La guía educativa que nos introduce a "Voyage of Time"
El eterno tiempo de espera ha merecido la pena. "Voyage of Time" es un proyecto que Terrence Malick ha tenido en mente desde los años 70 (es decir, ha tardado casi cuatro décadas en realizarse) y que se rodó en gran parte en paralelo a "El árbol de la vida", pretendiendo expandir el metraje dedicado a la preciosa recreación del origen del universo y la vida en la Tierra que el director incluyó en la película protagonizada por Brad Pitt y Jessica Chastain. Concebida su versión principal para salas IMAX con una duración que apenas alcanza los 45 minutos, en la pasada Mostra tuvimos la ocasión de disfrutar de su versión extendida para la pantalla común. 90 minutos en total que transcurren como si apenas fueran 10, desembocando en una experiencia de visionado que se antoja tan abrumadoramente magnética como alucinantemente expansiva. Pues bien, gracias a nuestros compañeros de The Film Stage, hoy ponemos al alcance de vuestros ojos esta elaborada guía educativa que nos introduce a la versión IMAX de "Voyage of Time".
Hablamos de un excelso deleite visual de belleza cósmica y amor incondicional, que directamente sumerge a los espectadores en la historia del universo y la vida a partir del milagro de la creación. "Voyage of Time" sorprende por arraigarse firmemente a la Tierra y no tanto al universo como de Malick podríamos esperar. Por dejar de lado la creencia religiosa para abrazar de lleno la divinidad del panteísmo y devolver así a su padre y autor a sus orígenes paganos, aquellos que tienen como principal Dios una madre naturaleza a la que constantemente convoca y hace referencia a través de un discurso poético tremendamente evocador, de un halo esclarecedoramente filosófico, metafísico y ante todo, espiritual. Un discurso que reivindica la armonía con la que el ser humano debería relacionarse con su entorno natural, una sublimación de una comunión que prácticamente reclama la unión del todo (y con ello me refiero a toda forma de existencia) como parte de una misma sustancia, un mismo magma de vida.
Discurso que Malick enarbola a través de unas imágenes espectaculares que reivindican desde el artificio más apabullante y definitivamente alucinante la belleza primaria de la Tierra. Un complejo y elaborado trabajo de diseño de producción sobre el que, sin embargo, se percibe claramente que es CGI y no imagen real. Recurso muy conscientemente utilizado que tiene como principal hilo conductor la concienciación del espectador sobre una pureza y divinidad natural que jamás podremos volver a recuperar, un paraíso ya perdido cuya memoria no podemos hacer más que salvaguardar. Y es que no por casualidad, la artificiosa hermosura de estas imágenes se confrontan con home movies de imagen cruda y real 'protagonizadas' por rituales integristas, sacrificio de animales o los homeless. Imágenes rasgadas que ante todo nos trasladan la esencia destructora y alienada del ser humano por la que actualmente se rige el mundo de hoy. Para echarse a llorar, sí, pero ante todo para reflexionar y dejarse llevar (o más bien dejarse retornar) a la pureza y preciosidad de un 'más allá' que jamás podremos volver a recuperar, y mucho menos abrazar. Aquí hay para dar y tomar. Tanto es así que bien merece su debida guía educacional. Tomen nota.