AFF 2014: 10 lecciones vitales, y profesionales, sobre la industria cinematográfica en España

Fuente: Hugo Serra, Daniel San Román

"Baratometrajes 2.0" es uno de los seis títulos que conforman el Ciclo Reflejos de nuestro Atlántida Film Fest. Un largometraje documental sobre las películas de bajo presupuesto que se hacen en España y que se sumerge de forma profunda y directa en las entrañas del cine más independiente, en sus peculiaridades y sus razones de ser. Más de cuarenta entrevistas a directores, productores, periodistas, gestores culturales y distribuidores van configurando un amplio mosaico de opiniones y peripecias de los diferentes creadores para sacar adelante sus películas y convertirlas en una realidad palpable, permitiéndoles a través de las cámaras hablar de su metodología de trabajo y de los secretos que se esconden tras el rodaje de este tipo de producciones.

Películas como "El mundo es nuestro", "Mi loco Erasmus" o "El Cosmonauta" forman parte del objeto de estudio de este esencial documental que nos acerca a la realidad del Nuevo Cine Lowcost Español. Y quien mejor para explicar este panorama que sus dos directores. Tras ponernos en contacto con ellos, se ofrecieron gustosamente a ofrecernos no 10, si no 20 lecciones que han aprendido realizando el documental. Éstas estarán divididas en dos posts, uno ofreciendo su visión sobre la industria cinematográfica española, y el otro, que publicaremos durante esta semana, intentará descifrar cuál será el devenir de este nuevo cine en los próximos años. Os dejamos con sus palabras:



Dos años con el documental "BARATOmetrajes 2.0" entre manos han dado para mucho. Trabajo, risas. Y también para aprender algunas lecciones vitales y profesionales sobre la industria del cine español, que dejamos aquí por si a alguien le sirven de utilidad:


1. Los cimientos del edificio: Da igual lo manida que esté la frase. Sin un buen guion, no hay una buena película. Que el proyecto cuente con un presupuesto de 1000 euros o de 1000 millones no es excusa. La historia sigue siendo la clave. E invertir en eso no implica mucho dinero. Tan sólo tiempo y esfuerzo. El talento también ayuda algo.

2. Una y no más: Los baratometrajistas a los que hemos entrevistado son muy diferentes entre si. También lo es su cine, su forma de ser, de pensar... Pero todos ellos tienen un elemento común. La valentía e ilusión por hacer cine, por encima de consideraciones lógicas. Aunque, eso sí, el esfuerzo titánico de levantar una película sin apenas apoyo se hace una vez pero no más. Aprecian su vida por encima de todo.

3. Todo se transforma: Un documental es como un transformer. Muta continuamente y no siempre te das cuenta. Cambia y toma direcciones inesperadas. En el caso de un documental con tantas entrevistas, todavía más. Pero eso es bueno, hay que dejarse sorprender. Cuantos más puntos de vista diferentes haya, mejor. Pero nunca, nunca, enseñes de antemano las preguntas de la entrevista. En el mejor de los casos, perderán frescura a la hora de responder. En el peor, te quedarás sin entrevistado... o algo peor.

4. Más vale prevenir que curar: Pese a lo engañoso del nombre, la claqueta final no es EL FINAL. Solo indica que el rodaje ha terminado. Pero queda mucho camino por delante. Lo difícil no es hacer una película, sino saber venderla después. Según recomiendan los expertos en el tema, antes de lanzarse a rodar es importante tener un plan, como mínimo, a dos/tres años vista. Hay que saber qué vas a hacer con la película y cómo la vas a distribuir. Y hacerlo, por supuesto, acorde con el tipo de producción que hayas realizado. Sin cortarse las alas, pero sin fliparse.

5. En el amor y en la guerra... Da igual que hayas hecho la obra maestra del siglo, si la gente no te conoce, no va ir a ver tu película. Y, a veces ni aunque te conozca. La promoción de la película es una batalla sin cuartel en la que, al igual que en el amor y en la guerra, todo vale. Las redes sociales ayudan, pero como se dice en BARATOmetrajes, recuerda que tener un gran éxito en Twitter no significa tener éxito en taquilla porque el tipo de público no es el mismo. Hay que tirar de paciencia e ingenio. Ir paso a paso. Cada espectador que se consigue hay que pelearlo a muerte. Uno a uno, voto a voto, como un político. Pero sin promesas incumplidas o, al menos, no siempre incumplidas.

6. Sexo, drogas y rock and roll: “El cine no son solo fiestas, estrenos, beber y salir...Para estar ahí hay que trabajar mucho previamente”. Esto ya lo sabíamos antes de hacer el documental, pero conviene recordarlo una vez más.

7. El eterno retorno: Varios de los temas que aparecen en BARATOmetrajes 2.0 estaban ya presentes en el Baratometrajes original del 2005. ¿Acaso nos repetimos más que la cebolla? No, pero es que las cosas siempre vuelven, las problemas son cíclicos y, en el caso del cine español, también crónicos. Pero ya se sabe que conocer un problema es el primer paso para resolverlo.

8. Hay que seguir los consejos del maestro: Documental=Información. Información=Aburrimiento. Documental=Aburrimiento Para muchos, ésta sigue siendo la ecuación. Dar datos sin parar solo sirve para aturdir a la gente. Los espectadores quieren aprender cosas, pero también sentirlas, emocionarse. Ya lo decía Billy Wilder, “el mayor pecado que puede cometer una película es aburrir al público”. Si consigues que aprendan algo nuevo y, además, logras que se rían, ¿qué más puedes pedir?

9. Todos para uno y uno para todos: El hombre del Renacimiento ya pasó de moda. Alguien que produce, escribe, dirige, protagoniza, edita, vende y distribuye una película por si solo está más cerca de un psiquiátrico que de cualquier otro sitio. Hay que recordarlo, el cine es un trabajo en equipo. El primer día, todo el mundo está motivado, pero con el paso del tiempo, especialmente si se trata de baratometrajes en los que las condiciones económicas casi nunca son las deseadas, la gente va abandonando el barco, van surgiendo otros proyectos, otros compromisos. Por eso es importante rodearse de un pequeño grupo de personas, cercano y fiel, que estén ahí a las duras y a las maduras, que te apoyen desde el primer día hasta el último, si que es que hay un último.

10. No hay mejor mandao que el que se hace uno mismo: A raíz del estreno de BARATOmetrajes, no han parado de preguntárnoslo: ¿en el documental animamos o desanimamos a la gente a hacer cine? Esto del séptimo arte no siempre es tan bonito como lo pintan y lo de tener que hipotecar la casa para sacar adelante una película deja de ser divertido cuando se trata de tu propio techo. Así que, para nosotros, la respuesta es fácil: si vas tras el mito del pelotazo y lo que quieres es hacerte millonario, déjalo antes de empezar, hay formas mucho más sencillas y menos arriesgadas de ganar dinero. Pero si necesitas desesperadamente contarle al mundo tu historia, no lo dudes, hazlo. Coge una cámara y sal a rodar. Porque, créenos, nadie lo hará por ti.








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