"Sorry we missed you" capitalizar la familia

Autor: Filmin Fuente: Filmin

"Sorry we missed you" capitalizar la familia

Tras hacerse con su segunda Palma de Oro tan solo dos años atrás con "Yo, Daniel Blake", el realizador británico Ken Loach vuelve a abrazar los orígenes de su cine, aquel que mas allá del contexto histórico en el que profundizaban la también ganadora de la Palma de Oro "El viento que agita la cebada" o "Jimmy's Hall", vuelve a incurrir en el ámbito obrero, laboral y familiar. Lo que "Sorry we missed you" ante todo nos retrata es la erosión del entorno ínimo y familiar a manos de una perversa y deshumanizada estructura social y política que lleva el capitalismo y la desigualdad social como bandera. O más bien, la uberización del mismo. Tras ganar el Premio del Público en el reciente festival de San Sebastián, la nueva obra del siempre combativo Loach llega a nuestra cartelera.

¿De qué va?

Ricky y su familia luchan contra las deudas desde la crisis de 2008. A Ricky le surge la oportunidad de participar en una franquicia como repartidor autónomo al volante de una nueva camioneta. Son muchas horas de trabajo, y su mujer, una asistente social, también hace jornadas muy largas. Hasta ahora su relación siempre ha sido fuerte, pero todo cambia cuando se ven arrastrados en diferentes direcciones.

¿Quién está detrás?

La obra del británico Ken Loach es heredera de una tradición cinematográfica que evoluciona directamente del Free Cinema, una corriente que a partir de mediados de los ‘50 abandona la mirada dominante para convertirse en cronista de la realidad social, especialmente interesada en mostrar al mundo las dificultades por las que atraviesan las clases trabajadoras en el mundo posterior a la Revolución Industrial. Así ha sido a lo largo y ancho de su prolífica obra, ya sea desde el registro del drama mas desgarrador como desde el registro de la comedia mas desatada. Con su última obra, "Yo, Daniel Blake" no solo se hizo con la Palma de Oro sino que arraso en taquilla de Europa entera. 

¿Quién sale?

La dirección de actores ha sido siempre, a lo largo y ancho de su carrera, otra de las grandes virtudes del cine de Ken Loach. Y en este sentido, "Sorry we missed you" es otra nueva prueba de ello. Kris Hitchen- quien ya tuvo un pequeño papel en la "La Cuadrilla" - protagoniza desde una caracterización del todo matizada, sensible y naturalista, un reparto en el que le acompañan los debutantes Debbie Honeywood, Katie Proctor y Rhys Stone. Si Antonio Banderas tiene un posible rival para su más que probable premio a Mejor Actor, ese podría ser Kris Hitchen.

¿Qué es?

La vida íntima y familiar erosionada y dilapidada por la uberización. En otras palabras, el deshumanizado capitalismo. 

¿Qué ofrece?

Si todavía queda algún iluso idealista que siga creyendo fervientemente en ese dicho de que "el amor mueve el mundo", con toda seguridad dejará de hacerlo en el momento que se enfrente al visionado de "Sorry we missed you". Bien sabemos todos que el Reino Unido se enfrenta hoy a una de sus situaciones más convulsas de su historia reciente, aquellas que redefinirán su posición con Europa y que ha retomado el debate nacionalista en el interior de sus fronteras. El clásico panorama de tories vs. laboristas parece estar truncado para siempre apuntando al fin del bipartidismo tal y como lo conocemos. Con el Brexit por medio y el auge de la derecha más extrema, el británico Ken Loach sigue utilizando el cine como arma arrojadiza de denuncia pero sin renunciar por ello a ese sello tan inconfundible que le ha llevado siempre a radiografiar el alarmante estado de un país entero partiendo de reducido microcosmos. Un espectro íntimo y doméstico que, en su gran mayoría, siempre ha partido de la esfera familiar y también laboral. 

En este sentido, su nueva película es un punto y seguido. Una cuento moral que profundiza en el día a día, en la rutina de unos padres de familia a quienes tan solo les queda agarrarse a los trabajos más extremadamente precarios y explotados (el como repartidor de una suerte de Glovo y ella como cuidadora social) para poder subsisitir en su día a día. Una familia que, a falta de dinero, siendo vícitma de  las ornadas ilimitadas y la subordinación laboral en su espectro mas descarnado, se profesa el amor y sentimiento más incondicional y sincero. Así es hasta que la situación laboral de ambos padres entra en una espiral de extremada decadencia cuyos daños colaterales acaban por azotar directamente a sus hijos, principalmente al mayor. Es entonces cuando el cariño y apego toma forma de un puñetazo en el estómago tras otro. Cuando la sensibilidad y ternura se convierten en frustración y escarmiento. Hasta tal punto que la rutina diaria acaba por revertirse en un martirio crónico en el que los golpes bajos se suceden a cada cual mas sangrante y doloroso. Tan es así que ni el amor familiar más sentido y profeso es capaz de salvaguardarlo. En efecto, la familia capitalizada, pero en el peor de los sentidos.




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