Crónica Venecia 2014: "Metamorphoses" un libre y desatado WTF

Fuente: Joan Sala (filmin)

“¿Qué es en el fondo el cine, sino la capacidad de transformar la realidad en algo nuevo?”. Christophe Honoré nos lo explica y muestra a su peculiar y particular manera, y precisamente lo hace "en una época en la que se habla de Grecia solo por su deuda". Tal y como su polémico director ha explica, "Métamorphoses" nos recuerda cuánto debe el mundo contemporáneo a la cultura griega y a sus mitos. Y todo ello desde su polémico y provocador registro. Objeto fílmico no identificado. Pinta bien, y suena mejor.

¿De qué va?

Una adolescente se deja seducir por un hombre a la puerta del colegio. El hombre se la lleva y empieza a contarle extrañas historias de jóvenes que se metamorfosearon en animales antes de encontrarlo. La adolescente no se deja atemorizar por los relatos; al contrario, la divierten y le suscitan curiosidad, de tal modo que empieza a penetrar poco a poco en el mundo de las leyendas, allí donde la frontera entre los mortales y los dioses ya no existe.

¿Quién está detrás?

Tras revisitar a su particular y peculiar manera "La Belle Personne" a través del musical "Las Bien Amadas", el enfant terrible del cine francés, Christophe Honoré, pone patas arriba los más de 12.000 versos del poeta Ovidio con su novena y más desatada película.

¿Quién sale?

Un reparto encabezado por los jóvenes Amira Akili, Sébastien Hirel, Damien Chapelle, Mélodie Richard y George Babluani, que encarnan, respectivamente, a Europa, Júpiter, Baco, Juno y Orfeo. Cuerpos humanos que se convierten en toda clase de animales (desde vacas a leones), en árboles, hermafroditas, una Venus negra, o incluso mutan en un cuerpo deforme plagado de ojos (al estilo de "El Laberinto del Fauno").

¿Qué es?

Un WTF que con algunos de sus provocativos retazos puede recordarnos a "El Desconocido del Lago"

¿Qué ofrece?

Una revisión en clave moderna, pero ante todo osada y transgresora, de las Metamorfosis de Ovidio. Partiendo del más absoluto riesgo y la más desbocada provocación, Christophe Honoré ensambla un mosaico pleno de cuerpos libremente desnudos con el objetivo de llevar los monstruos y divinidades de la mitología griega a la periferia de una ciudad francesa cualquiera a día de hoy. Una propuesta única y auténtica, valiente y descarada, que se sumerge de forma absolutamente sensual, pero también curiosamente procaz, en la naturaleza salvaje que bordea nuestro alienado mundo urbano. Y lo hace sin pudor ni prejuicio alguno, levitando al compás de un extraordinario trabajo de sonido y una hermosa banda sonora en el que Baxter Durey nos brinda uno de los múltiples momentazos del film con uno de sus temas estrella, Leak at the Disco. Una rareza libertaria, deshinibida y sorprendentemente despreocupada, de espíritu cuasi dadaísta. De esas cuyo visionado esta destinado a quedar impreso en nuestra retina. Toda una experiencia.

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