Manual con sorna para que un biopic sea de Oscar
Siempre que otoño da sus últimos coletazos, más o menos por estas fechas, los estudios de Hollywood estrenan las películas que tienen un claro potencial para acabar compitiendo en la gala de los Oscar. En los últimos años los estudios cinematográficos tienen la (cansina) costumbre de apostar casi exclusivamente por los biopics. Motivos no les faltan, está claro: dicho género probablemente sea el favorito de la Academia.
Motivos no les faltan, está claro: dicho género probablemente sea el favorito de la Academia. Por ese motivo, no nos hemos podido resistir a compartir con vosotros el divertidísimo artículo de nuestros compañeros de ScreenCrush en el que explican, no sin cierta (y necesaria) mala leche, cuáles son los 5 pasos que hay que cumplir para crear un biopic ganador de un Oscar. Y es que las cifras no mienten, especialmente en el campo de la interpretación: tres de los últimos cuatro premios al Mejor Actor, así como cinco de los últimos nueve premios a la Mejor Actriz fueron por sus papeles en biopics. En la próxima celebración de este evento, lo más probable es que se siga repitiendo este patrón. Una cantidad ingente de películas biográficas se están asomando a nuestras pantallas y parece que todas anhelan las benditas estatuillas.
De entre los muchos biopics que están por venir, destacan varias. Una de ellas es "La teoría del todo", donde Eddie Redmayne interpreta al brillante Stephen Hawking. "The Imitation Game" también apuesta por otra historia sobre científicos, en este caso gira en torno a la historia de Alan Turing, el hombre que descifró los códigos de la máquina nazi Enigma y que será interpretado por Benedict Cumberbatch. La nueva película de Tim Burton,"Big Eyes", y "Selma", que retrata la lucha de Martin Luther King por los derechos civiles, también parece que tienen todas las papeletas para erguirse con algún que otro premio.
A estas alturas del juego, se empieza a advertir una clara fórmula que se repite detrás de las películas biográficas. Sea o no un acto consciente por parte de los estudios de Hollywood, sí que es cierto que todas estas producciones comparten muchos recursos estéticos, efectismos y elementos varios. Qué mejor manera que sacar a la palestra todos estos factores y, si quieres dar el salto a Hollywood y probar suerte en la gala de los Oscar, a continuación te dejamos algunas indicaciones que te facilitarán el proceso.
1. La importancia de la báscula
Para su papel en "The Fighter", Mark Wahlberg dedicó cuatro años de su vida a aprender a boxear y a conseguir un cuerpo atlético de lo más musculado. No obstante, el Oscar lo ganó su compañero de reparto y hermano en la ficción: Christian Bale. Su papel consistía en interpretar a un adicto al crack de apariencia esquelética. Qué duda cabe de que el proceso de transformación que vivió Bale para convertirse en un cadáver andante fue más llamativo que el de Wahlberg.
Da la sensación de que la Academia tiene una clara predilección por el aumento o pérdida de peso radical en los actores. Otro ejemplo clásico es el de Robert de Niro en "Toro Salvaje": engordó casi treinta kilos para dar vida a Jake La Motta. O nuestro querido Matthew McConaughey, más cercano a la táctica de Christian Bale, también se convirtió en un saco de huesos cuando en "Dallas Buyers Club" se puso en la piel de un enfermo de SIDA. En este caso, McConaughey perdió 23 kilos. Nada mal, ¿eh? La conclusión parece ser que a los señores que premian a un actor u otro les encanta contemplar cómo el cuerpo de una estrella de Hollywood sufre cambios drásticos.
2. Cuanto más viejo parezca, mejor
Otra clara tendencia y recurso manido en tantas películas del género es alterar la edad de los miembros del reparto. Qué mejor ejemplo que Meryl Streep, que nadó entre mares de maquillaje envejecedor para interpretar a Margaret Thatcher en "La Dama de Hierro". El caso de Russell Crowe también fue similar en el final de "Una mente maravillosa", cuando da vida a un John Nash ya anciano que, después de una vida de penurias, recibe el Premio Nobel y el reconocimiento.
No es ninguna casualidad que Russel Crowe ganara, al igual que anticipaba la conclusión de la película en cuestión, el Oscar meses después. Los epílogos ambientados treinta años después de la trama principal de la película son algo que chifla a los miembros de la Academia.
3. Los genios invisibles
La secuencia final de "Una mente maravillosa" se repite constantemente en gran parte de los biopics ganadores de Premios Oscar. Un ejemplo de película que repite este patrón es la ya mencionada "La teoría del todo", que también parece ser una de las favoritas a la nominación al Mejor Actor. Son, por lo tanto, recurrentes las historias en las que un genio aporta algo de gran valor a la humanidad, pero nunca se le reconocerá en vida.
Por esa razón, muchas veces da la sensación de que algunas películas biográficas sirven para hacer justicia al artista olvidado y su obra. Los espectadores, de esta forma, se sienten partícipes de este hecho y de haber ayudado a corregir el error que cometieron otros en el pasado al ignorar la gran mente del personaje protagonista. Por lo tanto, queridos lectores, toda historia que narre las dificultades que un genio por el que nadie dio un duro y que finalice con su ansiado reconocimiento -aunque sea con un pie o dos en la tumba- es digna de estar nominada a los Oscar.
4. La lucha contra los prejuicios
Los héroes protagonistas de tantas películas biográficas suelen ser individuos que han sido marginados por alguna razón específica. Un ejemplo de ello es "The Imitation Game", donde el nulo reconocimiento que obtuvo su protagonista al descifrar Enigma se debió a la homofobia imperante a mediados de siglo. Desde la Academia existe una clara predilección por historias sobre héroes que lucharon contra el racismo, el antisemitismo, la homofobia y el colonialismo. E incluso, como es el caso de "El discurso del rey", las películas en defensa de los tartamudos también son una apuesta segura.
5. Una cuestión de ritmo
Junto a los defensores de los derechos humanos, la otra cosa que más gusta a los miembros de la Academia son las historias protagonizadas por músicos. A poder ser, músicos que no hayan recibido todo el reconocimiento que merecían. Ejemplos hay muchos: desde Jamie Foxx encarnando a Ray Charles en "Ray" hasta Reese Witherspoon en la piel de June Carter en "En la cuerda floja". En nuestra cartelera llegará, más pronto que tarde, un nuevo biopic musical de características similares: "I Feel Good", la biografía de un James Brown interpretado por Chadwick Boseman. Y por descontado, aunque el Oscar en este caso no fuera posible, en filmin siempre nos quedará Chet Baker.