Crónica Berlinale 2015: "Ixcanul (Volcán)" erupción indiegena con sello Claudia Llosa

Fuente: Joan Sala (filmin)

Crónica Berlinale 2015: "Ixcanul (Volcán)" erupción indiegena con sello Claudia Llosa

Seleccionada por cine en Cosntrucción del pasado Festival de San Sebastián, la ópera prima del guatemalteco Jayro Bustamante ha tenido su merecida premiere mundial en toda una sección oficial de la Berlinale. Y es que, no podía ser de otra forma, estamos ante una bravura indiegena con sello Claudia Llosa, que casualidad o no, además de haberse llevado un Oso de Oro, este año la forma parte del jurado oficial. Aquí huele a premio.

¿De qué va?

María, joven maya cakchiquel de 17 años, vive con sus padres en una finca cafetalera, en las faldas de un volcán activo de Guatemala. Un matrimonio arreglado la espera, proyecto que no quiere aceptar, pero del que no puede huir. María intentará cambiar su destino a pesar de su condición de mujer indígena. Pero una complicación con su embarazo la obligará a salir en búsqueda de un hospital: el mundo moderno con el que tanto soñó le salvará la vida, pero a un precio demasiado alto.

¿Quién está detrás?

Los cortometrajes de Jayro Bustamante han sido galardonados en varios festivales. El más reciente, Cuando sea grande, se estrenó en el Festival de Clermont-Ferrand de 2012, donde obtuvo el premio de calidad del CNC (Centro Nacional de Cine francés), y fue difundido en televisiones de Francia, Suecia y Holanda. Ixcanul es su primer largometraje.

¿Quién sale?

María Mercedes Coroy, o lo que es lo mismo, la nueva Magaly Solier.

¿Qué es?

Una erupción indiegena con sello Claudia Llosa.

¿Qué ofrece?

Un relato de carácter intrínsicamente autóctono, pero ante todo existencial e íntimo, impregnado por la ritualidad y espiritualidad indígena que atañe a la tribu maya cakchiquela, así como a la esplendorosa, volcánica, prácticamente narcótica naturaleza, de la que se rodea. De hecho, tal y como su estimulante carta de presentación sugiere, "Ixcanul” recupera varias de las señas de identidad presentes en la obra de Claudia Llosa, empezando por la búsqueda de un florecer. Un viaje del miedo a la libertad a través de un paisaje espectacular, sutentado sobre un abrumador poderío atmósferico, que nos lleva a los confines del mundo más remotos, que conmueve por esa búsqueda de los orígenes en un mundo de superstición y leyenda, un universo impregnado por el folklore y la tierra, situado en algún punto del imaginario gutemalteco. En su cuidada, reveladora y definitivamente portentosa ópera prima, Jayro Bustamante, al igual que la directora quechua, hace del silencio y la incomunicación un arma narrativa usada con quirúrgica precisión, para narrar, pero sobre todo denunciar, el drama que vive, el conflicto que golpea y asola, a un cosmos carismático y memorable. Y por su fuera poco, también sacude con un inesperado y contundente giro de guión. Volcánica, y encima en erupción.

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