Un recorrido artístico por los orígenes de Steve McQueen
Fue la gran esperanza del cine británico, hoy es ganador del Oscar de los Oscars, el de Mejor Película. Y lo es con tan solo tres largometrajes (aunque también un excelso currículo artístico) en su haber. Su ópera prima pasa por ser uno de los mejores debuts de la historia del cine y sin duda, el retrato más incómodo y duro, pero ante todo honesto y arrojado, de un activista del IRA jamás realizado. Celebramos el estreno en filmin de "12 años de esclavitud" con un recorrido artístico por los orígenes de un tótem del cine contemporáneo. Son 20 años de Steve McQueen.
Cámara de Oro en Cannes, a "Hunger", incontestable obra maestra con terrorismo de telón de fondo que entre otras muchas virtudes posee la de un memorable plano secuencia rodado con cámara fija que retrata una poderosa y elegíaca conversación de más de 12 minutos de duración entre un párroco y un escuálido Michael Fassbender, parecía que le sucedería el biopic de otro personaje de gran relevancia histórica, el músico y activista político Fela Kuti. Finalmente no fue así, aunque lo que en principio parecía una pena, se reviertía en alegría. Steve McQueen se guardaba en la recámara la vida del carismático personaje africano para volver a unir fuerzas junto a Michael Fassbender en "Shame", un contundente y visceral retrato, crudo y desnudo, de un alma sexualmente desbocada, trasladado por unas inconmensurables interpretaciones y una magistral realización, tan escrupulosa como desatada, que articulaba una de las películas más perturbadoras, salvajes y certeras de los últimos tiempos.
Pero como quien dice, no hay dos sin tres y hoy, su director apunta al Oscar con "12 años de esclavitud". Una retrato contundente, portentoso y definitivamente magistral de Solomon Northup, un hombre negro libre que en 1841 fue secuestrado y vendido en el Sur. Y sí, lo que viene a continuación os lo podéis imaginar. Violenta y despiadadamente salvaje, la nueva película de Steve McQueen sacude tanto como seduce, bajo el objetivo de una cámara que nuevamente penetra y varea en el cuerpo de sus fustigados personajes como ya lo hiciera con el adicto al sexo de "Shame" o el militante del IRA (ambos interpretados por Fassbender) en "Hunger". Aquí no hay lugar para la condescendencia ni para la compasión, aunque si lo hay para un cine brillante y mayúsculo. Estamos ante una antología del sufrimiento rodada con tan pulcra narrativa como feroz fisicidad. Es lo que tiene su cine, es lo que nos demuestran sus orígenes.
Recuperamos post y retrocededemos en el tiempo para volver a los orígenes artísticos de Steve McQueen y comprobar que la semilla de su cine ya gestaba cuando aún no había rodado "Hunger", cuando era videoartista pero no cineasta. Fue entre diciembre del 2003 y febrero del 2004 que la Fundación Antoni Tàpies presentaba en Barcelona la obra artística de este icono 'cinematoartístico' aún en ciernes.
De tan imprescindible exposición, y de la excelente retrospectiva dedicada a su trabajos previos por nuestros compañeros de Film.com, bebemos para desgranar su faceta más artística, pero también el germen de su magistral cine.
SU ORIGEN Y SELLO:
En 1994 Steve McQueen presentó en el Royal College of Art de Londres la obra Bear (1993), con la que ganó el premio Turner de aquel año. Desde entonces, McQueen ha realizado una serie de instalaciones fílmicas que se caracterizan por adoptar una presencia monumental al ser proyectadas de pared a pared y del suelo al techo. Estas obras exploran la relación entre el medio y el espectador, convirtiendo la experiencia visual en una práctica corporal que va más allá de la mera visión. La abrumadora presencia física y la inmediatez de la imagen transforman el encuentro entre el espectador y la película en un acto de alcance sensorial.
SUS REFERENCIAS:
Las referencias visuales de Steve McQueen, más abiertas que dogmáticas, van desde los clásicos de la cinematografía (Dziga Vertov, Jean Vigo, Buster Keaton, Carl Dreyer, Robert Bresson) hasta Billy Wilder y Bob Raffelson, y desde el cine experimental (Andy Warhol) hasta las performances de vídeo de los años sesenta y setenta (Nauman, Acconci, Graham), pasando por la fotografía de Rodchenko y Man Ray. Su manera de filmar, directa y sin una duración determinada, remite al sujeto, al tiempo de la vida y a la vulnerabilidad. En este sentido, McQueen reconoce la influencia de la improvisación de los músicos de jazz (Miles Davis, Thelonious Monk), la interpretación física y sonora de Glenn Gould al piano o el movimiento de la cámara y los encadenados del cine de John Cassavetes. El método de trabajo de Steve McQueen nos remite también a un estado inicial del cine -mostrado en circos, ferias y exposiciones universales- en el que, como ocurre en el cine expandido, las proyecciones van más allá de los límites de la pantalla tradicional para incluir el cuerpo de los espectadores.
