Crónicas AMFF 2022: "La colina donde rugen las leonas", despertando la bestia

Autor: Joan López Alonso Fuente: Filmin

Crónicas AMFF 2022: "La colina donde rugen las leonas", despertando la bestia

Otra de las óperas primas imprescindibles que el Atlàntida Mallorca Film Fest 2022 nos presenta es "La colina donde rugen las leonas", este drama ambientado en Kosovo con el que una de las tres protagonistas de "Retrato de una mujer en llamas" se inicia en la dirección, obteniendo el rugir generalizado de los que la disfrutaron en el Festival de Cannes.


¿De qué va?


Trata la asfixia en la que viven inmersas tres chicas de una aislada aldea  kosovar por su desesperante realidad, que no les permite gozar de sueños ni de ambiciones. Esperando el momento en el que poder independizarse, las jóvenes irán construyendo una férrea relación entre ellas que permitirá, por fin, que las leonas rujan.


¿Quién está detrás?


La directora, Luàna Bajrami, a quien podréis reconocer por su papel en "Retrato de una mujer en llamas", es la creadora de este filme de producción francesa en el que retrata su Kosovo natal.


¿Qué es?


"La colina donde rugen las leonas" es una clara muestra de cine de denuncia feminista que puede recordar, por su dirección, a algunas cintas de Sofia Coppola o a "Mustang", de Deniz Gamze Ergüven.


Dos o tres coses que sabemos sobre ella


"¡Ay, Colina! Me has visto cobrar vida. Me ves crecer. En tu apogeo, me verás morir."  En los primeros compases del filme, así interpela una de las tres jóvenes protagonistas de "La colina donde rugen las leonas" al vetusto cerro en el que se refugian, impotentemente, del rechazo sistemático que sufren por parte del pequeño pueblo en el que han nacido. Tres protagonistas que, por culpa de su innata condición de mujer kosovar, viven, sin ayuda, a espaldas de una sociedad que nunca se ha preocupado por sus oportunidades de futuro.

Es por eso que lo que hacen Li, Jeta y Qe es, simplemente, esperar. Más concretamente, esperar la respuesta a las solicitudes para entrar en una universidad con la que quieren alejarse de su naturaleza social y ser capaces de manejar sus propias vidas. Es así como, cobijadas en el regazo de su amistad, se convierten en auténticas flâneurs, dignas del Jarmusch primerizo. Entre múltiples escenarios en ruinas, piscinas abandonadas y botellas de cristal rotas, aguardan a que sucedan cosas, aprisionadas por el aburrimiento, contemplativas, sometiéndose al papel pasivo que el mundo les ha otorgado.


Dentro del océano de preguntas en el que ya hace tiempo que viven ahogadas, las tres chicas solo tienen clara una respuesta: es en su sororidad en lo único que pueden refugiarse. Así lo muestra continuamente su directora, componiendo planos con los cuerpos y rostros de las tres en apacible consonancia, en las buenas y en las malas, cuando libres y cuando oprimidas. Una opresión que es respondida por las jóvenes mediante algunos robos que sirven de venganza contestataria ante un estado que las reprime y no las deja avanzar, dotando al filme por momentos de un aura punk a la que las chicas se agarran como única opción.


La colina, estática, expectante, tal vez las haya visto nacer, crecer y quizás morir, pero, entre tanto cambio, es probable que dicha colina no vaya a ver, de momento, el ansiado cambio de rol de la mujer en la península balcánica.



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1 comentario

Gozo de una crónica tan bien escrita. Leerla me ha llevado a sentir lo que experimentaba mirando la peli. "La colina, estática, expectante, tal vez las haya visto nacer, crecer y quizás morir", brutal.