Las películas que debería ver Theresa May
Los astros empiezan a alinearse. Mientras preparamos el estómago y la razón para el inevitable discurso de investidura de Donald Trump, aún digerimos los 12 pasos para cumplir con el Brexit que Theresa May nos presentó a principios de semana. Europa se separa olvidando los sueños y esperanzas nacidos tras la destrucción de la Segunda Guerra Mundial. Se avecinan tiempos de miedo, de quitar la mano en vez de tenderla, de convertirnos en un mundo mucho menos solidario y mucho más mezquino. Pero desde Filmin no queremos perder la esperanza, y antes de vernos obligados a crear una Colección de "Qué le pone a Marine Le Pen" encabezada por "Intolerancia", queremos regalarle a Theresa May una colección de películas y realidades que se niega a ver pero no debería obviar.
Theresa May, apodada Theresa Maybe por la prensa británica, es muchas veces tan ambigua como su colega estadounidense Hillary Clinton. Con los años, donde dije digo digo Diego, y es que la política torie se ha desmarcado en más de una ocasión de declaraciones que ella misma había dado, como su rechazo y posterior apoyo a las políticas de igualdad sexual. Con el tema del Brexit nos tenía a todos en ascuas: que si segundo referéndum, que si Brexit duro, Brexit blando. Meses de incertidumbre aplazados por el cambio de año que han quedado totalmente despejados con sus 12 pasos para cumplir lo que el pueblo británico decretó por una ajustada mayoría. Salida del mercado común y una ruptura completa y absoluta de todo lo construido a lo largo de estos sesenta años de historia que se iniciaron con el Tratado de Roma de 1957 y la creación de Comunidad Económica Europea. Reino Unido, uno de los pilares de nuestra unión por su potencial económico se marcha, y esto sienta un peligroso precedente para que otros de los países miembros tomen la misma senda. La fractura de Europa no será un simple cambio burocrático o memes de Internet que se ríen de los recortes en Toblerone, si no una profunda convulsión ideológica abocada a cambiar nuestra configuración territorial y mental para siempre. La vieja Europa de las libres fronteras, del progresismo político y el Estado del Bienestar ya no es más que una vieja sombra del pasado. Prueba de ello son las medidas políticas que piensa tomar Theresa May durante su mandato al frente del gobierno británico. Ver para llorar.
POLÍTICA INMIGRATORIA
"Hay millones de personas en países pobres a las que les encantaría vivir en Gran Bretaña, pero hay un límite de inmigración que cualquier país puede acoger. Debemos tener un sistema inmigratorio que nos permita controlar quién entra en nuestro país. No necesitamos miles de personas cada año, no todos los que entran son electricistas, ingenieros o doctores. (...) Sabemos que para la gente con trabajos mal pagados, los sueldos están bajando incluso más (como resultado de la inmigración), mientras que otras están incluso perdiendo su empleo".
Como buena conservadora, Theresa May no ha ocultado jamás su animadversión por el gran flujo migratorio que acoge Reino Unido año tras año. Con una Europa derruida por la crisis, las principales ciudades británicas han visto como miles de jóvenes de toda Europa, ya no solo de países subdesarrollados, abandonaban sus hogares para encontrar un futuro mejor bajo la Union Jack. Algo que ha supuesto un problema para cierto sector británico, que ha visto como el tratado de libre circulación europea favorecía esta inmigración masiva. Pero Reino Unido tiene un pasado altamente ligado a la inmigración, ya fuera procedente de los propios países de la Common Wealth o la misma Europa, como bien muestran películas como "Mi Generación", "Trabajo Clandestino", o el díptico "Oriente es Oriente" y "Occidente es occidente". 
ESPAÑOLES EN REINO UNIDO
A pesar de dejar intuir que los trabajadores altamente cualificados no tendrán problema para cohabitar en suelo británico, aún no ha quedado excesivamente claro qué pasara con los españoles que residen ya en Reino Unido. 200.000 perdonas que viven en la incertidumbre a la espera de las negociaciones con la Unión Europea para pactar la salida. ¿Los residentes durante más de cinco años tendrán garantizado el permiso de residencia? ¿Cuánto durarán los visados? Mientras esperan respuesta, veamos sus historias, tanto en el documental de Iciar Bollaín, "En Tierra Extraña" o la ficción de Jaime Rosales, "Hermosa Juventud". 
POLÍTICAS SOLIDARIAS
A Theresa May no le molestan los refugiados sirios en sus fronteras, siempre y cuando que se limiten a los 5000 por año, decisión del gobierno británico que ella apoyó cuando aún no era Primer Ministra. No contenta con eso, más tarde se la escuchó criticar a Angela Merkel en su decisión de acoger a más de 800.000 refugiados, ya que creía que era un llamamiento a que miles de personas de todo el mundo intentaran llegar a Alemania. Unas declaraciones hechas, claramente, desde una posición de privilegio que serían radicalmente distintas si hubiesen intentando realizar un simple ejercicio de empatía humana. Como no esperamos que se mueva del número 10 de Downing Street, le ponemos a mano toda una serie de documentales que ayudan a entender el por qué miles de personas deciden abandonar sus hogares para exponerse al frío rechazo de la Unión Europea. Entre ellos, los más efectivos en mensaje: "Siria: una historia de amor" y"Silvered Water: Syria Self-Portrait". 
RELACIÓN CON EUROPA
El tira y afloja con las instituciones europeas a la hora de renegociar las políticas en común será uno de los temas candentes de este 2017. Mientras todo se pone en marcha, cada jugador barre las piezas para su terreno. Theresa May, en su ambigüedad más absoluta, ha tendido la mano para que este proceso sea lo menos doloroso posible para el día a día británico, ¿pero qué harán las altas esferas europeas? ¿Garantizarán acuerdos de libre comercio tan ambiciosos como a los que aspira la Primer Ministra? Y es que si algo se han echado en cara tanto unos como los otros es que Brexit significa Brexit, con sus aranceles, sus fronteras y su retroceso en las políticas de cooperación en común para todos los aspectos de las vidas de los ciudadanos. Lo que sí que está claro es que la configuración del Parlamento Europeo jamás volverá a ser la misma. Para reivindicar su función e importancia en estos momentos aciagos, "Democracy" es una oportunidad única para impregnarse del optimismo incansable que aún muestran algunos de nuestros eurodiputados como Jean Philipp Albercht, uno de los principales responsables de la legislación de datos que protegerá la información de los europeos en los próximos años. ¿Un trabajo perdido para nuestros vecinos británicos? 