"Cambio de reinas" niña y marioneta

Autor: Germán de Heras Álvarez Fuente: Filmin

"Cambio de reinas" niña y marioneta

En un mes prolífico para el estreno del cine histórico y de época sobre monarquías europeas, Francia aparece en mitad de una ecuación con amplio protagonismo británico para representar su propia historia en los primeros años del siglo XVIII. Aunque pueda parecerlo, “Cambio de reinas” no es una respuesta a “La Favorita” o a “María, reina de Escocia” como si la cinematografía europea estuviera azuzando las antiguas batallas entre franceses e ingleses a través la pantalla.

El largometraje de Marc Dugain, que llega a nuestros cines gracias a los compañeros de Surtsey Films, dialoga en absoluta complicidad con sus compañeras de cartelera y, aunque con tonos y sensibilidades distintas, aborda similares cuestiones de fondo que todavía resuenan con molestia hoy en día: el papel deshumanizador de las mujeres en la monarquía y el poder masculino que debían soportar como auténticas marionetas.

¿De qué va?

Versalles, 1721. Tras años de guerra entre Francia y España, que han dejado a los dos países debilitados, Felipe de Orleans, el regente de Francia, pone en marcha un plan para consolidar la paz entre ambas naciones y fortalecer la posición de su nación en Europa con un sencillo movimiento: casará a su hija de 12 años, señorita de Montpensier, con el heredero del trono español; y a Mariana Victoria, Infanta de España, una niña de tan solo 4 años, con Luis XV, próximo Rey de Francia, de 13 años. Una adolescente y una niña se verán atrapadas en una red de alianzas, traiciones y juegos de poder.

¿Quién está detrás?

Como maestro de ceremonias se encuentra Marc Dugain, cineasta, guionista e importante novelista con una amplia carrera en cine y televisión. En 1998 dio luz a “El pabellón de los oficiales”, historia que tres años después fue adaptada al cine por François Dupeyron, consiguiendo una amplia relevancia en Cannes y en los Premios César. Dugain también firma el guión de “Cambio de reinas”, que escribe junto a Chantal Thomas, autora de la novela homónima de 2013 en la que se basa el largometraje. En 2002, Thomas escribió “Adiós a la reina”, adaptada en 2012 por Benoît Jacquot y con una importante presencia en la Berlinale y en los Premios César. Que la propia autora de la novela y un cineasta y escritor aúnen conocimientos para adaptar en pantalla esta historia solo puede traer buenos resultados. La corte cobra vida de forma espectacular, resultado de un trabajo de puesta en escena, fotografía y banda sonora transparente, cercano y verídico, que cuida de manera milimétrica la inmersión del espectador en la época, como si Chantal Thomas estuviera recitando cada palabra de su novela y quisiera que formáramos parte de ella.

¿Quién sale?

En el equipo de veteranos nos encontramos con dos pesos pesados del cine francés: el archiconocido Lambert Wilson da vida a un delirante Felipe V y simpatizante de la Inquisición, que no es la primera vez que se convierte en monarca, como ya hizo en “Palacio Real” con el Príncipe Arnaud; y Catherine Mouchet (“El ángel envenenador”), duquesa de Ventadour e institutriz de Luis XV, con un papel esencial como protectora de la poca inocencia que les queda a los infantes monarcas. Completan el grupo de rostros conocidos Andrea Ferreol (“Francesco”), Olivier Gourmet (“Violette”), Maya Sansa (“Moliere en bicicleta”) y Gwendolyn Gourvenec. Pero al contrario que en “Cambio de reinas”, son los jóvenes los que cimientan un reparto lleno de naturalidad. Estos emergentes intérpretes realizan un trabajo bárbaro de mimetización con una época llena de contención, lenguaje sobre formal y vivencias inexplicables para su corta edad. Kacey Mottet Klein (“9 meses”) Juliane Lepoureau, Igor van Dessel y Anamaria Vartolomei destacan como meras estrategias reales, pero adquiriendo todo el peso de una narrativa que pone el foco, al revés de lo que suele verse en el cine de época, en la infancia y en la adolescencia.

¿Qué es?

Lo que ocurrió después de la “La muerte de Luis XIV” con una historia escrita por la misma autora de "Adiós a la reina".

¿Qué ofrece?

Nos topamos con un retrato crudo y directo de una época excesivamente idealizada y protagonizada por jóvenes utilizados como armas arrojadizas. Al principio puede resultar una maraña histórica difícil de desenredar. No es aleatorio utilizar un recurso arriesgado como la complejidad para presentar la historia. Las primeras décadas del siglo XVIII también fueron así de difíciles para niñas que eran explotadas de manera cruel y traumática. Rozando las antípodas de un síndrome de Peter Pan, eran obligadas a ser adultas antes de tiempo y reinar un país entero. Pero lo peor es que regentes y sacerdotes conseguían hacerles creer que aquello era algo que deseaban. El machismo no era un concepto existente, sino la forma de vida. “Hay que estar muy ciego para no darse cuenta de que nosotras, princesas como somos, jamás nos han considerado otra cosa que un trozo de carne con quien casarse”. Niñas creyendo en el amor romántico hacia otros que les triplican la edad, adolescentes obligadas a casarse con quien no quieren y que quedan en el olvido cuando ya no sirven para nada más, jóvenes desesperados por tener sexo con mujeres o presionados para tener descendencia aunque disfruten y prefieran las relaciones con otros hombres.

El largometraje de Marc Dugain es un drama histórico, pero bien podría ser un relato terrorífico sobre el futuro que les esperaba a las niñas en aquella época: servir al placer de un poder oculto para dar descendencia y asegurar la longevidad del reino y el poder en Europa; un poder oculto en las sombras que controlaba a estos infantes como peones, sin cuestionar sus necesidades, sin dejarles decidir o crecer. Tampoco es casualidad presentar un relato así en la actualidad, cuando resuenan en el continente ecos sobre la sexualidad precoz, el miedo al aburrimiento, la insistencia por querer ser adultos tempranos o las represiones originadas por ideologías cercanas al Santo Oficio, del que Felipe V era seguidor según se recoge en el metraje.

“Cambio de reinas” es para todos los públicos y tiene el objetivo de llegar al más joven a través de una narrativa nada edulcorada y representando con firmeza las supuestas fantasías de príncipes y princesas transmitidas por la cultura audiovisual, historias que en realmente estaban protagonizadas por marionetas, víctimas de un poder que solo quería, y quiere, satisfacer sus propios intereses.

 



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