Andrei Tarkovsky, Nikita Mikhalkov y su musicón

Fuente: Urtzi Ziarsolo

A lo largo de la historia del cine siempre hemos tenido casos en los que la unión de un director de cine y un compositor de música ha dado lugar a brillantes colaboraciones que han escrito con letras de oro la historia del séptimo arte. La filmografía de Alfred Hitchcock no sería la misma sin las partituras de Bernard Herrmann, Tim Burton le debe mucha de la belleza de sus films a Danny Elfman, Howard Shore era el único capaz de descifrar lo que quería David Cronenberg o David Lynch encontró a un inmejorable compañero de viaje en Angelo Badalamenti.

 Pues bien, al igual que todos estos grandes maestros, la filmografia de Andrey Tarkovsky y Nikita Mikhalkov no sería la misma sin las colaboraciones del músico de origen ruso Eduard Artemiev (30 de Noviembre de 1937. Novosibirsk, Rusia). Con una excelsa filmografía en su haber, comenzó a trabajar en televisión y en diferentes cortos a mediados de los 60, y pese a rondar los 80 años de edad, aún sigue en activo a día de hoy. Más de 50 años de ilustre carrera que han dado pie a dos colaboraciones que destacan por encima de las demás. Una es la mencionada con el director Andrey Tarkovsky, y la otra con el también director ruso Nikita Mikhalkov.

Con el primero nos dejó una trilogia sonora que ha pasado a la historia como unas de las composiciones mas vanguardistas de la historia de la música rusa: "Solaris" (1972), "El Espejo" (1975) y "Stalker" (1979). Tarkovsky exprimió al máximo el lado vanguardista de Artemiev para poder sonorizar sus tres obras maestras. Equipado con diferentes sintetizadores de la época (entre los que se encontraba un sintetizador ANS gigante de fabricación rusa que fue destruido al de poco de acabar "Solaris"), instrumentos de viento y cuerda, y diferentes maquinas electrónicas, Artemiev creó unas bandas sonoras muy avanzadas para la época, una genialidad experimental que hoy día siguen catalogándose como precursoras de la música electrónica más experimental (la extraordinaria edición en vinilo gracias a la cual, ambas obras maestras siguen resonando hoy en nuestro oído, lo atestiguan).


La otra colaboración destacada, precisamente con Nikita Mikhalkov, se da en tres películas con un lapso de tiempo más grande entre dos de ellas: "Urga" (1991) "Quemado por el sol" (1994) y "12" (2007), partituras que resultan igualmente interesantes, aunque todo hay que decirlo, también menos transgresoras que las dedicadas a Tarkovsky (al fin y al cabo, cada maestro tiene su librillo). A partir de las composiciones con Tarkovsky, Artemiev fue dejando de lado su lado más experimental, componiendo bajo parámetros más clásicos, hasta llegar a la obra cumbre de Mikhalkov, "Quemado por el sol", para la cual, creó una bella partitura que le valió el reconocimiento mundial y contribuyó a que se hiciera con el Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa. 13 años más tarde, Mikhalkov y Artemiev volverían a reunirse para homenajear a Sidney Lumet y sus "12 hombres sin piedad". Y fue precisamente con "12", film con el que nuevamente llegaría acompañado de una prodigiosa y  arrebatadora composición musical, con el que nuevamente volvería a repetir nominación al Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa. Tanto la servicio de uno, como al de otro, deleitarnos con la música de Eduard Artemeiev es un lujo que se nos antoja imprescindible. Una reliquia puramente avant-garde. De ayer sí, pero también de hoy.

Publica un comentario

unnamed

Sin comentarios