Crónica Venecia 2014: "The Look of Silence" la ceguera de matar

Fuente: Joan Sala (filmin)

Fue la película que nunca debería haber existido y para muchos, el mejor documental del pasado año sin duda alguna. Un grupo de genocidas interpretándose a sí mismos mientras recrean todas las atrocidades cometidas años atrás. Ese es el corazón tan negro sobre el que latía "The Act of Killing", una obra valiente y arriesgada que indigna, aterra, provoca y deslumbra a partes desiguales. Pues bien, su padre y director Joshua Oppenheimer, ha desembarcado hoy en la Mostra con su secuela, o más bien reverso. ¿Qué esperar de "The Look of Silence"?

¿De qué va?

En el año 2004, Joshua Oppenheimer era transportado a la orilla de un río de Indonesia por dos hombres que fueron antiguos líderes de los escuadrones de la muerte y que querían mostrarle el lugar donde habían supervisado más de dos mil quinientas ejecuciones durante la purga anticomunista de Indonesia en 1965. Sin tan siquiera dudarlo, recrearon de nuevo la matanza, yendo tan lejos como para corregir la posición exacta y hacerlo empuñando cuchillos reales con una sonrisa de oreja a oreja. Incluso pidieron a Oppenheimer que tomara una foto:

Amir Hasan: "Así que trajimos a [nombre redactado] al río Snake durante una inundación. Lo rebanamos una y otra vez, apuñalándole en el estómago hasta que no tuvo más vida en él. Entonces lo empujamos al río pero se aferró a las raíces de los árboles suplicando: " ¡Ayúdame! ¡Ayúdame! " Así que lo llevamos a la camioneta y lo matamos cortándole el pene y lo sepultamos en la plantación de palma aceitera . Todavía hay una tumba. A pesar de que sabemos que [nombre redactado ] era probablemente una buena persona ....pero, ¿qué podíamos hacer? ¡Fue una revolución!"

En lugar de centrarse en los asesinos como su magistral antecesora, "The Look of Silence" sigue a la víctima mientras se enfrenta cara a cara a estos hombres y las muchas otras personas involucradas en la muerte de su hermano.

¿Quién está detrás?

El alumno aventajado de Rithy Panh y Claude Lanzmann, apadrinado por Werner Herzog y Errol Morris. Tótems del género documental para una promesa que ya es realidad. Joshua Oppenheimer se pone a la altura de sus maestros.

¿Qué es?

S-21 Máquina de matar + Hannah Arendt

¿Qué ofrece?

Al igual que su magistral antecesora, "The Look of Silence" se articula a través de una visión aterradora; un viaje por los recuerdos y la imaginación de genocidas aparentemente, no arrepentidos, y del régimen espantosamente banal de corrupción e impunidad en el que habitan. Asesinos que inconscientemente se enfrentan a sus atroces crímenes sin imaginar el sufrimiento y arrepentimiento que dicho confrontación despertará en su interior. Política es como ellos le llaman, holocausto es a lo que suena. Una exterminación no tan lejos de la proclamada por el nazismo, aunque lamentablemente, no tan mundialmente reconocida. Y esa es, precisamente, una de las encomiables misiones que la mirada de Oppenheimer cumple con creces, eligiendo un camino que no podía ser más complejo, arrriesgado y definitivamente acertado. "The Look of Silence" tiene la virtud de destapar la masacre desde la confrontación y la frontalidad, sin embargo, también tiene la habilidad de evitar la peligrosa morbosidad que tan escabroso y funesto tema abarca marcando distancia, sugeriendo y no mostrando, centrándose en una víctima mucho más preocupada de ahondar en la redención y arrepentimiento de los vérdugos que en clamar venganza, dejando espacio a la reflexión desde su cruda y desnuda propuesta formal y utilizando la reiteración descriptiva de tan deleznable matanza para clavarnos tan trágico suceso en nuestro recuerdo. Precisamente, tal y como ya hiciera Claude Lanzmann en su monumental "Shoah". Y es que, ya se sabe, cada maestrillo tiene su librillo, al igual que cada emergente prodigio tiene como referente su maestro.

Incurriendo en un carácter sutilmente poético, estimulantemente metafórico (el hecho de que la víctima sea un oculista que prueba diferentes graduaciones de gafas en todos los asesinos a los que entrevista da buena fe de ello) y filosóficamente penetrante y complejo (la teoría de "Hannah Arendt" vuelve a debatirse en uno de los momentos más profundos, devastadores e igulamente conmovedores del film), Oppenheimer tiene el descaro de violar un montón de tabúes hurgando en la verdad de una tragedia y dejando que sus lente y objetivo sirvan como fiel reflejo de ella. Una apabullante creación desemboca en un imprescindible díptico cinematográficamente robusto, socialmente revelador e imprescindiblemente necesario, que bien merece ser clavado en nuestra memoria para dar pie a una profunda reflexión. Una misión aparentemente imposible, magistralmente cumplida. Olé sus huevos.

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