45 años sin Pablo Neruda
Este domingo, 23 de Septiembre, se cumplen 45 años de la muerte de Pablo Neruda, uno de los escritores más célebres del siglo XX. Poeta chileno, famoso en todo el mundo por su poesía y sus ideas comunistas, que le costaron el exilio y tal vez la muerte. El Nobel de Literatura murió en una clínica de Santiago de Chile, pocos días después del golpe de Estado que derrocó al gobierno de Salvador Allende, por lo que aún permanece en misterio si murió a causa del cáncer de próstata que padecía o fue envenenado por agentes de la dictadura de Pinochet.
La figura de Neruda es un misterio, todos quieren develar quién está detrás de esos versos que encantaban tanto a mujeres como a el pueblo. Su figura inspiró a destacados directores del cine como Michael Radford y Pablo Larraín, películas que Filmin tiene para ti. Pablo Neruda nace del mar bravo y sonoro del pacifico sur. Larraín lo describen como "Un hombre de mar, dicen que tenía olor a alga marina, sudor a calamar" y Michael Radford lo sitúa en el exilio en una isla italiana, aconsejándole a un cartero casi analfabeto, con aspiraciones a poeta, que camine con calma por la bahía y mire a su alrededor.
Dirigida por el celebre Michael Radford, el filme fue éxito de taquilla y critica, y ganadora del Óscar a mejor banda sonora, además de estar nominada en cuatro de las grandes categorías: Película, Director, Guión adaptado y Actor.
El filme basado en el libro de Antonio Skármeta titulado “Ardiente Paciencia”, narra la amistad entre un cartero, interpretado brillantemente por Massimo Troisi y el escritor Pablo Neruda, encarnado por el actor francés Philippe Noiret.
El protagonista Massimo Troisi pospuso una cirugía cardíaca para poder terminar la filmación. El día después de que la misma finalizara, sufrió un ataque cardíaco que le causó la muerte, siendo nominado póstumamente al Oscar al mejor actor. Esta conmovedora película que puede sacar tanto risas como lágrimas, goza de una exquisita banda sonora, conectando a través del poder transformador de la poesía, dos mundos que parecen distantes. Mostrando un Neruda cercano, amigo, creyente del poder que tienen las personas en cambiar las cosas, un Neruda influyente en la vida de quienes lo rodearon.

Pablo Larraín, uno de los directores chilenos más reconocidos a nivel internacional, fue el encargado de adaptar los últimos años de Neruda previos a su exilio. Ganador en Cannes y nominado al Óscar mejor película extranjera con su película "No", filme que rememora los tiempos de la dictadura de Pinochet, "Neruda" es un thriller político que nos lleva al Chile de los años 40, con el inspector Óscar Peluchonneau persiguiendo a Pablo Neruda por causas políticas, convirtiéndolo en un fugitivo en su propio país por apoyar al comunismo. Neruda es interpretado por Luis Gnecco, uno de los mejores actores chileno y el renombrador actor mexicano Gael García Bernal, famoso por su rol en la película "Amores Perros" de Alejandro González Iñárritu, encarna al inspector Peluchonneau. El Neruda de Larraín es un biopic que escapa el concepto clásico, Larrain se toma libertades a la hora de retratar al poeta, con un relato que va desde lo poético a lo policial. Mostrando un Neruda provocador, amado por el pueblo, un hijo de obrero que termina gozando de los privilegios de la elite intelectual de la izquierda.

