Crónica Las Palmas 2018: “The Bangle Seller” a puerta cerrada

Autor: Elodie Mellado Fuente: Filmin

Crónica Las Palmas 2018: “The Bangle Seller” a puerta cerrada

Presente en el exigente Festival de Rotterdam, una de las mejores propuestas del cine de autor indio nos llega de la mano de Ere Gowda, conocido por ser el guionista de “Thithi (Funeral)”, película vencedora allá en 2015 del Leopardo de Oro en el Festival de Locarno. En “The Bangle Seller”, el ya cineasta indio, antes guarda de seguridad, nos transporta a un mundo de engaños y dobles vidas donde el deseo se esconde tras las puertas.

¿De qué va?

Un vendedor rural de brazaletes y su esposa son incapaces de concebir un hijo. Los aldeanos murmuran. En una comunidad patriarcal tan unida como ésta del sur de India, los deseos y relaciones ocultas apenas pueden tener lugar. ¿Saldrá a la luz el secreto que oculta este vendedor?

¿Quién está detrás?

Ere Gowda, guarda de seguridad reconvertido a guionista y ahora a cineasta. Su debut se dio con el libreto de Thithi (Funeral), ganadora del Leopardo de Oro en el Festival de Locarno, que escribió para su amigo de la infancia Raam Reddy, quien fue el encargado de dirigirla. Ahora, dos años después, sorprende con una estudiada ópera prima que estuvo presente en los Festival de Rotterdam, que cuenta con la particularidad de estar rodada en el pueblo natal de su esposa.  

¿Quién sale?

Actores no profesionales procedentes del mismo pueblo donde se rodó la película. El método preferido de escritura del cineasta indio pasa primero por conocer a las gentes de los localizaciones y después escribir sus personajes, un proceso similar al que siguió en “Thithi (Funeral)”.

¿Qué es?

Una película para cada personaje: el vendedor de brazaletes vive su particular cruce entre “Brokeback Mountain” y “Moonlight”, su insatisfecha mujer podría protagonizar un melodrama de Douglas Sirk (llevándonos directamente a “Lejos del cielo”) y el adolescente se pierde en su propio “El graduado”.

¿Qué ofrece?

Lo que empieza como una película costumbrista con especial gusto por el detalle en el retrato de la vida cotidiana en un tranquilo pueblo del sur de la India, poco a poco emerge como un soterrado drama de profunda tensión sexual donde todos y cada uno de sus protagonistas esconden y reprimen un deseo negado por el aura de la presión social. La sutileza y los pequeños gestos son claves en la ópera prima de Ere Gowda, que poco a poco va introduciendo escenas que descubren este mundo de engaños y dobles vidas donde el sexo y la identidad quedan recluidos tras puertas cerradas. El director parece especialmente enamorado de esta metáfora visual, y no duda en plantarla siempre que dispone de la ocasión: orgasmos que se escuchan pero no se ven, culpables sesiones masturbatorias a la luz de un móvil o una homosexualidad que no puede ni debe exponerse a la luz del día. Lo que ocurre tras las puertas es tan prohibido como deseado, lo inaccesible para aquellos que no se atreven a cruzar el umbral. El uso de las panorámicas por parte de Gowda parece otro simbolismo más en este complejo estudio de personajes, trazando la misma distancia emocional que se profesan los unos a los otros, quedando los primeros planos reservados únicamente para aquellos que se atreven a dar el paso. Una ópera prima de un valor formal indiscutible que erige a su director como una de las voces indias a seguir en los próximos años. Su presencia en Rotterdam y ahora en el Festival de las Palmas así lo confirman.


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