"Camino de la Cruz" ver para NO creer
Fue una de las grandes triunfadoras de la pasada Berlinale (Mejor Guión y Premio del jurado) también de la reciente Seminci (Espiga de Plata, Premio FIPRESCI y Premio del Jurado Joven). Hete aquí una mártir con fe de Ulrich Seidl y espíritu de "Camino". "Camino de la Cruz", hoy estreno en filmin, es una parábola tan incendiara para todo aquel que proclame el amor hacia Dios, como necesaria para todos aquellos que observamos la fanática devoción católica con estrépito desde la distancia. Ver para NO creer.
¿De qué va?
Maria se encuentra atrapada entre dos mundos. En el colegio, esta chica de 14 años, tiene los típicos intereses de una adolescente, pero cuando está en su casa debe seguir los dictados de la Sociedad de San Pío X y su tradicional interpretación del catolicismo. Todo lo que Maria piensa y hace debe ser examinado ante Dios.
¿Quién está detrás?
El austríaco Dietrich Brüggemann demuestra con su tercer film tener la lección Seidl bien aprendida. Su anterior (comedia en este caso) "Drei Zimmer/Küche/Bad" (2012) estuvo entre las nominadas a mejor película en los Premios del cine alemán.
¿Quién sale?
Gran acierto de casting. Valiente ella, la joven Lea van Acken debuta en la gran pantalla con un 'papelón' en todos los sentidos (tanto por la Virgen María a la que se debe, como por la maravillosa interpretación que le dedica). Le acompañan una vieja conocida de Ulrich Seidl como Franziska Weisz (en filmin podemos verle en "The Robber" y "Dog Days") y 'el padre' Florian Stetter ("Beloved Sisters").
¿Qué es?
"Camino" + "Paraíso: Fe"
¿Qué ofrece?
Desde que Jesús es condenado a muerte, hasta que Jesús es enterrado tras ser crucificado. Es el trayecto paralelo que sigue la joven María en "Camino de la Cruz". 14 fragmentos rodados en plano secuencia y cámara fija (salvo una excepción, ahí lo dejo) se traducen en un vehículo sólido y contundente, que retrata el proceso de incendiaria beatificación por la que voluntariamente, o más bien católicamente corrompida, recorre la joven ¿y virgen? María. La controvertida película de Dietrich Brüggeman evoca la figura de Ulrich Seidl desde su primer plano, en el que un párroco alecciona a sus entusiasmados pupilos sobre la importancia del sacrificio ante el señor todopoderoso. Disciplinas fundamentalistas que una devota María se aplica al pie de la letra con la esperanza de salvar a su hermano menor de su ¿supuesto? autismo. Y claro, la lección está impartida, el lío está servido.
Transitando mismo desolador paisaje (social, familiar y espiritual) que el recorrido por la "Camino" de Javier Fesser, el de Brüggeman es un alegato que arremete contra el fanatismo religioso de forma tan contundente como demoledora, cuyo objetivo no es otro que dinamitar esa gracia de Dios que paradójicamente, la envuelve de un humor tan fatídico, como particularmente sórdido y cínico, cuya única referencia posible yace en la insobornable mirada del polémico responsable de la trilogía Paraíso. Singulares virtudes por las que "Camino de la Cruz" acaba por abrazar su anhelado cielo, pero a su peculiar manera. Erigiéndose en una película extraordinaria que se revela (o más bien se rebela) con devastador aplomo y loable descaro. Imponente valentía al servicio de un discurso tan lúcido y extremo, como inevitablemente necesario. Será una de las grandes protagonistas de nuestra cartelera. No lo duden, la huella que deja es imborrable. Y es que como dicen, el camino que nos marca el Señor es inescrutable, un mandamiento que la última Espiga de Plata aplica y santifica a su insurrecta y antieclesiástica manera. Con un desolador Amén que incluso, da pie a un iluminado WTF. Avisados estáis. Ver para NO creer.