Crónica Las Palmas 2019: "La Portuguesa" el tiempo pasará

Autor: Gerard Cassadó

Crónica Las Palmas 2019: "La Portuguesa" el tiempo pasará

La cineasta portuguesa Rita Azevedo Gomes ("Correspondencias") regresa a la literatura, esta vez para adaptar una obra del austriaco Robert Musil, manteniendo el gusto por la teatralidad de su anterior película de ficción, "La venganza de una mujer". Tras pasar por la sección Forum del Festival de Berlín, "La portuguesa" se presenta como una de las propuestas más singulares de la sección oficial del Festival de Las Palmas.

¿De qué va?

Tras contraer matrimonio con un noble austriaco, la portuguesa, una joven caprichosa y vanidosa (un poco como Cristiano Ronaldo) debe aguardar en un castillo a que su marido regrese de sus guerras. La espera se le hace eterna pues no hay nada más que aburrimiento y maleza a su alrededor. Encima, cuando Lord von Ketten vuelve, lo hace gravemente enfermo, al parecer por culpa de la picadura de una mosca [sic.]. Suerte que por el castillo merodea también su primo Dom Pero Lobato, que la tiene entretenida y da ejercicio a las malas lenguas. Y es que la portuguesa no es muy bien vista en la zona, y algunos aseguran que en realidad es una bruja.

¿Quién está detrás?

Rita Azevedo Gomes, probablemente la alumna más aventajada en Portugal de Manoel de Oliveira, para el que llegó a trabajar como diseñadora de vestuario en "Francisca" (1981). Pese a que debutó como directora en 1990 con "O som da terra a tremer", el prestigio internacional le ha llegado en los últimos años, especialmente gracias a "La venganza de una mujer" (2012) y el documental "Correspondencias" (2016).

¿Quién sale?

Puede que algunos recuerden a la protagonista de "La portuguesa", Clara Riedenstein, porque era la mejor amiga de la protagonista de "John From" (Joao Nicolau, 2015), un film que tuvo una larga y exitosa carrera por el circuito internacional de festivales de cine. Su tez casi albina, y su larga melena pelirroja, dan alas a aquellos que, en la película, sospechan que es una bruja. Por su parte, la alemana Ingrid Caven, musa de Fassbinder y cantante de éxito en los 70, tiene el papel más icónico del film, el de una extraña diva decadente que se pasea por el castillo de Von Ketten, a modo de corifeo, cantando los devenires de la historia. 

¿Qué es?

"Misterios de Lisboa"(Raul Ruiz, 2010) + la autoconsciencia con un punto irónico de "O caderno negro" (Valeria Sarmiento, 2018) + la frontalidad y distanciamiento brechtiano de "La ronda de noche" (Peter Greenaway, 2007).

¿Qué ofrece?

Si hay algo que no se le puede negar a "La portuguesa" es coherencia y personalidad insobornable. Rita Azevedo Gomes ha logrado hacer exactamente la película que, seguramente, tenía en mente. Al adaptar uno de los relatos del libro "Tres mujeres", de Robert Musil, la directora opta por una puesta en escena totalmente alejada del naturalismo, en una sucesión de tableaux vivants en la que los personajes se hablan sin necesidad de mirarse a la cara, recitan textos de evidente naturaleza literaria mientras miran al infinito con intensidad, y se mueven por el encuadre en perfectas coreografías.

"La portuguesa" es una película sobre la espera, construida sobre tiempos muertos a un ritmo que va más allá del sosiego. No pasan grandes cosas en el film, y cuando ocurren son tratadas sin grandes aspavientos. La nota discordante del conjunto, que no obstante refuerza esa identificación con el referente al que se adscribe, la literatura, es el personaje de Ingrid Craven, que parece más una presencia omnisciente en la que el resto no parece reparar, como si sus lineas de texto estuviesen escritas en cursiva y acudieran al lector desde otro lugar. El resto del conjunto nos sumerge en un folletín de época en el que algunas lecturas querrán percibir un gesto feminista, sencillamente por contar con un personaje femenino fuerte y significativo al frente de la función. 

Con todo, "La portuguesa" no es una propuesta sencilla ni aspira al consenso, pero se mantiene firme en sus convicciones y no hace concesiones, lo que ya es de agradecer.


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