"The Assassin" lo nunca visto

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Llevábamos años tras ella, prácticamente ya iban siete, y si algo nos quedó tras disfrutarla primero en Cannes (donde se hizo con el Premio al Mejor Director) y después en San Sebastián y Sitges, es que la espera a merecido sobradamente la pena. Hou Hsiao-Hsien eleva a una nueva dimensión no solo el empleo del digital, sino la esencia del cine. "The Assasin" está llamada a marcar el antes y después y al fin nuestras salas comerciales podrán ser testigos directo de ello. Toca celebrarlo.

¿De qué va?

China, siglo IX. Nie Yinniang regresa a casa de su familia tras años de exilio. Educada por una monja que la inicia en las artes marciales, es una auténtica justiciera cuya misión es eliminar a los tiranos. Su maestro le da como misión matar a su primo Tian Ji'an, gobernador disidente de la provincia militar de Weibo. Nie Yinniang tendrá que elegir: sacrificar al hombre que debería haber amado o romper definitivamente con “la orden de los Asesinos”.

¿Quién está detrás?

Hou Hsiao-Hsien no solo es el responsable de "Millenium Mambo", una de las mejores películas que la cinematografía asiática nos ha brindado en el nuevo milenio, también en uno de los máximos exponentes de la historia del cine en general, cuya imperdible obra podéis abordar en Filmin con "Tiempos de amor, juventud y libertad" o "El vuelo del Globo Rojo".

¿Quién sale?

Hou Hsiao-Hsien vuelve a contar con su gran musa Shu Qi. La protagonista de "Millenium Mambo" y "Tiempos de amor, juventud y libertad" es nuestra venerada asesina.

¿Qué es?

Lo nunca visto, lo que "Meek's Cutoff" supuso al western, lo es "The Assassin" para el wuxia.

¿Qué ofrece?

Probablemente estemos ante la película definitiva de Hou Hsiao-Hsien y también del wuxia, lo que sobradamente significa un momento mítico, un punto de inflexión en la historia del cine, y no solo oriental, sino más bien mundial. La experiencia de visionado de "The Assassin" solo es comparable a un permanente estado de absoluta embriagación, de orgiástico placer. Y para ello antepone sin miramiento alguno la propuesta formal al núcleo narrativo, el carácter estético al desarrollo del argumento, elevando así a una nueva y estratosférica dimensión el empleo del digital (rodados los exteriores en celuloide, ha procesado todo el material al digital) un formato que en este ejemplar caso, adquiere una textura de imagen insólitamente pulcra, que se siente tan potencialmente palpable como arrebatadoramente envolvente. Es decir, única en su especie.

Combinando de forma hipnótica secuencias de interiores minuciosamente planificadas, de esencia tan barroca como detalladamente manierista y definitivamente fascinante (jamás el simple movimiento de unas cortinas llegó a dar tanto juego), con cautivadoras escenas exteriores propulsadas por su apabullante capacidad para provocar la más absoluta abstracción sensorial, Hou Hsiao-Hsien consigue lo que ningún empleo del 3D ha llegado nunca a lograr: hacer sentir al espectador que literalmente seamos parte del plano, que de forma incorpórea levitemos y nos suspendamos sobre él. Y lo hace a base de profundizar en una extremadamente nítida definición de la imagen y una inaudita saturación del color, sustentándose en la destilación de la acción, que no en su sobrempleo, en la que no hay lugar para el exceso coreográfico, aunque si para su abrupta pero ante todo, inmaculada ejecución. Una ejecución que se revela de forma sobradamente ágil y sutil, en la que prima mucho más el realismo del que se envuelve, que los personajes volando en el plano a lo "Tigre y Dragón". En resumidas cuentas, una catársis cinéfila, esteticista y manierista en el mejor de los sentidos. Magistralmente épica. Lo nunca visto.

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