En el Día de la Visibilidad Lésbica

Autor: Filmin

El día 26 de abril de cada año desde 2008 se celebra en España y en otras partes del mundo el Día de la Visibilidad Lésbica, donde se anima a las mujeres a expresar con libertad y sin ataduras su orientación sexual para conseguir visibilizar lo invisible. Porque si no lo ves, no existe.

Invisible, así se siente Agnes en la fucking Amal, la ciudad más tranquila y aburrida de la imperturbable Suecia, aunque en el instituto se viva en la misma jungla que en todos los lugares del mundo. Allí, entre empujones e insultos, descubrirá que lo que siente no se ajusta a lo que debería sentir y comete el primer error que cualquier lesbiana que se precie ha cometido: enamorarse de una chica heterosexual. Esta vez la historia no acaba en tragedia. Si no en una salida literal del armario que en su explosión dilapila unos cuantos prejuicios.

No les pasó lo mismo a Pauline y a Juliet, dos criaturas celestiales que se encontraron en la mágica Nueva Zelanda, un mundo que nace en lo real y crece en lo onírico. Mundos soñados y construidos para quererse libremente, sin las ataduras de la tradición. Aunque esta siempre encuentre la manera de abrirse paso, y a base de escisiones incurables en el alma y separaciones demoledoras en lo físico nos lleven a golpes a una madurez impuesta, que aparece cuando menos lo esperamos.

O al menos, así lo sintió Adele cuando se encontró con Emma en un cruce de aceras y cansada de sostener las apariencias rompió con todo lo autoimpuesto para fugarse en busca del color azul. Desconocedora en ese momento de que el azul puede ser el color más cálido, pero también el más frío, la vida se preparaba para depararle tanta amargura como alegría. Porque, ¿qué harán después? No sé, la vida.

Esa vida que pasa en habitaciones de hoteles en Roma, la vida que se vive en un día o en una sola noche. La vida intensa que sigue a la petite morte. El ir saltando, de chica en chica, de mundo en mundo, para acabarla en 80 días y darnos cuenta de que nos queríamos como en el primero, cuando solo éramos muchachas de uniforme buscando una salida en la maldita Amal, en la invisibilidad que debería ser visibile. Porque si no las ves, ninguna de estas historias existe.

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