Crónica Venecia 2014: "In the Basement" bajos fondos según Ulrich Seidl

Fuente: Joan Sala (filmin)

"In the Basement" significa 'cuartos oscuros' según el director de la trilogía "Paraíso", según una mente peculiarmente obscena que, para bien o para mal, nunca deja indiferente a la opinión crítica. Pues bien, el incendiario Ulrich Seidl vuelve a su tierra prometida, el Lido, poniendo toda la carne en el asador. Para echarse a temblar, para reír, llorar o ante todo flipar. Peligro.

¿De qué va?

UIrich Seidl trata de describir la relación que los austríacos mantienen con sus sótanos y de definir las peculiaridades de los sótanos austríacos...o si es cierto que tales peculiaridades existen.

¿Quién está detrás?

El mismo se declara un 'pornógrafo social' y basta con ver el bizarrismo de "Dog Days" o  la tetrcidad y sordidez con la que trata "Import / Export" para darnos cuenta que tien toda la razón. Tan duro como divertido de experimentar y ver, el sello Ulrich Seidl es único en su especie.

¿Quién sale?

Nazis viejetes encerrados en su gloria pasada, una mujer con adoración por los bebés fiambres, un freak que enamora a las prostituas por su innata capacidad para eyacular de forma masiva o una sadomasoquista que trabaja en Cáritas. Y esto tan solo, por dar un pequeño adelanto.  

¿Qué es?

Los bajos fondos según Ulrich Seidl, para agarrarse los machos, vamos.

¿Qué ofrece?

Un 'experiencia única' cuyo planteamiento y quien está tras la cámara garantizan desazón, mal rollo y hora y media de risas o bien, de extrema incomodidad. Ya se sabe, todo depende de como se mire. Valiente y políticamente incorrecta, repulsiva y a su vez, de un sublime poderío formal (con sus inconfundibles tableaux como insondable patente), Ulrich Seidl parece haber dado con su particular edén en su descenso a los sótanos austríacos y encuentra una oportunidad única para desempolvar nuevamente los elementos contradictorios de una sociedad del bienestar en la que la opulencia siempre esconde lo siniestro, vertiendo a su vez nuestra supuesta libertad en un inevitable encierro existencial. Como a él más le gusta, vamos. "In the Basement" es una nueva e irrebatible prueba de ello, por más que uno se quede con la duda si verdaderamente estamos ante un documental o es una ficción, más aún si tenemos en cuenta que su personalísimo método de trabajo consta de rodar ficciones con estilo documental, lo que permite que inesperados momentos de realidad acaben por fusionarse con la escenificación. Por no imaginar de donde ha sacado tan estrafalaria y sobradamente bizarra cartografía de personajes. Lo mismo da, sea una cosa u otra, no cambia la percepción. El amigo Seidl se ha quedado agusto. Bien merece un brindis.

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