Crónica Las Palmas 2019: "Casa Propia" hacemos lo que podemos

Autor: Gerard Cassadó

Crónica Las Palmas 2019: "Casa Propia" hacemos lo que podemos

El quinto largometraje del argentino Rosendo Ruiz, un auténtico desconocido en nuestro país, es un interesante estudio de personaje sobre un tipo vulgar, arisco y desafortunado, tratando de sobrevivir en una vida tan perra como la de muchos.

¿De qué va?

Alejandro es un tipo cualquiera. Es profesor de instituto pero no le llega para alquilar una casa y vive a caballo entre la casa de su madre, enferma de cáncer, y el sofá de su novia, una mujer divorciada que aun no le ha contado a su hijo qué representa Alejandro en su vida, y con la que discute constantemente. Su objetivo sería lograr tener una casa propia desde la que construirse una vida, pues parece que las cosas van ocurriendo delante de sus narices sin que él las esté viviendo con plena conciencia.

¿Quién está detrás?

Rosendo Ruiz, apodado en Argentina "El padrino del nuevo cine cordobés". No es muy conocido fuera de su país pese a lo prolífico de su producció. Ha sacado adelante seis largometrajes en los ultimos 8 años y obtuvo un notable éxito comercial con su ópera prima, "De caravana" (2010). Es un habitual del Bafici de Buenos Aires y del festival de Mar del Plata, pero lejos de Argentina sigue siendo un nombre a descubrir.

¿Quién sale?

A Gustavo Almada, protagonista de "Casa propia", se le conoce en Argentina sobre todo por haber interpretado a El Laucha, considerado el personaje más icónico del nuevo cine cordobés, en "De caravana", la primera película de Rosendo Ruiz.

¿Qué es?

La versión cordobesa del cine social bonaerense de Anahí Berneri ("Por tu culpa", "Alanis") + el retrato de la vulgaridad de la fundacional "Whisky" (Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, 2004).

¿Qué ofrece?

Cuando "Casa propia" llega a su fin uno puede plantearse si Alejandro, el protagonista de la película, merecía tener una película que contara su historia. Realmente es un tipo vulgar sin demasiadas opciones de huir de su vulgaridad. Los grandilocuentes apuntes de música clásica con los que "Casa propia" trata de dotar de cierta solemnidad a su vida no hacen sino evidenciar que Alejandro ni siquiera merece la etiqueta de antiheroe. Es precisamente en esa contrariedad donde encontramos el gran valor del film: durante su casi hora y media de metraje nos obliga a acompañar a un personaje que no es demasiado atractivo, ni demasiado simpático, pero por el que no podemos evitar sentir empatía. Quizás en ese espejo que suele ser el cine a veces veamos proyectado el reflejo menos favorecedor de nosotros mismos.

Rosendo Ruiz opta por cierto academicismo en su puesta en escena y no se permite grandes aspavientos, más allá de los citados acompañamientos orquestrales en algunos breves apuntes que casi parecen definir la película como un requiem. Que el mercado inmobiliario esté por las nubes y Alejandro no encuentre un piso acorde a su bolsillo es quizás el único apunte socioeconómico que trataría de justificar su lastimosa existencia. Pero como reza aquel himno de Soleá Morente titulado "Baila conmigo", el sistema no tiene la culpa de todas sus penas. Alejandro es egoísta y errante como casi todos, quiere a su madre pero lo de cuidar de una anciana enferma se le hace muy cuesta arriba, quiere a su novia pero las putas le ofrecen sexo sin mayores complicaciones, y es amigo de su mejor amigo, aunque sea incapaz de alegrarse cuando a este las cosas le van bien. 

En definitiva, "Casa propia" es un interesante estudio de personaje, precisamente porque su personaje no tiene nada interesante que ofrecer.


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