"Columbus" en arquitectura y alma

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

"Columbus" en arquitectura y alma

Como si el espacio que habitan los personajes no fueran tan importantes como los propios personajes, la relación entre el cine y la arquitectura es un factor al que no acostumbramos a darle toda la importancia que sí merece. Craso error. Nos lo demuestran títulos imprescindibles del séptimo arte que van desde "La ventana indiscreta" (que tiene en la arquitectura una parte crucial del film que acaba por resultar un personaje en si mismo) a "Moonrise Kingdom" o "El Gran Hotel Budapest", pasando por Jacques Tati"Un hombre soltero" o Lars von Tier.  Ilustre terna en la que desde este año damos cabida al excepcional estreno en Filmin que hoy nos ocupa. El debutante Kogonada nos brinda con la magistral "Columbus", el que ha sido y será de largo, uno de los debuts más calculados y personales del año. En arquitectura y alma.

¿De qué va?

Un hombre nacido en Corea se ve atrapado en Columbus, Indiana, porque su padre está en coma. Su vida da un giro inesperado cuando conoce a una chica que, de alguna forma, también se encuentra en su misma situación.

¿Quién está detrás?

"Columbus" supone el debut en el cine de nuestro videoartista estrella, ese auténtico genio de la edición apodado Kogonada que tanto y tan bien nos ha deleitado con sus genuinos y reveladores video-ensayos dedicados a maestros de la talla de Yasujiro OzuRobert BressonHirokazu Kore-edaWes Anderson o Darren Aronofsky

¿Quién  sale?

Al hombre que acuñó el término MILF en "American Pie", estrella principal en la saga "Star Trek", John Cho (respect), le acompaña la pujante Haley Lu Richardson. Tras darse a conocer en "Múltiple", la joven actriz se afianza como un nuevo talento a seguir en "Columbus". Su interpretación, asombrosamente sutil y matizada, augura en ella una gran estrella. Literlmente, cautiva. Parker Posey, Rory Culkin y Michelle Forbes completan un reparto de lujo.

¿Qué es?

"La Sapienza" pasada por el filtro Sundance, el "Algo en Común" que rodaría Ozu, "Lost in Translation" según Apitchatpong, o la secuencia final de "Paterson" hecha película. Las cuatro valen.

¿Qué ofrece?

El debutante Kogonada nos brinda el que ha sido y será de largo, uno de los debuts más calculados y personales del año. Partiendo de una historia mínima, de la entrañable relación amistosa, pero ante todo inspiradora, que surge del fortuito encuentro en un espacio y tiempo concreto de dos personajes en etapas de vida tan aparentemente opuestas como realmente paralelas, "Columbus" nos enseña que el registro arquitectónico en el cine no se tiene porque limitar a servir de telón de fondo, también lo puede hacer como elemento catalizador y principal protagonista, como un factor clave a la hora de germinar vida e iluminar nuestra cultura, ya moribunda. También para darnos los medios básicos y necesarios para conciliarnos nuevamente con un día a día que a menudo nos atrapa. Es decir, la arquitactura como corazón y alma.

Y es que no por casualidad, hablamos de un nuevo realizador, un debutante en el largo cuyos precedentes no son otros que los excepcionales video-ensayos dedicados a grandes maestros de la historia del séptimo arte. Piezas regidas siempre, por la máxima simétrica que condiciona su confección y ensamblaje. Pues bien, de la simetría del cine pasamos a la arquitectura de la vida a través de una relación retroalimentada por el amor hacia el conocimiento. Una sapienza que precisamente jamás llega a través de internet o el smartphone, si en cambio a través de la empatía y comunicación física, del compartir lo que son al fin y al cabo diferentes experiencias de vida. Y todo ello anteponiendo la ternura a la pedanteria, la inquietud al intelectualismo. Hablamos de la gestación de una amistad que recupera un espacio para nuestros sentimientos y, aunque solo sea a lo largo de noventa minutos, nos libera de la rutina sofocante que acucia nuestro día a día. Son los cimientos sobre los que se construye esta obra emancipadora, tremendamente hipnótica y cautivadora, que da predilección a las emociones, las únicas que pueden conducirnos más allá de la banalidad de la vida cotidiana, y que triunfa en su genuina búsqueda de lo elevado a través de la pureza de la arquitectura, ese gran arte primigenio y pionero, pero ante todo triunfa a la hora de penetrar en la condición humana. Una obra prácticamente maestra, abrumadoramente delicada y cuidadosamente ensamblada, que más allá de su divinidad formal, no solo penetra en la emoción, sino ante todo en lo más profundo del corazón. En arquitectura y alma.



Avatar por defecto de un usuario no logueado
Los comentarios despectivos y los spoilers serán moderados. Si tienes cualquier problema escríbenos a contacto@filmin.es