Pero para conocer mejor el Chile de Neruda y el álgido contexto político y social que se vivía en Chile en ese entonces, nada mejor que los documentales de Patricio Guzmán. El documentalista chileno más reconocido internacionalmente, cuyas obras fueron expuestas en una retrospectiva el año pasado en la Filmoteca de Catalunya. Como mencionó en aquella ocasión, con el mismo tono pausado de la voz en off de sus filmes: “un país sin cine documental, es como una familia sin álbumes de fotos” y para eso, Chile tiene a Patricio Guzmán. Valiente cineasta chileno, detenido dos semanas en el Estadio Nacional durante el golpe de estado de Chile y que lo único que quería, era salvar las cintas de lo que se convertiría en “La Batalla de Chile”, trilogía con la que se dio a conocer al mundo y que tuvo amplía repercusión internacional. Destacamos tres de sus películas:
Al igual que Neruda, Patricio Guzmán creía que el océano contenía la historia de la humanidad entera, la memoria del agua. En el caso de Chile, geográfica y metafóricamente, el agua es su frontera más larga. Esta obra magna, funciona como fábula entre la historia política del Chile reciente y un viaje a la memoria y territorios muchos más concretos. Guzmán cuenta que antes de la llegada del hombre blanco, en el extremo sur de Chile, los habitantes de la Patagonia, vivían en unión con el cosmos, comían lo que el agua les traía y caminaban sobre el mar. En un paralelismo, relaciona el exterminio de los indígenas patagónicos con los miles de desaparecidos durante la Dictadura de Pinochet, el botón de nácar por el que se vendió el indígena Jemmy Button a la civilización inglesa, navegando desde la Edad de Piedra a la Revolución Industrial, con el botón de un detenido desaparecido encontrado en los rieles de un tren oxidado, lanzado al medio del mar en la década del 70. ¿Cuántos botones habrán en el océano? El botón se vuelve así el punto de evocación.
Relata Guzmán que los mapas de Fitz Roy, el capitán del barco que se llevó a Jemmy Button, abrieron la puerta a los colonos y así un grupo de hombres blancos gobernaron por más de 150 años un país silencioso. La revolución de Salvador Allende rompió ese silencio, estallando un gran movimiento social que abarcó la mitad de un país, se oyeron voces que nunca se habían escuchado, Allende empezó a devolver a los nativos las tierras usurpadas en siglos anteriores pero la libertad duró poco y fue aniquilada por un golpe financiado por EE.UU. La Dictadura cayó sobre Chile durante 17 años, hubo 800 cárceles secretas, con más de 3500 funcionarios, muchos torturadores que descuartizaban vivos y violaban mujeres. Dawson, la isla donde murieron cientos de indígenas en las misiones católicas, fue transformada en un campo de concentración para los ministros de Allende. También fueron encerrados más de 700 seguidores que vivían en la Patagonia, siendo víctimas de una violencia que ya conocían los indígenas. A Guzmán le gustaría que estos pueblos del agua no hubiesen desaparecido.

Nostalgia de la luz, presenta también en modo de fábula, un nuevo paralelismo entre dos diferentes búsquedas en el desierto de Atacama: Una mancha marrón, en nuestro planeta húmedo donde no existe ni un grado de humedad, envueltos por el polvo estelar, los científicos de todo el mundo, construyeron los más grandes telescopios de la tierra. La ciencia se enamoró del cielo de Chile. Aquí, la transparencia del cielo permite ver hasta los confines del universo. Abajo, la sequedad del pueblo preserva los restos humanos intactos para siempre: momias, exploradores, mineros, indígenas y osamentas de los prisioneros políticos de la dictadura de Pinochet. El desierto como un gran contenedor del pasado. Mientras los astrónomos, buscan la vida extraterrestre, un grupo de mujeres remueve las piedras: busca a sus familiares. Luego de ver el documental uno no se puede sacar las voces de esas mujeres de la cabeza: “Ojalá los telescopios, no mirarán solo al cielo, sino que pudiesen traspasar la tierra para poderlos ubicar”.

A Guzmán le inquietaba particularmente algo de la figura de Allende y es lo que relata este filme: ¿Cómo se puede ser revolucionario y demócrata a la vez? Salvador Allende fue un hombre que enamoró al pueblo y que ganó las elecciones, dialogando puerta a puerta, durante 20 años de campaña. Un revolucionario que creía en la vía legal y electoral. Emociona en el documental, el plano de las personas votando en las urnas con el vals nupcial de fondo. Guzmán sabe retratar el compromiso que Allende adquirió con su pueblo: reforma agraria, estatización de fábricas, nacionalización de la banca, el acero, el salitre, el carbón y el cobre. El documentalista relata que en aquellos tiempos, la energía podía tocarse con las manos. Pero luego llegó la dictadura, imponiendo el dinero y el consumo como único valor. El poder cultiva el olvido, pero en Guzmán, el recuerdo emerge, el pasado no pasa, las memorias vibran a flor de piel. Como menciona Patricio Guzmán en este documental: “junto a Salvador Allende, renace Neruda”
