Llega el Billy Wilder guionista
Estamos en el año 1933, California, Hollywood, la tierra de los sueños. El calor sofocante de la costa oeste impregna el ambiente. Un joven Billy Wilder levanta la visera de su gorro y se limpia el sudor mientras contempla las letras doradas del Monte Lee. Puede que no lo supiera, o puede que sí, pero su nombre estaba destinado a sobrevolar este firmamento de estrellas que es Hollywood. Estrenamos en filmin una doble sesión del Wilder guionista, y este es nuestro particular homenaje.
¿Cómo lo haría Lubitsch? Mantra indiscutible de Billy Wilder. Su gran maestro, el padre de la comedia, aquel que le enseñó todo lo que sabía y a quién, según él, se pasó toda la vida intentando imitar, sin éxito. Todo empieza y acaba con Lubitsch. Todo empieza con "Ninotchka", su primera colaboración juntos, Lubitsch a los mandos, Wilder al bolígrafo.
Pero el joven inmigrante recién llegado a América no estaría solo, contaría con la ayuda de Charles Brackett, uno de sus primeros colegas y colaboradores que le acompañarían durante el inicio de su carrera. Su asociación en guión produjo las dos películas que hoy estrenamos: "Medianoche" y "Adelante mi amor".
La idea para "Medianoche" surgiría el mismo año que se rodó "Ninotchka". Era 1939, y Wilder y Brackett empezaban a labrarse un nombre dentro del ecosistema en explosión que era por aquel entonces Hollywood. En esa época, aún tenían que enviar sus propios guiones a las grandes majors para probar suerte y ver si estos acababan por convirtirse en celuloide. Y ahí entró la Paramont. Cuando leyeron el guión que habían escrito los dos jóvenes (basándose en una historia original de Edwin Justus Mayer y Franz Schulz, también guionistas de Lubitsch), los productores creyeron que le faltaba algo de trabajo, y sin saberlo, decidieron enviárselo a los propios Wilder y Brackett para que lo revisaran, ignorando que ellos eran los autores del guión original. Algo que parece sacado de una película que ellos mismos rodarían. Y a partir de aquí, empezarían los problemas, y es que el trabajo del guionista, nunca suele ser fácil.
Después de ceder su guión a las manos del director designado por la Paramount, en este caso, Mitchell Leisen, los jóvenes promesas tuvieron que luchar hasta la extenuación para ver cómo su trabajo era fielmente retratado en pantalla. Tales fueron los resultados, que al final decidieron independizarse. Wilder sería director y Brackett el productor de sus películas. No más mutilaciones, ahora, ellos eran los propios dueños de su trabajo. Esta independencia no llegaría hasta cuatro películas después, con "El Mayor y la Menor", ya que antes tendrían que volver a trabajar con Mitchell Leisen en "Adelante mi amor".
Basada en una historial original de Benjamin Glazer y John S. Toldy, que más tarde se llevarían el Oscar por su trabajo, Wilder y Brackett tenían en sus manos la tarea de dar forma a esta entrañable comedia ambientada poco después de la Guerra Civil Española, que presentaba a una versión libre de Martha Gellhorn enamorada de un aviador condenado a muerte por luchar en el bando republicano. Censurada durante mucho tiempo en nuestro país, ahora llega a filmin la versión que imaginaron este gran duo cuyos grandes trabajos no habían hecho más que comenzar. En el horizonte estaban "Días sin huella" o "El crepúsculo de los dioses", la que acabó siendo la última película que harían juntos. Su particular crepúsculo, aquel que ponía fin a décadas de amistad debido a divergencias contractuales y artísticas. Dos caminos que se separaban y llevaban a uno de ellos a alcanzar la cumbre en la historia cinematográfica, aquel que nos llevaría a cambiar la pregunta con la que abriamos nuestro homenaje. ¿Qué haría Billy Wilder?