Crónica Cannes 2014: "Timbuktu" memorable África
No lo voy a negar. Que la primera película en entrar a competición sea africana me ha puesto en alerta, excéptico y con la mosca detrás de la oreja, volviendo a mi recuerdo el mal sabor de boca que el año pasado dejó "Grigris" a su inexplicabel paso por sección oficial. Pero no, en este caso no podemos equiparar el pobre valor cualitativo de la película de Mahamat-Saleh Haroun con la complejidad formal entre la cual bascula la poética, arrebatadora e igualmente desgarradora película de Abderrahame Sissako. Ahora así, África llora, emociona e incluso atisba una sonrisa. "Timbuktú" le hace justicia.
¿De qué va?
Silencio en Timbuktú. Las puertas están cerradas y las calles desiertas. No se escucha música, no se juega fútbol, nadie fuma. No se ven colores, nadie ríe, las mujeres son sólo sombras. Los extremistas religiosos han sembrado el terror. Lejos del caos, en las dunas Kidane lleva una vida tranquila con su esposa, su hija e Issan, su perro pastor. Pero su tranquilidad durará poco. Tras matar accidentalmente a Amadou, un pescador que atacó a su vaca preferida, Kidane debe enfrentar la justicia de los nuevos dirigentes que se oponen a un islam abierto y tolerante. Ante la humillación y los actos de esos personajes multifacéticos, Timbuktu cuenta el combate silencioso y digno de hombres y mujeres, y el futuro incierto de los niños?
¿Quién está detrás?
El mauritano Abderrahmane Sissako es uno de los principales referentes del cine africano contemporáneo. Con la excelente y sólida "Bamako" (2006), su película más internacional y mundialmente reconocida, resultó ser nominado al Premio César a Mejor Actriz. Sin embargo, cuatro años antes ya fue puesto en el mapa por el Festival de Cannes con "Heremakono" (2002), galardonada con el Premio FIPRESCI tras concursar en Un Certain Regard. Con "Timbuktú", Sessako sube de categoría y concursa en toda una Sección Oficial. Bien lo merece
¿Quién sale?
En su reparto destacan los nombres de Abel Jafri e Hichem Yacoubi, habituales del cine francés cuyos rostros hemos visto aparecer en títulos de primer nivel como "Un profeta".

¿Qué es?
Cine de contenido y temática intrínsicamente africana (e islámica), pero rodado a la Europea. "Timbuktú" guarda referencias directas al cine francés, al neorrealismo italiano o incluso a "Four Lions".
¿Qué ofrece?
Ya se sabe, el buenrollismo que muchas veces despierta en Cannes contar con tan exótica presencia, se impone a los valores cualitativos que se le deben exigir a una película a competición en el certamen del glamour por excelencia. No es el caso, sin embargo de la poderosa y entrañable "Timbuktú". Sustentada en sus mútliples picos de grandeza estética, Sissako tiene la valentía de articular la denuncia ante el regimen fundamentalista partiendo de un laudable conocimiento del medio.
Su principal mérito yace en esa capacidad única que atisba de plasmar el realismo sustentándose en una sobrecogedora poesía pero también un humor sorprendentemente esquinado que incluso coquetea con lo delirante y absurdo, evocando directamente la comedia deadpan escandinava o incluso la corrosiva "Four Lions". Un estimulante y arriesgado contraste plasmado de forma puntual en secuencias inolvidables como lo pueden ser un partido de fútbol que unos niños disputan sin balón (desde ya, uno de los momentazos de Cannes 2014) , un islamista que fuma a escondidas y que es incapaz de hablar correctamente el árabe, o una apabullante panorámica de un estanque (no dorado) que incluso recuerda a "el Desconocido del Lago". Son tan solo tres significativos retazos que vislumbran su poderío. Y es que, el neorrealismo italiano o la nouvelle vague (principalmente Truffaut y sus "400 golpes") son otras de las ilustres referencias que Sissako demuestra tener presentes. Lo que "Timbuktu" retrata es una bella flor que marchita. Un pueblo pobre de dinero, pero rico en cultura y alegría. Es su alma y corazón, aquello que el fundamentalismo ideológico le arrebata y que "Timbuktú" retrata sin atisbo de condescendencia ni efectismo alguno. Y es que su principal arma es la opulencia artística, y en el mejor de los sentidos. Aquella que conciencia tanto como epata.
