Haneke, Kubrick y PT Anderson también sonarán en el SEFF 2015

Autor: Joan Sala Fuente: Filmin

Significa junto a la incontestable "Son of Saul" de Laszlo Nemes, el debut más complejo y fascinante del año, también podríamos señalarla como un complemento ideal para "La Cinta Blanca" (con toques de PT Anderson y Stanley Kubrick) y por descontado, uno de los principales descubrimientos por los que seguro, recordaremos la XII edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla que de forma inminente (concretamente el próximo 6 de noviembre) dará el pistoletazo de salida. La próxima semana y a modo previo os daremos buena cuenta de nuestras favoritas, hoy sin embargo, empezamos por destacar "The Childhood of a Leader" es decir, nuestra niña bonita.

Como ya manda la tradición, en esta nuevas edición del SEFF sonarán grandes nombres del cine europeo como este año será el caso de los Philippe Garrel, Yorgos Lanthimos, Marco Bellocchio, José Luis Guerín, Matteo Garrone o Amos Gitai. Pero también el de un emergente nuevo director como es el caso de Brady Corbet, cuyo alucinante debut tras la cámara no solo evoca los nombres de Haneke, Anderson o Kubrick, también reúne ante ella a Robert Pattinson, Berenice Bejó, Liam Cunningham o incluso la nymphomaniac Stacey Martin. Dicho de otra forma, un reparto que quita el hipo. Por algo será.

No en vano, con tan solo 27 años, ante cámara le hemos visto a las órdenes de Michael Haneke ("Funny Games"), Lars von Trier ("Melancolía"), Olivier Assayas ("Sils María"), Bertrand Bonello ("Saint Laurent"), Ruben Östlund ("Fuerza Mayor") o Antonio Campos ("Simon Killer"). Tras ella, claramente ha demostrado tener la lección de todos ellos bien aprendida. Para su esperado debut, Brady Corbet ha contado con la colaboración en el guión de su pareja en la vida real, Mona Fastvold (para quien ya protagonizara el pasado año "The Sleepwalker") y con la rompedora banda sonora de todo un Scott Walker. Poca broma.

Merecedora del Premio a la Mejor Ópera Prima y Mejor Director Orizzonti en la pasada Mostra de Venecia, "The Childhood of a Leader" nos cuenta la historia de una familia norteamericana que vive en Francia con la I. Guerra Mundial recién finiquitada, incidiendo principalmente en las experiencias que vive su pequeño hijo, aquellas que precisamente llevan al resurgir de un nuevo germen para el fascismo. Y sí, miedo que da.

Estremecedor punto de partida que directamente nos lleva a un debut que se siente tan apabullante como único, que gesta una de esas experiencias cinemáticas que de por si sola justifica nuestra asistencia a un festival. Con absoluto descaro y aplastante ambición, Corbet hace suyo un título de Sartre para plasmar, de forma tan hermética como inquietante y definitivamente abrumadora, la infancia de un futuro dictador en el periodo de posguerra, así como para sugerir (que no simplemente señalar) aquellos principales motivos y factores familiares que pueden llevar a un niño a erigirse en el monstruo mundial de un futuro no tan lejano. Y es que, son muchas las virtudes que podemos atribuir a la sorprendente "The Childhood of a Leader", tanto desde su contundente dispositivo formal como desde su intrigante base conceptual y compleja estructura argumental.

Rodada y proyectada en Venecia (como también lo hará Sevilla) en unos colosales 35 mm, sin salir prácticamente de los interiores de la mansión en la que transcurre el relato, iluminado en casi todo momento por una sombría luz natural, golpeado a memorables retazos por una estridente y atronadora banda sonora, sustentado sobre sutiles planos secuencia y ante todo sobre el sobrio trabajo interpretativo de la totalidad del reparto, Corbet se empapa de un aura perversa, inicua y sinuosa, digna del más sugerente y estremecedor terror gótico, tanto es así que incluso llega sentirse como una nueva muestra de cine de posesiones. No más lejos de la realidad, lo que al debutante realizador le interesa es penetrar en el germen, la semilla, de lo que bien podríamos señalar como el principal villano para la humanidad: la mente y el corazón de un dictador. Auténtico terror social. Y para ello, además de honrar el género rey, presenta signos del cine de Haneke (sobre todo de la base conceptual y filosófica sobre la que levita "La Cinta Blanca"), de PT Anderson (en su críptica y detallada realización, principalmente partiendo de "Pozos de ambición") o incluso Stanley Kubrick (tanto en la relación padre hijo que articula así como a nivel formal, la forma en que ilumina y transita la mansión, directamente nos lleva a "Barry Lyndon"). Con todo lo dicho, no me queda otra que incidir en la re-afirmación de que estamos ante una de las irrupciones más memorables de los últimos años. Una ópera prima prácticamente maestra, un auténtico peliculón que bien merece un premio mayor. Veremos que dice Sevilla.

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