"El Hijo de Saúl" un debut de Oscar

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Globo de Oro a la Mejor Película de Habla no Inglesa, Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes (donde también debió ser Cámara de Oro) y principal favorita a llevarse el Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa. Laszlo Nemes no solo ha demostrado tener la lección de su mentor bien aprendida (hablamos del habitual asistente del maestro Béla Tarr) sino que además, ha sido capaz de impartirnos la suya propia con su colosalmente demoledora ópera prima. Y es que, "El Hijo de Saúl" probablemente signifique el gran debut del año, no en vano estamos ante una impactante mirada que ha inventado una nueva forma de abordar el Holocausto.

¿De qué va?

En el año 1944, durante el horror del campo de concentración de Auschwitz, un prisionero encargado de quemar los cadáveres de su propia gente encuentra cierta supervivencia moral tratando de salvar de los hornos crematorios a un niño que toma como su hijo

¿Quién está detrás?

Laszlo Nemes, el habitual asistente del reconocido director húngaro Béla Tarr (El hombre de Londres, The Turin Horse), no solo debuta tras la cámara, sino que directamente presenta candidatura a Mejor Director.

¿Quién sale?

Ante todo Géza Röhrig. Sin apenas mediar palabra, se echa todo el peso de la película a sus espaldas brindándonos un tour de force interpretativo que presenta la gran virtud de articularse obviando tanto el gesto, como la palabra.

¿Qué es?

"Una película que ha inventado una nueva forma de abordar el Holocausto" según el tótem Claude Lanzmann.

¿Qué ofrece?

"El hijo de Saúl" es la anhelada respuesta definitiva a ese cine académico y de manual por el que se caracterizan las películas que tratan el Holocausto partiendo desde los campos de concentración. Lo es, por el portentoso ejercicio de cámara sobre el que bascula, logrando además que su colosal empaque formal (rodado y proyectado en apabullantes 35 mm) en ningún momento se regodee ni se adueñe de la trama, el drama ni la acción. A camino entre un descomunal trabajo fotográfico (además de brutalmente sonoro) y un apabullante tour de force interpretativo al servicio de un absorbente guión que encumbra en lo más alto el empleo del fuera de campo, "El Hijo de Saúl" es una suerte de recorrido macabro y atroz que, de forma tan visceral como abrupta, nos embarca en una perpetua sensación de escalofrío y del más absoluto terror, golpeando así un desgarrador drama que más bien atañe al espectro íntimo y personal, pero partiendo desde el colectivo y lo social. Y es que, envuelto en tan mortífero drama, en el más pestilente hedor, la única preocupación de Saul no es otra que cumplir con una personalísima misión (que asimismo funciona como un macguffin intrínsecamente dardenniano): enterrar el cuerpo de un chico a quien él cree su hijo, rescatando el cadáver y encontrando a un rabino para su entierro. A por ello. Por muy impactante, aflictivo y angustioso que resulte su eco, "El Hijo de Saúl" merece su efusiva celebración. Un debut digno de enmarcar que de forma incomprensible no se hizo con la Cámara de Oro en Cannes. Probablemente el Oscar le haga justicia.

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