El género nipón del que nace "Magical Girl"

Fuente: filmin (vía Nippon)

Es la semilla de la que nace "Magical Girl", el detonante de una de las mejores películas que el cine español ha dado en años. "Madoka Magica", a pesar de su apariencia afable y azucarada, esconde un siniestro reverso que la convierte en un anime poco usual dentro de su género. Pequeñas brujas condenadas a pagar por un deseo y que rechazan el sexo heterosexual para abrazar el yuri (anime o manga que retrata el amor entre mujeres). Un anime tan transgresor y sugestivo como la película que se inspira en él. Hoy, a través un magnífico artículo publicado en nippon.com, repasamos la historia de uno de los géneros más peculiares del manga: Las Magical Girls. 

¿Dónde empieza todo? ¿Quién puso las bases para que el genero, aupado por las "Sailor Moon", se convirtiera en uno de los más populares dentro del imaginario japonés? El llamado Mahô Shôjo, anime protagonizado por estudiantes que se transforman en guerreras mágicas, se remonta a los primeros días de la animación japonesa emitida por televisión. Pero las Magical Girls de 1960 eran muy diferentes a las que hoy en día conocemos y su evolución es un interesante reflejo de cómo la concepción del género femenino y su imagen han cambiado en la sociedad japonesa. Empecemos. 

La primera Magical Girl de la televisión japonesa fue "Sally, la Bruja" (Mahôtsukai Sarî), una pequeña princesa del Reino Mágico que llegaba al mundo de los humanos convertida en Yumeno Sally. Su autor se inspiró profundamente en la serie "Embrujada", que se había estrenado en Estados Unidos tan solo dos años antes, fue la primera serie de animación dirigida específicamente a un target femenino y juvenil. El anime funcionaba como una metáfora perfecta de la occidentalización y modernización de la sociedad japonesa durante la década de los sesenta. Sally, desde su remoto reino mágico (Occidente), trae nobleza y transformación al mundo de los humanos (Japón) y gradualmente se va integrando a su nuevo mundo e interactua con sus nuevos amigos humanos.

Otro anime pionero fue "The Secret of Akkochan", la historia de una chica corriente a la cual conceden poderes mágicos para hacer el bien. Con la aparición de Akkochan, el mundo del anime estableció dos prototipos básicos para el género: las "Sally", brujas procedentes de otro mundo que traen mejoras al mundo humano, y las "Akko", chicas ordinarias a las cuales conceden poderes mágicos. 

Entonces llegan las setenta, y con ellos dos inmensamente populares brujas "Sally". Una fue "Chappie, the Witch", y la otra "Megu, the Little Witch". Ambientada en una ciudad de apariencia occidental, Megu se distingue por el uso de múltiples heroinas (en la forma de rivales), la ausencia de naciones o etnias identificables y unos personajes más femeninos y alegres. Además, la serie innovó gracias a la manera con la que llevó la relación entre las dos brujas protagonistas, Megu y Non, dos personajes muy diferentes que chocaban, ocasionalmente se aliaban, y gradualmente forjaban una relación de amistad.

Hasta ese momento, en la televisión japonesa, los programas de chicas jóvenes que resaltaban la amistad femenina eran live-action dramas del género de deportes. Con el telón de fondo del movimiento de liberación femenino, el Mahô Shôjo de los 70 introdujo cierta coquetería al personaje de las magical girls. Pero no se trataba de atraer a hombres a través del sex appeal, si no de retretar a las chicas como parte del empoderamiento de la mujer. 

En los años 80, el género empezó a llamar la atención del público masculino, y dos grandes nombres sobresalieron entre todas las producciones: "Fairy Princess Minky Momo" y "Magical Angel Creamy Mami". La gran diferencia y el nuevo aporte de estas dos Magical Girls, es que, cuando necesitaban utilizar sus poderes, se convertían en una versión adulta de si mismas. Las chicas jóvenes a veces fantasean con su madurez, pero estar atrapadas permanentemente en el mundo adulto puede ser aterrador. En los Mahô Shôjo de los 80, la magia ofrecía a las heroinas los medios para autoexpresarse y reafirmarse permitiéndoles experimentar el mundo adulto temporalmente. En el Japón de los 80, las mujeres empezaban a emanciparse.

En esta década, las mujeres políticas experimentaron un auge, que llegó a su máxima expresión cuando Doi Tatako se convirtió en la primera líder de un partido japonés. En la cultura pop esto se reflejó con el éxito de superestrellas como Matsuda Seiko y Princess Princess. El Mahô Shôjo de este periodo utilizó la magia para acortar distancias entre los yo reales de las chicas jóvenes y su ideal de la juventud femenina y empezar a establecer las formas sociales de feminidad, belleza y sexualidad. 

Y llegaron los 90 y con ellos, la serie Magical Girl por excelencia, "Sailor Moon". Las chicas de este popular anime ya no eran tan jóvenes, si no adolescentes, y su transformación no las llevaba al mundo adulto, si no que las convertía en seductoras guerras de cortos trajes, largos cabellos, y accesorios que han sido carnaza de merchandaising en el mundo entero. Combinaba el Mahô Shôjo con otro género terriblemente popular en aquella época, el "Tokusatsu", que reunía a un equipo de personas que se aliaban para luchar contra el mal. Un ejemplo claro son los occidentales "Power Rangers" (basados en la serie japonesa "Super Sentai").

"Sailor Moon" fue un icono de los 90, la era del girl power en Occidente, cuando las bandas de chicas como las "Spice Girls" cantaban canciones sobre la feminidad y la confianza en una misma. Las magical girl guerreras de "Sailor Moon" fueron el símbolo japonés del girl power, uniéndose para luchar contra el mal por si mismas, sin la ayuda de un líder masculino. Uno de los atributos claves de las Sailor era la naturaleza de su transformación. Con toda su parafernalia, su transformación era una forma de exagerar su feminidad y sexualidad. Como cambio de paradigma, "Sailor Moon" representaba el poder utilizando atributos como la belleza de la juventud femenina y la sexualidad, negando la tradicional dicotomía entre ser mono y ser fuerte.

Pasada la época de las "Sailor Moon", llegó un periodo de tiempo en el que surgieron incontables imitaciones y parodias del híbrido genérico que había supuesto la popular serie, siguiendo así el esquema arquetípico que suelen sufrir los subgéneros y del cual ya hablamos en el post dedicado a la evolución del slasher a lo largo de los años. Cuando el género puede reflexionar sobre si mismo es cuando el discurso que habían estado utilizando hasta la fecha cambia y mira en otra dirección, hacia lados más tenebrosos, oscuros, y también, adultos.

Es el caso de la serie que nos atañe, "Madoka Magica", llamada en Japón "Puella Magi Madoka Magica", que explora cuestiones como la homosexualidad y el precio del poder mágico desde esta estética happy y colorida que distingue al Mahô Shôjo, algo que contrasta con la profunda oscuridad de sus temas. Y también algo que Carlos Vermut debió tener muy presente cuando las eligió a ellas como su fuente de inspiración. Todo tiene un precio, y este debe ser pagado, ya sea con sangre, magia o muerte. Una sentencia que los ojos de Lucía Pollán retransmiten a la perfección en esa última y penetrante mirada que nos regala la sensacional "Magical Girl". Ya conocéis sus orígenes, ahora solo tenéis que descubrirlos. 

Publica un comentario

unnamed

Sin comentarios