"La mujer del chatarrero" en la senda del Sr. Lazarescu

Fuente: Joan Sala (filmin)

El oscarizado director de "En Tierra de Nadie" tras los pasos del Sr. Lazarescu, y con aroma dardenniano. "La mujer del chatarrero" convierte la morralla en oro con una entrañable mezcla entre realismo y ficción, tan tétrica como luminosa, que triunfaba en la Berlinale 2013 haciéndose con el Gran Premio del Jurado y el Oso de Plata al Mejor Actor. Lo hizo previo paso a competir en Sección Oficial del Festival de Sevilla y a desembarcar hoy definitivamente en nuestro catálogo tras su estreno en salas. Así pues, al lío, que bien lo merece.

Muchos lo dábamos por perdido, pero como quien dice, rectificar es de sabios. Danis Tanovic recuperaba con "Cirkus Columbia" la mejor versión de su cine que ahora encumbra en lo más alto con "La mujer del chatarrero", y lo logra tirando de esa fórmula del éxito que supone mezclar ficción con documental, para contarnos en este caso, su particular cuento de invierno: un día cualquiera en la vida de un chatarrero bosnio es que el niño que tu mujer embarazada lleva dentro muera, que en el hospital no quieran sacárselo porque carecen de seguro y que su vida corra serio peligro. La pregunta en cuestión, se antoja tan evidente como inevitable. ¿De dónde demonios sacar el dinero si eres un chatarrero sin blanca?.

Pues a base de coraje. Ésta es precisamente la única opción posible de evitar la muerte de su mujer provocada por su degradante situación económica. Un aborto repentino, no deseado, da pie a una odisea trágica, impregnada del más absoluto realismo, aunque también con un tono entrañablemente conmovedor y particularmente cariñoso. Su meta, de difícil alcance, no es otra que conseguir ingresar a su mujer en quirófano en medio del caos de un sistema sanitario que funciona como fatídico reflejo de un país que aún sintomatiza las heridas abiertas de una arrolladora guerra civil que se ha llevado por delante todo posible resquicio de humanidad.

El hecho de que la historia sea erguida por un casting no profesonal que se limita a recrerar un episodio de su vida, contribuye maravillosamente al absoluto sentido de autenticidad y realismo social que desprende "La mujer del chatarrero". Y aunque parezca lo contrario, no estamos ante una 'típica' película de denuncia social, tanto como ante una excitante muestra de amor por la familia y en definitiva, amor a la vida. Sin rastro de comedia, tampoco de efectismos innecesarios ni lacrimógeno dramatismo, Danis Tanovic nos brinda el lujo de poder esbozar, incluso, alguna sentida sonrisa. He aquí una inmenso retrato social plasmado al estilo dardenniano y con mucho amor propio, del que el Sr. Lazarescu, que en paz descanse, orgulloso estaría.

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