Crónica Donosti 2014: "Vincent" el desconocido del lago es un superhéroe

Fuente: Joan Sala (filmin)

Es lo que sugiere la inclasificable y sorprendente ópera prima de Thomas Salvador. Seleccionada para concursar en Nuevos Directores, "Vincent n'pas d'écailles" ("Vincent no tiene escamas" es su título original) se encumbra desde ya, entre los grandes descubrimientos de esta nueva edición del Zinemaldi. ¿La clave? un entrañable WTF que tiene el singular desparpajo de presentar un peculiar X-Men inmerso en el más desconcertante realismo.

¿De qué va?

Vincent no es un joven como los demás. Su fuerza, reflejos y agilidad se intensifican cuando entra en contacto con el agua. Conoce a Lucie, se enamora y, por primera vez en su vida, comparte su secreto con alguien.

¿Quién está detrás?

Apunten su nombre porque dará que hablar. Estamos ante la reveladora ópera prima de Thomas Salvador.

¿Quién sale?

El propio Thomas Salvador acompañado por la joven y emergente Vimala Pons, quien gracias a "Vincent" se encumbra como santo y seña del cine WTF francés. Primero le vimos en "La chica del 14 de julio" luego en "Metamorphoses" y ahora en "Vincent n'pas d'écailles". Un hat-trick de armas tomar. Ojalá así siga.

¿Qué es?

"El Desconocido del Lago" en plan Superhéroe

¿Qué ofrece?

Thomas Salvador sorprende con su marciano debut. Tanto es así que uno se queda con la sensación de haber experimentado la película de superhéroes más auténtica y desconcertante de los últimos tiempos. Un entrañable WTF que tiene el singular desparpajo de presentar un peculiar superhéroe desde la mirada realista.

Así es, enfocada desde la más absoluta naturalidad y plasmada con total desnudez, a camino entre la comedia deadpan y el cine fantástico, "Vincent" obvia el empleo de los efectos especiales y la banda sonora en beneficio del entorno rural en que se mueve (un pueblo pequeño y remoto, un lago bello y esplendoroso, un puñado de personajes que se cuentan con los dedos de una mano, y poco más) del tono campechano y deshinibido que articula y ante todo, del sobrehumano ingenio con el que afronta su anecdótico presupuesto. En resumidas cuentas, una ópera prima tan hilarantemente particular como inauditamente ejemplar. Un elogio de lo absurdo que directamente pasa a formar parte de nuestro top en este Zinemaldi. A falta de medios, inclasificables ideas. Y todo ello condensado en tan solo 75 minutos. Ojo debutantes, es la mejor masterclass posible que se me podría ocurrir, aquella a la que todo aspirante a nuevo director debería asistir.

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