1 de enero: estrenos de la semana en cines, ¿qué recomendamos?

Fuente: filmin

Tras brindarnos uno de los mejores films de la pasada década ("El Regreso"), dejarnos absolutamente consternados con la apabullante "The Banishment" y deleitarnos hace un par de años con la magistral "Elena", Andrei Zvyagintsev llega a nuestra cartelera con el premio al Mejor Guión del Festival de Cannes y una firme candidatura al Oscar bajo el brazo. "Leviatán", sin duda alguna, uno de los grandes títulos del año, entra en escena.

¿De qué va?

Kolia vive en un pueblito a orillas del mar de Barents, al norte de Rusia. Tiene un taller mecánico al lado de su casa, en donde vive con su joven esposa, Lylia, y su hijo Romka, fruto de una unión anterior. El alcalde del pueblo, Vadim Sergeyich, desea apropiarse del terreno de Kolia, de su casa y su taller para realizar sus proyectos. Primero intenta comprar el terreno, pero Kolia no soporta la idea de perder todo lo que posee, no solamente el terreno, sino la belleza y naturaleza que lo rodea.

¿Quién está detrás?

El cine de Andrei Zvyagintsev tiene reminiscencias de Tarkovski, Eisenstein y Vertov. La impoluta formalidad de los antecesores se mezcla con la contenida agresividad realizadora de los contemporáneos Sergei Loznitsa y el malogrado Aleksey Balabanov. Aún construyendo dramas morales, su cine es ambiguo. No da lecciones de conducta claras. Se presta a la confusión y a la decrépita autenticidad de la vida real: donde no hay héroes ni villanos.

¿Quién sale?

El aclamado actor ruso Vladimir Vdovichenkov debuta a las órdenes de Zvyagintsev. Junto a él, una estrella de su obra como nuestra "Elena" (Elena Lyadova) o un habitual del añorado Aleksei Balabanov, como es Aleksey Serebryakov. Interpetaciones magníficas a la altura de la maravillosa película que representan.

¿Qué es?

Fue el Mejor Guión del pasado Festival de Cannes, es una más que posible candidata al Oscar, destaca por ser la película que engloba todos los rasgos que marca la imprescindible obra de Andrei Zvyagintsev pero ante todo es, la metáfora más críticamente lúcida y feroz que podría recibir ese monstruo llamado Rusia. Dicho de otra forma, "Leviatán".

¿Qué ofrece?

Todo lo esperado por los aférrimos a su obra, y más. Estamos ante una mirada tan esplendorosa como imponente, aquella mirada que engloba todos y cada uno de los referentes que han dotado de identidad propia la imprescindible y magistral obra del aclamado director ruso. En ella encontramos esa disección de la traumática relación padre-hijo sobre la que basculaba la magistral "El Regreso", también el retorcido triángulo amoroso que desataba el conflicto en "The Banishment", o el inevitable control social del poder sobre el que incidía "Elena".

Dejando de lado la vida urbana en la que se sumergía su última y excelente película, abrazando nuevamente de lleno un paraje hermosamente remoto de Rusia, "Leviathan" satiriza a la rumana, con apresadora e implacable aura, el expoliado somentimiento hacia el poder al que se ve abocado el pueblo llano de sus compatriotas. Partiendo de la alegoría social, pero también del microcosmos familiar, Zvyagintsev crea una metáfora tan inteligente y lúcida, como imaginativa y cautivadora. Y lo hace a través de ese monstruo marino popularmente conocido como "Leviatán", pero también de esa bestia humana universalmente señalada como Poder. Haciendo un potentísimo uso de la elipsis, asombrando con un inesperada e hilarante comicidad en algunas de sus más destacadas secuencias, la trama de "Leviatán" se desarrolla a través de una construcción modélica, la de una sentencia de desahucio que puede desmebocar en sentencia de muerte. Ya se sabe, la pescadilla que se muerde la cola...con semejante panorama pues, que viva el Vodka. A lingotazo limpio, así es como se enfrentan sus protagonistas al corrompido drama que les asola. No en vano, son los rostros enmarcados de Putin, Gorbachov, Yeltsin, Lenin o Brézhnev, lo que utilizan como diana de disparo durante un hilarante picnic bañado en alcohol.

Sus espectaculares localizaciones, su maravillosa fotografía y arrebatadores encuadres, nos son más que pequeños (grandes) detalles que dotan de valor cualitativo aquello que verdaderamente importa: su inteligente, concienciado y estimulante mensaje. Como era de esperar, "Leviatán" entra, y de cabeza, en el nuestro olimpo de las favoritas. Grandiosa.

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