Crónica Donosti 2014: "No todo es Vigilia" entrañable Amour

Fuente: Joan Sala (filmin)

Ninguna de las sorpresas que nos pudo deparar el Zinemaldi del pasado año nos alegró tanto nuestra experiencia festivalera como lo hicieron un buen puñado de grandiosas óperas primas que bien podrán significar la obra cumbre de cualquier reconocido cineasta. La emergente sección de Nuevos Directores fue la responsable de obsequiarnos con  las miradas más intrépidas, entusiastas, descaradas y audaces que pudimos disfrutar en Donosti 2013. Es por ello que no perderemos de vista los 13 títulos que este año compiten por Nuevos Directores. Más aún, viendo lo bien que ha empezado con "No Todo es Vigilia". La cosa, una vez más, promete.

¿De qué va?

Una historia de amor que comienza cuando sus protagonistas, Antonio y Felisa, llevan más de 60 años juntos y su frágil estado de salud les impide cuidarse mutuamente. La posibilidad de tener que ir a vivir a una residencia de ancianos aparece en el horizonte como una amenaza. El film retrata el amor en la vejez, las noches en duermevela por miedo a la soledad, a la muerte y a la separación del amado. El temor a dejar la vida en manos ajenas y perder la independencia.

¿Quién está detrás?

Tras dirigir el mediometraje documental Pan de azúcar, y ser seleccionado en diversos festivales, Hermes Paralluelo terminaba en 2011 su primer largometraje, "Yatasto" (ver online) premiado en Málaga, FICUNAM, FID Marseille, BAFICI y Viennale. Pues bien, visto lo visto, "No todo es Vigilia" promete repetir (o incluso incrementar) tan fructífero recorrido.

¿Quién sale?

Los propios abuelos del director, Felisa Lou y Antonio Paralluelo. Ambos son retratados por su nieto en un momento crucial del crepúsculo sus vidas. Precisamente, cuando ya no pueden dedicarse a lo que han hecho durante tanto tiempo: cuidarse mutuamente.

¿Qué es?

Un entrañable "Amour"

¿Qué ofrece?

"No todo es vigilia la de los ojos abiertos. A cosas de nuestra alma vigilia llama sueños". Es el poético leit motiv que inspira a Hermes Paralluelo para concebir una obra extraordinaria, que se siente tan conmovedora, fiel y desnuda en su contenido, como asombrosa y celestial en su forma. Iluminada exclusivamente por luz natural, articulada sobre fascinantes planos interiores que se sienten tan íntimamente bellos como afectivamente sobrecogedores, o incluso, permitiéndose el empleo de tenebrosos retazos fantasmagóricos, "No todo es Vigilia" plasma con rigurosa inteligencia emocional lo que supone vivir en la vejez. Sin atisbo de mostrar condescendencia alguna hacia sus personajes, pero sin incurrir tampoco en el doliente y trágico dramatismo, el emergente director sorprende por el entrañable humor con el que logra atinar uno de los más emocionantes retratos sobre la la tercera edad que un servidor ha experimentado en la gran pantalla. Una insólita mezcla de ficción y documental plasmada con mucho ojo y revelador tacto. Una obra excepcional que ante todo brilla por su gran corazón, pero también por su revelador poderío artístico. Estará entre nuestras favoritas del Zinemaldi. Que no quepa duda.

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