incerteza, 2002)

 

Una película hablada - Premio SIGNIS en Venecia (Um filme falado, 2003)

 

Belle Toujours (Belle Toujours, 2006)

 

Centro Histórico - Segmento "El conquistador" (Centro Histórico, 2012)

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