SU OBRA ARTÍSTICA MÁS DESTACADA:
Bear (1993)
Es la primera película de Steve McQueen y posiblemente su video proyecto más reputado y reconocido. Rodado en 16 mm, en blanco y negro, esta pieza de diez minutos muestra la lucha de dos hombres que alternan relaciones y ambiguos gestos de agresividad y atracción erótica. Como ocurre en la mayoría de sus instalaciones fílmicas, la interacción física del espectador con la imagen proyectada produce un sentimiento de dislocación espacial que se acentúa en este caso por la ausencia de sonido y por ser la propia respiración del espectador la que completa la proyección. Asimismo, la alternancia de los cuerpos de los luchadores, enteros o fragmentados, con escenas del espacio de la acción produce un efecto de realismo que será una constante en el trabajo de McQueen, ya sea para exponerlo o para subvertirlo. Desde la alarmante degradación del punto de vista en "Hunger" a la intransigente brutalidad de "12 años de esclavitud". Su objetivo no es otro que perforar la apatía del público y transmitir con tensión e intensidad.
Just Above my Head (1996)
Debe su título a la obra homónima del escritor norteamericano James Baldwin. La película muestra la cabeza del artista andando sobre un inmenso cielo blanco, entrando y saliendo de la pantalla según se oriente su paso con relación al movimiento de la cámara. Al final aparece su figura completa rodeada de árboles. La referencia de McQueen a la obra literaria y crítica de Baldwin demuestra un interés por algunas formas de la literatura en las que la presencia africana negra surge como una amenaza.
Deadpan (1997)
Steve McQueen ganó el Premio Turner en 1999 gracias a la fuerza de esta instalación silenciosa de 4 minutos, rodada nuevamente en blanco y negro, en 16 mm, y transferida a vídeo. Un homenaje a Buster Keaton que se centra en la repetición de un famoso gag visual de " Steamboat Bill, Jr" para captar el maravilloso registro tragicómico que caracterizó el cine mudo y revertirlo en un tono mucho más crudo y violento provocando un efecto extrañamente inquietante. Hay algo desagradable acerca de la quietud y el movimiento repentino, la repetición del truco, la recontextualización de la forma del cine mudo en un contexto de arte moderno. Al igual que gran parte de la obra de McQueen, es un ejercicio de precisión y control ingeniosamente integrado y meticulosamente coreografiado. Y, sin embargo, como en "Hunger " y muy especialmente en "12 años de esclavitud", no se percibe nada remotamente frío respecto a su rigor formal. Su estilo se canaliza de forma tremendamente visceral y afectiva.

Exodus (1992-1997)
Es una película que toma como punto de partida el título de un disco de Bob Marley. El film muestra dos hombres cosmopolitas, vestidos con elegancia, que transportan dos palmeras entre la multitud de una calle londinense. La cita a la narrativa de dislocación y retorno a la tierra prometida de Marley vista en el contexto de la inmigración de los afrocaribes se convierte en una referencia humorística e irónica.
Caribs' Leap / Western Deep (2002)
Por un lado, un acontecimiento histórico sirve de punto de partida de la película Caribs’ Leap: el suicido en masa de los indígenas caribes de la isla de Granada el 1651 como resistencia a la invasión de su territorio por parte de las fuerzas francesas. McQueen representa cuerpos de distintas edades cayendo indefinidamente sobre un fondo luminoso, junto a escenas de la isla y sus habitantes.
Por el otro, McQueen nos conduce al fondo de una de las minas de oro más profundas del mundo, en Sudáfrica, construyendo unas imágenes opresivas y claustrofóbicas a partir de luces intermitentes y sonidos bruscos, sucesiones interminables de paredes rocosas y fragmentos de cuerpos bañados en sudor. Esta obra plantea dos formas extremas de violencia a la que puede someterse el ser humano: la dominación colonial y el trabajo esclavo.
Charlotte (2004)
Quienes acusan a McQueen de no más que vacua provocación, pueden encontrar en este sorprendente corto, algo así como una preventiva réplica del propio artista: McQueen rueda el globo ocular de Charlotte Rampling a través de un etremo close up y lo baña en color rojo oscuro antes de que su dedo índice entre en cuadro y profundice en el ojo. En este caso, y muy a pesar de sus aparentes pretensiones, McQueen no hace más que proyectar sentido del humor respecto a su propia persona: en "Charlotte" ofrece una correlación bastante directa entre la producción artística y el penetrante golpe de retina que ello conlleva según su visión. Es un gesto maravillosamente punk: una confrontación que supone un desafío de resitencia a pesar de la evidente e inmediata incomodidad que provoca. Rampling mantiene su ojo abierto mientras se le pincha. McQueen quiere saber, como lo hace a través de sus películas, si nosotros también somos capaces de soportarlo.
Static (2009)
Lo que distingue lel trabajo más cinemático de la obra artística de McQueen de sus largometrajes cinematográficos es que los parámetros de su presentación han sido cuidadosamente planeados, no sólo como "experiencia de la galería", sino también en términos de escala, de alcance y de silencio. Static parece un ejercicio ultra simplista si la despojamos de su contexto original: un plano de helicóptero de siete minutos de duración alrededor de la cabeza de la Estatua de la Libertad se presenta como una propuesta muy sencilla en cuanto al estilo y el tono - resulta incluso raro que McQueen emplee el sonido y el color. Pero el efecto que provoca resulta puramente visceral agudizado por las circunstancias: primeros planos de la estatua son subrayado por los abrumadores sonidos del helicóptero, la reconfiguración de una imagen pública favorable como algo portentoso. Hablamos de una invocación clara al 9/11, una muestra estática en la que McQueen, una vez más, trata de trabajar directamente con las luchas políticas y el trauma nacional, teniendo la tragedia y el reconocimiento a gran escala como consecuencias emocionales y psicológicas que surgen a través del arte.

LAS CONFESIONES DE STEVE McQUEEN