"El año más violento" ¿el anti-Padrino?

Fuente: Joan Sala (filmin)

Es la película de la que estaría orgulloso Sidney Lumet. Una de esas obras maestras que llegan muy de vez en cuando, un thriller (casi) sin disparos, crónica del Nueva York de los años 80 con aires de cine de los 70, poblada por personajes de reminiscencias shakespearianas. Actores en estado de gracia, un puñado de secuencias inolvidables y una banda sonora que se queda para no marchar. "El año más violento" es cine. Gran Cine.
 

¿De qué va?

Ambientada en Nueva York durante el invierno de 1981, estadísticamente el año más peligroso de la historia de la ciudad. "El año más violento" cuenta la apasionante y desgarradora historia de Abel Morales, quien junto a su esposa intenta regentar un negocio honesto en una ciudad asolada por la corrupción y la decadencia. Pero por mucho que él intenta mantenerse firme en sus convicciones morales, todo lo que rodea a su pequeño imperio y su familia se irá desmoronando en una espiral de traición y violencia sin control, hasta desembocar en una carrera por la propia supervivencia.

¿Quién está detrás?

El aclamado escritor y director de “Margin Call” y "Cuando todo está perdido". A camino entre el indie y el cine de gran estudio, con "El año más violento" JC Chandor se confirma como uno de los grandes nombres del momento. Un nombre que no admite etiqutas ni encasillamiento alguno. O bueno, si, el de ante todo autor, sea desde el meollo de Hollywood o desde su periferia.

¿Quién sale?

Probablemente "Llewyn Davis" sea el responsable y único culpable de que la demoledora interpretación de Oscar Isaac no haya repetido nominación este año. Estoico, tanto en su pose, como en su gestualidad y talante, el protagonista de "Ex-Machina" cuenta con una apoteósica, además de rubia, Jessica Chastain entre sus brazos. Una femme fatale que quizás no lo sea tanto. ¿O sí?

¿Qué es?

El New American Cinema de los 70 teniendo Sidney Lumet como bandera, pasado por el tamiz noir de James Gray y el existencialismo shakesperiano.

¿Qué ofrece?

"Llevo toda mi carrera empresarial evitando ser un gangster", esboza Abel, el personaje principal al que majestuosamente da vida Oscar Isaac, en una de los múltiples picos de grandeza que atesora la genial "El año más violento". Y efectivamente, evitando serlo, acaba por convertirse en un monstruo. Ya se sabe, el crudo mundo del capitalismo, del perro come perro y todo eso, que definitivamente se lo come todo. De hecho, la mejor definición posible sobre esta obra casi maestra, prácticamente perfecta, nos la ha brindado David Denby en New Yorker, afirmando que pese a sus estimulantes parentescos con las dos primeras entregas de "El Padrino", Chandor nos ha iluminado con un anti-Padrino. Nunca mejor dicho.

"El año más violento" saca a la superficie la mugre que esta por debajo de lo que verdaderamente mueve el mundo: y es que, no precisamente por casualidad, hablamos de proveedores de petróleo, mostrándonos así, junto a "Margin Call", la superficie y el subsuelo de un devastador panorma socioeconómico que ya nos sacude mucho más de lo que amenaza. Estamos ante un clásico instantáneo, un crudo drama criminal que directamente nos evoca el tamiz noir que cubre el magistral cine del gran James Gray. Y no solo por la densidad y langidez del aura, del atmósfera de la que se envuelve, por el inhóspito paisaje urbano (y humano) que transitan sus personajes, o por su intrínseco carácter existencial. Nos recuerda a su talante y figura por rodar ante todo una peli de empaque Hollywood total, siendo completamente off-Hollywood y manteniendo ante todo el criterio autorial por encima del alcance comercial, algo que no es muy habitual en los grandes estudios. El hecho de que el pasado año no fuera protagonista en los Oscar cuando debería haber triunfado dice mucho de si, como pasa con Gray.

Y que decir de Oscar Isaac, esas imponentes fotos fijas, su impertérrito pose o sus conflictos éticos y morales, son de personaje shakesperiano total. De alguien que, al igual que sucedía con los personajes principales de las anteriores pelis de Chandor (véase Robert Redford en "All is Lost" o Paul  Bettany en "Margin Call"), es ante todo un superviviente, que lucha con uñas y dientes, pese a lo que pese, se lleve lo que se lleve por delante, por su subsistencia. Mal asunto, evitando ser un mafioso, acaba siendo lo más descarnado y deshumanizado como involuntario villano: lo dicho, perro come perro. No hay otra, es a lo que nos lleva la competencia en el capitalismo, en el jodido mundo en que vivimos. Welcome to the jungle.

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