Nuestro Movember no acaba hoy

Autor: Irene Marges Fuente: Filmin

Nuestro Movember no acaba hoy

El vello facial masculino ha sido siempre un rasgo característico del hombre y de su aspecto físico. No sólo los bigotes, barbas, perillas y demás son resultado de tener -o no- vello que te exculpe de ser imberbe. Todas estos engalanes faciales son, además, complementos sometidos a modas y tendencias que hacen que cada uno se perfile y se moldee el pelo a su antojo.

Cada noviembre los facebooks, instagrams, twitters y derivados, presentan hombres con bigote que muestran orgullosos sus obras de arte reposadas en el labio superior. O lo que algunos consiguen reunir con varios meses pero que queda apenas una sombra. La intención es la misma: dejarse el bigote en noviembre. Y es que, detrás de todo esto, hay una causa.



Movember Foundation
es una organización benéfica internacional comprometida con impulsar una vida más feliz, saludable y duradera para los hombres. Desde 2003, millones de personas se han unido a la causa por la salud masculina. Concentrados en el mes de noviembre -de ahí el juego de palabras entre Moustache (bigote en inglés) y November- los esfuerzos se agrupan en forma de campaña solidaria que, gracias a ese gesto, se ha extendido por todo el mundo. Es por ello que este mes reunimos los mejores bigotes del cine para unirnos a la causa. ¿Sabías que cada uno tiene su propio nombre? ¡A ver si reconoces todos los tipos y sabes cuál es el tuyo!

EL CEPILLO

O Hitler. El que llevaba Charles Chaplin a todas partes. Como un pequeño felpudo bien recortadito y oscuro, el bigote de los dictadores es remarcablemente un símbolo reconocible y llevado tanto a la ficción, como a la parodia.



CLARK GABLE

Su bigote, su peinado con raya de ligero tupé y sus patillas perfectamente arregladas marcaron la pauta a seguir como ocurrió con muchas estrellas emergentes del cine de la época, que adquirieron tan esmerada imagen. Delgadito, perfilado, y con un toque a combinar con un buen sombrero y una gabardina, este bigote es el compañero ideal para la seducción y para que no se te resistan.



PIRÁMIDE

En "Langosta", Colin Farrell pasea este frondoso modelo en el que la ley de la gravedad cae por sí sola. Con una buena base, este bigote conjunta a la perfección con unas gafas de montura fina de ésas para tener en la mesita de noche, al lado de un libro, y con el que formar el pack de “cómo parecer 10 años mayor”. Algo común entre varones, un clásico, como Aznar.



DALÍ

Para extravagantes que decidan arriesgarse. Si tu concepción de ‘lo hipster’ ha quedado ya desbancada por todo lo corriente, atrévete con este singular bigote con el que entretenerse al retorcer los largos y despuntados extremos. Imposible que no se te queden mirando.



ROMÁNTICO

Que parezca casual pero con un perímetro delimitado conscientemente. Si Leonardo DiCaprio lo ha llevado, es que es garantía de éxito. Casi en el límite del bigote natural, el romántico se caracteriza por ir acompañado de una tímida perilla que, como en "Gangs of New York", recalcará tu pinta de malote.



FRANCÉS

El súmmum de los hipsters. Quizás porque es uno de los más complicados de conseguir, el bigote francés se ha convertido en el símbolo de la campaña y en el icono del moderneo. Con unas ondas milimetradas, éste espeso amigo demuestra tu alta confianza en ti mismo, así como una gran consciencia de la moda que seguro que completarás con unas gafapasta (aunque sea sin graduar).



BRASSENS

De los que amarillean por el tabaco. Suelen ser más comunes entre hombres de entrada edad que fuman pipa y tienen voz grave. El poeta y cantautor francés que le da nombre a esta tipología es el claro ejemplo, aunque figuras como la de Ricardo Darín en "Capitán Koblic" también se han ayudado de la maestría de este bigote en la gran pantalla. Sin olvidar, cómo no, el brassens de Freddy Mercury.



NATURAL

Lo que les pasa a quienes buenamente pueden reunir algo las últimas semanas de octubre cuando se acuerdan del Movember y piensan: “va este año sí, pasaré vergüenza un par de semanas pero aguantaré con mi bigote”.



LÁPIZ

Perfiladísimo, este singular bigote acompaña todo el labio superior de punta a punta con no más de 1 cm de ancho. Sean Connery lo vistió en "Un buen hombre en África" y le resultó, aunque parece ya un obsoleto entre las modas actuales.



HERRADURA

Uno de los que más -si no el que más- reconocible por su nombre, la herradura flanquea todo el perímetro. Ya no solo en el cine, este bigote ha traspasado la pantalla y es icono de figuras como el grande del wrestling Hulk Hogan o, ni más ni menos, que José María Íñigo.



FU-MANCHÚ

Similar al de Dalí, pero sin estar tieso para arriba. El bigote inspirado por el personaje de ficción homónimo transgrede cualquier posibilidad de hacerlo común, ya que difícilmente se verá materializado en nadie por la incapacidad de conseguir semejante longitud.



SALVAJE

El más temible de todos. Todo un enigma saber qué se esconde detrás de él. En un apartado en el que se pueden encontrar tantos especímenes, reconocemos como salvaje a Nietzche a Groucho Marx, a Einstein y, si me apuras, Emiliano Zapata. Hombres con necesidad de demostrar cuán importantes eran por la longitud de su bigote.




Y es que quizás, llevar bigote, es algo que va más allá de una moda o de una campaña solidaria. Símbolo de sabiduría y cierta consciencia de masculinidad se demuestra con el cuidado y la voluntad de llevar semejante mostacho. Las vibrisas de los gatos sirven a modo de elemento sensorial táctil pero, ¿los bigotes tienen alguna otra función? ¿Qué hace decidir a los hombres entre dejarse bigote o no? ¿Por qué se ha puesto de moda? Seguramente sus connotaciones sobre “los sabios llevan bigote” ha contribuido a pensar que quizás llevarlo te hace más inteligente, más atractivo; algo detrás de lo que ocultar alguna arma secreta con la que sorprender un día y decir: “hey, estoy aquí, soy tu hombre”.




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